Red de recursos especializados en drogodependencias. Parte I

Félix Rueda | Psicólogo experto en adicciones.  Fundación Noray Proyecto Hombre Alicante

Calentando motores

La red de recursos que atienden a la población en relación a prevención e intervención sobre las drogodependencias, y en general, sobre las conductas adictivas, se viene tejiendo desde hace más de 30 años.

Este tejido se asemeja en ocasiones a una red en el sentido estricto del término, a una maraña en algunos caso, a una red muy tupida en otras ocasiones, y, en definitiva, a un modelo que desde las diferentes administraciones se ha propiciado (cuando los recursos eran propios o concertados/contratados) o intentado legislar, acreditar, supervisar, estructurar… (cuando se trata de recursos de índole privada, Organización No Gubernamental-Organización No Lucrativa…).

Teniendo en cuenta esto, presentamos una serie de artículos cuyo objetivo es el de acercar a l@s lector@s a esa red, a fin de que cuenten con información básica sobre la misma.

No pretende ser una revisión exhaustiva sobre la tipología de los recursos y dispositivos, sobre sus objetivos y fines, o un inventario detallado de todos y cada uno de dichos recursos; se trata sólo de definir y describir los mismos, a fin de que quien precise de sus servicios ya tenga en su retina algo de información y pueda dirigirse de forma certera al recurso necesitado.

En cuanto a la división administrativa tanto el Plan Nacional Sobre Drogas, como las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, pueden fomentar, financiar y regular tanto recursos públicos como privados con financiación total o parcialmente pública. Dichos mecanismos de financiación se establecen por diferentes vías: subvención directa, concierto de plazas de tratamiento, concurso público, y convenio.

Otras cuestión son los recursos 100% privados, que pueden o no estar acreditados como recursos especializados en prevención/intervención en conductas adictivas, y que, por lo tanto, pueden acogerse o no a la normativa vigente en cada comunidad autónoma.

Por tanto la red, enmarañada, clara o tupida, es por lo menos grande, muy grande, y tendremos que detenernos en cada uno de los nudos que unen los hilos, para entender bien quiénes y cómo trabajan en drogas y adicciones en general.

Cómo no: primero la PREVENCIÓN

Indudablemente, cuando se aborda una enfermedad o patología concreta, lo primero que se debe intentar es prevenir que dicha enfermedad aparezca, de manera que se dé el menos número de casos posible, lo que implicaría un menor coste social (problemas laborales, familiares, accidentes de tráfico, accidentes laborales, indigencia, delincuencia…), económico (coste de los tratamientos, endeudamiento al que no se puede responder…) y sanitario (trastornos mentales, problemas cardíacos, enfermedades infecciosas tales como hepatitis, SIDA,… ).

No podemos olvidar que, los trastornos adictivos son una patología muy grave.

Tampoco podemos olvidar, como decía ese doctor de la televisión que: “Más vale prevenir que curar”.

Desde esta premisa, el Plan Nacional Sobre Drogas (que como bien saben l@s lector@s, se trata de una iniciativa gubernamental destinada a coordinar y potenciar las políticas que, en materia de drogas, se llevan a cabo desde las distintas Administraciones Públicas y entidades sociales en España) afirma que:

La prevención persigue básicamente:

- Sensibilizar y movilizar a la sociedad para generar una cultura de rechazo a las drogas mediante el fomento de sus propios valores y recursos.

- Informar y educar a nuestros ciudadanos, especialmente niños y jóvenes, para que desarrollen estilos de vida positivos, saludables y autónomos.

Por tanto se entiende que los recursos especializados en prevenir han de recoger estas premisas.

Tradicionalmente, el principal ámbito donde se desarrolla la prevención es en el entorno escolar, de esta manera se llega a muchas personas en edad y situación de riesgo, en un entorno reglado, y con horarios y actividades más o menos fijas.

