El alcohol en la práctica deportiva

De ruta ciclista un domingo. Termina en cerveza. De senderismo un sábado por la mañana. Termina en cerveza. Tras un partido de paddle en parejas. Termina en cerveza. Independientemente de la vertiente cultural del consumo de alcohol, y especialmente de la cerveza en España (46’3 litros per cápita en 2013) ¿En qué beneficia el consumo de alcohol tras la práctica deportiva o previa a la misma?

Fuente: Cinco Días

Fuente: Cinco Días

Llegado el buen tiempo la gente incrementa la práctica de deporte, algunos destinos vacacionales se relacionan de forma directa con este tipo de ‘descanso’ para la mente. Además de prestar atención a las altas temperaturas y a la necesidad incrementada de hidratarse en abundancia, debemos preguntarnos también si son buenos algunos de los hábitos que van ligados, a veces, al deporte.

Muchos deportes, sobre todo relacionados con la conducción, tienen reglamentado el consumo de alcohol, pero muchos otros como el ciclismo, el correr, el senderismo, etc. No. Aunque en muchos deportes no esté reglado su consumo es evidente que influye en el rendimiento, la fuerza y la coordinación.

El etanol es absorbido por el cuerpo y afecta al sistema nervioso central y aunque en un inicio provoque cierta euforia, su efecto va a ser depresor y va a reducir los reflejos. Es por este motivo que los movimientos van a ser más lentos y si se ha consumido mucho alcohol incluso se puede llegar a experimentar problemas de visión.

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El alcohol además dificulta la absorción de determinadas vitaminas que son necesarias en el desarrollo del deporte, facilita la aparición de los calambres y la deshidratación, ya que ejerce de diurético incrementando la pérdida de líquidos. Además se produce una pérdida mayor de vitaminas y minerales para el adecuado desempeño deportivo como el potasio, magnesio, fósforo y calcio.

Las calorías aportadas por el alcohol son vacías y van a convertirse de forma directa en grasas, las cuales pueden ocasionar un aumento de peso. Por lo que el deportista puede experimentar una disminución de su masa muscular y un aumento de la grasa corporal.

Dejando de lado las consecuencias relacionadas con el desarrollo de la adicción y la afectación psicológica y social que se deriva de la misma, podemos concluir que el alcohol es innecesario en la práctica deportiva. Más bien es contraproducente su consumo por la disminución del rendimiento, la fuerza y la coordinación.

Puedes acceder a algunas recomendaciones para realizar deporte pinchando aquí. (Fuente: Recomendaciones para un deporte recreacional saludable. Guía para práctica deportiva recreacional de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED-FEMEDE)