Entrevista a Josean Fernández, presidente de la Asociación AERGI

“Creemos que la mejor manera de llegar a la gente es hablar de la enfermedad sin tabúes”

Las asociaciones son la parte más humana de las adicciones. La fortaleza de la unión y de la lucha diaria. Llevan años trabajando por los alcohólicos a lo largo y ancho de todo el territorio español. Casi todas se han reconvertido, adaptándose a los nuevos tiempos. Ya no tratan solo a alcohólicos, sino que cualquiera es bien recibido y apoyado. AERGI (Alkoholikoak Birgaitzen-Gipuzkoa) es una de las últimas asociaciones surgidas para trabajar por las personas adictas. La siguiente historia, relatada por el presidente, Josean  Fernández, es fiel reflejo de la humanidad y la importancia de cada una de esas asociaciones:

Hace algún tiempo apareció por la Asociación un hombre pequeño, tembloroso, mal aseado y apestando a alcohol. “Necesito ayuda” nos dijo; y se sentó en una silla a la espera de que hiciéramos algo por él. Comenzamos a contarle nuestras historias, mientras él nos miraba con ojillos inquietos, entrecerrados. A medida que le fuimos hablando sus ojos se fueron abriendo. “No tengo amigos”, “no me gusta la gente”, “he tenido que beber para atreverme a venir” y “sólo os pido una cosa: no me hagáis hablar delante de más gente, para mí eso es imposible”. Quedamos con él para la primera terapia. Apareció sobrio, temeroso e inquieto. Cuando le invitamos a hablar dijo: “No tengo amigos”. Y se calló. Y siguió, viniendo. Le gustaban mucho los reptiles y la mecánica. No había pasado un mes, cuando pidió la palabra y comenzó a hacer comparativas entre la mecánica, los reptiles y su alcoholismo. Cada reunión era una exposición magistral de su propia cosecha. Finalmente todos esperábamos su intervención con ganas.

Cierto día, llegó fuera de horas de reunión, tranquilo, pensativo. “Tengo que hablar con vosotros”, dijo. Y habló: “Tengo cáncer y no pinta bien, pero voy a luchar hasta el final”. Nos quedamos de piedra, pero en cierto modo confortados por su fortaleza y determinación. La enfermedad avanzó rápido. Cada vez que lo visitábamos en el Hospital, era él quien nos daba ánimos. Era perfectamente consciente de lo que se avecinaba. Y en cada visita decía: “Y no voy a beber”.

Cuando llegó la fase terminal, lo trajeron a casa y seguía sereno y consciente de su sobriedad. Entró en coma y, al pie de su cama, le acompañamos un buen rato. No sabíamos si nos escuchaba, pero le hablábamos de la gente nueva que había llegado, de cómo iban las cosas en la Asociación, etc. El último día que estuvimos con él, le pusimos una tarjeta de la Asociación en la mano derecha. A la mañana siguiente falleció y su familia nos dijo que la tarjeta estaba tan apretada en su mano que se la dejaron y se fue con ella.

El hombre callado, que habló mucho, cuando tuvo que hablar, se fue dejándonos huérfanos. Y no tenía amigos. Pero ha dejado unos cuantos.

Inmemorian: Miguel.

Josean Fernández, presidente de AERGI / J.F.

Josean Fernández, presidente de AERGI / J.F.

Pregunta. Son una de las últimas asociaciones nacidas. ¿Cuándo llegan y por qué se crea?

Respuesta. Aergi, llega a la FARE (Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España), de la mano de Manuel Martín Delcan, a la sazón Secretario de la Federación a mediados del 2012. Nace como consecuencia de la evolución de sus miembros en otros procesos de recuperación. Contemplamos el vacío existente en la provincia de Gipuzkoa, entre los proyectos de rehabilitación  cerrados (Comunidades terapéuticas, hospitales, etc) y otros basados en el anonimato y la pseudoreligión, y decidimos ocupar dicho espacio con un proyecto abierto de decidida colaboración con los profesionales, aconfesional, y en el que trabajamos la enfermedad adictiva, incidiendo en ella más que en la sustancia o comportamiento adictivo. No existía en nuestro territorio nada de estas características y creímos que era el momento oportuno.

P. ¿Cómo creen que pueden llegar mejor  a la ciudadanía?

R. Ciertamente, aunque como AERGI no teníamos experiencia, sí la habíamos acumulado en anteriores etapas y esa misma experiencia más la información de la FARE y los estudios en drogodependencias de algunos de nosotros nos han ayudado mucho en el trabajo de divulgación de la enfermedad. Creemos que la mejor manera de llegar a la gente es el trabajo abierto, hablar de la enfermedad sin tabúes, tratando en todo momento de hacerlo dotándole, sino de dignidad, al menos de normalidad. Desde luego, estamos presentes en todos los centros de salud de nuestro entorno, mediante expositores y charlas con los profesionales. Ellos son los que más personas derivan hacia la Asociación y nuestros mejores valedores ante los ciudadanos.

