Sensualizando la sexualidad

Existen muchos conceptos sobre el significado de la palabra sexualidad. Según la Real Academia Española de la Lengua, existen dos definiciones:

  • Conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas que caracterizan a cada sexo.
  • Referido al apetito sexual, propensión al placer sexual.
sensualidad

Beso en pareja / cieloenlatierra.wordpress.com

La OMS (Organización Mundial de la Salud), define la sexualidad como un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales (OMS, 2006). Una definición, creo que bastante completa.

Aunque puedan existir muchas definiciones de sexualidad, quizás tantas como personas, hay una cuestión que está por encima de los conceptos y es que cada persona debe conocer su propia sexualidad, aprender a disfrutar de ella y sólo lo va a conseguir si se conoce a sí misma. 

El comportamiento sexual debe abarcar aspectos como el deseo, las fantasías, los pensamientos, las acciones, el placer, la intimidad, el contacto….; en definitiva, aspectos biológicos, psicológicos y sociales que, como cualquier otro tipo de comportamiento, se deben conocer e incluso algunos de ellos se pueden aprender y que son imprescindibles para gozar de la sexualidad en su plenitud.

Para ello, conviene, empezar a conocer nuestro propio cuerpo: ¿cómo?, simplemente tocándolo e intentar descubrir las zonas de nuestra piel que más sensaciones agradables nos despiertan. Así, comenzamos a disfrutar de la sexualidad a solas, con nosotros/as mismos/as, con la exploración de nuestro propio cuerpo a través del autoerotismo y de la masturbación, llegando al necesario autoconocimiento de nuestra sexualidad que nos va a permitir localizar nuestras zonas erógenas y el placer que nos provoca, pero lo más importante es que, con esta autoexploración y autodescubrimiento, vamos a conseguir que nuestra autoestima esté saludable, con lo cual vamos a disfrutar de una doble satisfacción.

Considero que es un primer paso necesario antes de compartir nuestro cuerpo con nuestra pareja ya que el planteamiento es fácil: si conozco mi cuerpo voy a estar más seguro a la hora de compartirlo con la persona a la que quiero: mi pareja.

Hay que conocer nuestro propio cuerpo a través del autoerotismo y de la masturbación

La sexualidad en pareja implica la necesidad de querer conocerse con el fin de disfrutar compartiendo nuestros cuerpos y nuestras sensaciones. Es dejarse llevar.

La sexualidad es descubrir la auténtica verdad de lo que siempre se ha considerado prohibido.

La sexualidad es tener fantasías sexuales pensando e imaginando aquello que nos excita.

La sexualidad es sentir el propio placer, ver cómo mi pareja disfruta del suyo y cómo ambos disfrutamos compartiéndolo.

La sexualidad es mirarnos con complicidad, es derretirse ante una insinuación, es pensar en querer sentir y hacer sentir.

Sólo la Educación Sexual nos va a permitir que, sin ningún tipo de prejuicio, disfrutemos de nuestro propio cuerpo, pensando “mi cuerpo es mío y yo decido qué hacer con él y con quién compartirlo”. 

Y eso es lo que vamos a hacer en esta nueva sección, hablar de sexualidad, pero desde  la Educación Sexual, con claridad, sin tapujos, sin represiones, sin prohibiciones, sólo desde la libertad de decidir qué quiero en mi sexualidad, es decir, desde la defensa de nuestros derechos sexuales.