Este ámbito preventivo se denomina “Prevención Universal o Primaria”, y enmarcaría también aquellas actuaciones o campañas dirigidas a la población general presumiblemente “sana”.

En este nivel preventivo es desarrollado habitualmente por Unidades de Prevención (públicas o privadas), e implementado por el propio profesorado de manera que se convierten en agentes preventivos. Si bien, la tendencia de la comunidad educativa es demandar que las actividades sean realizadas por agentes externos, cuando se ha demostrado que deben ser los propi@s profesor@s  quienes apliquen los programas y efectúen las intervenciones.

En el ámbito escolar encontramos actuaciones estructuradas y sistemáticas que se disponen en programas con objetivos, actividades, tutorías (como los programas de prevención universal/escolar: A tiempo, Prevenir para vivir, Forma Joven, Salud-Escuela u otros), así como intervenciones puntuales tipo talleres o “charlas”.

Lo que estás claro es que los agentes preventivos en el ámbito escolar han de ser miembros de la comunidad educativa. No valen modelos como personas que han realizado un tratamiento previo, o intervenciones que se centren únicamente en efectos de las sustancias psicoactivas, consecuencias del consumo…

Las personas beneficiarias de la prevención (alumn@s) han de experimentar y comprender que sucede si consumen drogas, que cuestiones les protegerán del consumo  problemático (factores de protección), y cuáles facilitarán que se inicie en el consumo de drogas, que un consumo puntual vaya a más, que las cosas se compliquen y vayan a peor (factores de riesgo).

Por tanto, la prevención en el ámbito escolar ha de ser práctica, experimental y atractiva.

Las intervenciones han de ser, preferentemente estructuradas, primando estas sobre las intervenciones puntuales. Además, estos programas o intervenciones estructuradas, han de recoger múltiples componentes, de forma que aborden, no solo las cuestiones relacionadas con sustancias psicoactivas, sino también otras cuestiones que previenen los fenómenos adictivos, tales como: educación en valores, gestión emocional, habilidades sociales y de comunicación, relaciones familiares…

El próximo artículo retomará brevemente estos aspectos, especificará algunos modelos de recurso que intervienen con adolescentes, e iniciará el recorrido por la prevención universal en el ámbito familiar, para ahondar en otras modalidades y recursos especializados en prevención universal, selectiva e indicada.

Hasta entonces.

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Félix Rueda
Hace 13 años inició su andadura profesional en el ámbito de la prevención e intervención en trastornos adictivos, siempre en el contexto de Proyecto Hombre.Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Málaga, Máster en Psicología de la Salud por la Universidad Miguel Hernández, Experto en Drogodependencias por la Universidad Complutense de Madrid, y Técnico en Logopedia por la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía. Así mismo, ha cursado estudios de Filosofía durante 3 años. Actualmente desempeña las funciones de Coordinador de los programas Terapéuticos para adultos, Responsable de Calidad, y a su vez supervisa y coordina uno de los programas de intervención dirigido a personas activas laboralmente que presentan problemas de adicción a Cocaína y/o Alcohol, principalmente, y el programa de reinserción socio-laboral para aquellas personas que han completado un proceso de tratamiento en una Comunidad Terapéutica. Así mismo, es miembro del Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil del drogodependiente, que desarrolla su actividad a nivel nacional. Es profesor invitado (en representación de Proyecto Hombre Alicante) de la Escuela de Formación de la Asociación Proyecto Hombre (Impartiendo la materia: Perfil profesional en Proyecto Hombre, Trabajo y Gestión de Equipos, Potencial Humano del profesional de Proyecto Hombre). Ha participado en numerosas publicaciones, ha sido miembro de la Comisión Nacional de Evaluación de Proyecto Hombre (un Proyecto del Ministerio Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), hasta su disolución el pasado 2013, y ha intervenido en múltiples foros relacionados con ámbitos afines a los trastornos adictivos. Durante 4 años fue responsable de los programas de prevención indicada para adolescentes y sus familias en Proyecto Hombre Málaga.