¿Por qué no actuamos?

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Continuación del artículo: Los aún más desamparados, la ansiedad

Finalizando tras esta larga serie sobre “Qué Hacer” con nuestros alumnos no nos queda salvo un enfoque que tratar, las Terapias de Conducta de Tercera Generación (C. Hayes, Steven) que, desde los años 80-90 se han ido desarrollando hasta la actualidad y ofrecen la visión más actual de la que dispone la psicología para el tratamiento de conductas a extinguir.

Por última vez ya (aunque no lo prometo), acudiré al ya manido ejemplo de aquel joven que, por primera vez se encuentra con el ofrecimiento, por parte de seres queridos, de una droga, pero esta vez imaginemos que acabó en el peor de los desenlaces. Bien, con esta desagradable imagen quiero introducir la Terapia de Aceptación y Compromiso de (Hayes, Strosahl y Wilson, 2015; Wilson y Luciano, 2002) en la que se busca la aceptación psicológica y se apoya en los valores fundamentales del individuo. Nos encontramos con un joven que sabe que ha cometido un error y confrontamos a este joven con la realidad, con sus valores y ética. Mediante el transcurso de una intervención por parte de un profesional con conocimientos de esta técnica, los valores, principios y camino a seguir que el sujeto tenga serán especialmente importantes ya que actuarán como palanca para reconducir, bíblicamente hablando, a la oveja descarriada a su propio camino, con sus propias metas y vallado por sus propios valores, todos ellos conformando una protección que le ayude a salir adelante.

Kohlenbert y Tsai añaden un nuevo enfoque al tratamiento de estas conductas, ese joven en el parque cometió un error, es decir, desarrolló una conducta errónea. Así pues, mediante a su Psicoterapia Analítico Funcional ellos recurren a la intimidad más inherente del tratamiento psicológico, la interacción paciente-terapeuta. Desde este enfoque, un terapeuta FAP (siglas de la terapia en inglés), ahonda en la relación con su paciente y descubre y trata aquellas conductas que son las que se han de paliar. Desde este enfoque, nada fuera de la consulta tiene relevancia y todo el proceso tiene lugar durante la sesión. Durante ella, se extinguen comportamientos negativos y se refuerzan los positivos, es decir, se refuerzan de la forma más explícita y clara aquellas acciones que tengan como desenlace la reafirmación de la negativa al consumo. Claramente: nuestro joven ya no es la primera vez que se ha enfrentado a esa situación, con el terapeuta ya sabe y ha practicado cómo hacerse valer y renunciar.

Por supuesto, estas técnicas y otras muchas conforman el apartado de las Terapias de Conducta de Tercera Generación, pero he considerado relevante para su análisis únicamente estas dos por la facilidad con la que se pueden llevar a nuestro ámbito. Otras técnicas están más desarrolladas para el tratamiento de conductas derivadas de trastornos de la psique mayores y, por ejemplo, tienen como principal objetivo la evitación del suicidio. Tales técnicas, si bien podrían ser adaptadas y utilizadas, carecen de lo directo de la aplicación de las arriba señaladas.

Más allá de lo desarrollado en estos párrafos y en los anteriores artículos, imploro que quede clara una idea: Se puede hacer algo.

Y desgraciadamente, más allá de los desarrollado en estos párrafos y en los anteriores artículos, surge una pregunta.

¿Por qué no actuamos?

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Miguel Martinez Notivol

Licenciado en Magisterio de Educación Primaria por la Universidad de Zaragoza y Graduado en Psicología por el itinerario de Psicología Educativa
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