Somos un proyecto abierto y trabajamos la enfermedad adictiva

P. ¿Cuántos componen la asociación y cuál es la actividad habitual? ¿A cuántas personas llegan?

R. En este momento hay dos grupos de terapia de 18 personas cada uno y otro de terapia de familia de 16 miembros. Hacemos informaciones abiertas al público en nuestros locales con lo que directamente, llegamos a unas 118 personas.

La actividad habitual son las terapias de ayuda mutua que realizamos durante la semana: 2 los lunes, 2 los martes, 2 los jueves y 1 los sábados. En cada sesión de entre semana estamos unas 16/18 personas y en la de los sábados, que es conjunta, 24/28.

De forma paralela damos charlas, conferencias y monográficos en la UPV (Fac. Psic., Criminología, Escuela Universitaria de Enfermería), colegios e institutos de la provincia habiendo llegado en 2013 a aproximadamente 1200 personas. A ello habría que añadir los artículos en medios de comunicación y las entrevistas en Diario Vasco, Noticias de Gipuzkoa, Etb 1 y etb2, Teledonosti, revistas locales, etc. Por tanto tenemos conciencia de llegar a casi toda la población guipuzcoana.

Miembros de AERGI / J.F.

Miembros de AERGI / J.F.

P. ¿Qué aprenden cada día?

R. Que la mejor manera de mantener nuestro proyecto es la actividad incesante de comunicación, la relación con los profesionales, la distribución de folletos e información en colegios y universidad, y la participación activa en las redes sociales, así como la agrupación en proyectos que trasciendan nuestro ámbito de actuación (FARE). Y que la mejor garantía de mantener nuestra propia estabilidad en sobriedad es el contacto constante con otros adictos.

P. ¿Algún objetivo de futuro?

R. Mantener nuestra puerta abierta para los adictos y sus familias, como fundamental. Seguir con todas nuestras actividades antes mencionadas y, si se puede iniciar alguna más, como por ejemplo un ciclo de conferencias sobre la Enfermedad Adictiva en todas las Casas de Cultura de San Sebastián, que intentaremos ampliar a diferentes pueblos de Gipuzkoa.

P. Josean, ¿Usted cómo llega a ser presidente de AERGI? Cuente su historia.

R. Una de las características principales de mi perfil psicológico es mi inmadurez emocional. Estas vivencias infantiles generaron en mí inseguridad, ansiedad, baja autoestima y todo un rosario de complejos que impidieron un desarrollo óptimo de mi personalidad. Con la llegada de la adolescencia y de los fenómenos propios de esa edad comencé a generar cantidades ingentes de tensión emocional que nunca supe cómo encauzar ni descargar correctamente, lo cual se tradujo en una angustia y un malestar psicológico realmente incapacitante. Es justamente en ésta época en la que se produjeron mis primeros contactos con el alcohol.

Mi vida se transformó de tal manera que no he vuelto a necesitar el alcohol para vivir

Años después, ya sumergido en el alcoholismo, tras un día de borrachera completa, en el que estuve bebiendo desde por la mañana, ocurrió el hecho más significativo de mi vida. Ese día estábamos celebrando el primer cumpleaños de la hija de unos amigos. A las siete de la tarde, harto ya de beber, tuve la brillante idea de coger la silla de paseo de la niña (con la niña dentro, naturalmente) y darme una vuelta por mi barrio a ver si se me pasaba un poco la borrachera. Aún no sé cómo sus padres me dejaron hacerlo. El caso es que salí con ella y, al pasar cerca de unas escaleras muy pronunciadas, sentí un escalofrío terrible al pensar que la niña se me hubiera podido caer por ellas. Cambié el rumbo de la silla (o ella me cambió el rumbo a mí) y me senté en un pretil cercano con la niña de frente. Fue entonces cuando se me quedó mirando fijamente con aquellos ojazos y me colapsé. El escalofrío fue aún mayor. Me agarré a su mirada y ocurrió. Mi vida pasó por delante de mis ojos en un instante larguísimo, de una intensidad sin igual. Me vi y comprendí lo que estaba haciendo con mi vida. Comprendí sin entender nada. Pero algo cambió. Aún no sabía el qué. Totalmente aturdido, me levanté e inicié con la niña el camino de vuelta. (Años después, la madre de la niña me dijo lo siguiente: “Cuando volviste con la niña, tú no eras el mismo”). Dejé a la criatura con sus padres y me fui a mi casa. Busque una revista y, sin saber cómo, encontré un tfno. de ayuda. Y, llamé. No he vuelto a beber. Mi vida se transformó de tal manera que no he vuelto a necesitar el alcohol para vivir. Acudí a la primera reunión del grupo de autoayuda y desde entonces el proceso de rehabilitación tomó un rumbo, hasta la fecha inamovible. Han pasado casi trece años…

Llegar a Presidente ha sido meramente circunstancial.

Lee la completa  Historia de Josean Fernández

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación de la Prensa de Alicante y la Asociación Nacional de Informadores de Salud.