¿Es adictivo el Facebook?

Fuente:  www.gettyimages.es

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Al margen de que la Organización Mundial de la Salud aún no ha admitido en su clasificación de trastornos el de la adicción a las tecnologías, son ya muchos los síntomas identificados en la sociedad cuando se hace un uso abusivo de ellas: pérdida de noción del tiempo, aislamiento social, enfado y ansiedad cuando no se pueden utilizar y bajo rendimiento escolar y/o laboral… todos propios de una conducta adictiva.

Y esto bien lo saben los creadores de la famosa red social Facebook. Recientemente su expresidente y cofundador Sean Parker ha comentado cómo la creación de esta red social siempre estuvo enfocada a “atacar” directamente a las debilidades de nuestra psicología. Y lo cierto es que supieron diseñarla para conseguir que las personas que están dentro de ellas, en menor o mayor medida, se sientan reforzadas cada vez que reciben un “Me gusta” o una interacción de cualquier tipo, una manera directa de recibir validaciones sociales, algo tan necesario para el autoestima de casi cualquier persona.

Y he aquí la cuestión. Entre los factores de riesgo identificados para que una persona o, concretamente los y las adolescentes y jóvenes, comiencen a consumir están la escasa o nula red de apoyo, baja autoestima, dificultades para relacionarse… Y Facebook –así como otras redes como Instagram o Twitter- te proporcionan un espacio donde poner en práctica todo esto sin “riesgos”, en cuanto a que tu forma de estar en el mundo se vuelve virtual y no real: si soy tímido/a, exponerme o entablar conversación con alguien a quien no tengo en frente me va a facilitar mucho lanzarme a hacerlo.

A su vez, Sean Parker ha hablado directamente de la dopamina, o lo que es lo mismo, un neurotransmisor en nuestro cerebro, que siempre ha estado vinculado a la regulación y potenciación del placer, siendo esta la razón por la que, frecuentemente, se ha asociado a las adicciones y a la búsqueda de placer intenso. Por esta razón él mismo afirmaba: “Y eso significa que necesitamos darte un poco de dopamina de vez en cuando, porque a alguien le gustaba o comentaba una foto, una publicación o lo que sea. Y eso te va a llevar a aportar más contenido, y eso te va a dar… más me gustas y comentarios. Es un circuito de retroalimentación de validaciones sociales… exactamente el tipo de cosa que un hacker como yo inventaría, porque estás explotando una vulnerabilidad de la psicología humana”.

Estas declaraciones no son sorprendentes para los y las profesionales y organismos dedicadas a la atención de las adicciones, ya que desde estos se defiende cada día que el uso abusivo de las tecnologías y redes sociales –así como otros ejemplos como las compras compulsivas o la adicción a juegos y apuestas- generan síntomas y consecuencias que deben tratarse con la misma rigurosidad que un abuso de sustancias más “tradicional”.

No sería productivo negarle el uso a jóvenes o adultos, o prohibirlo por el riesgo que puede suponer; el tratamiento pasa por ofrecer alternativas de ocio, apoyo para la potenciación de autoestima y desarrollo de habilidades personales, así como  apertura de espacios en los que relacionarse cada día entre iguales.

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Paula Castilla

Paula Castilla

Trabajadora Social por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Prevención y Tratamiento de las Conductas Adictivas por la Universidad de Valencia. Especialista en Orientación Sociolaboral. En la actualidad trabaja en Fundación Tomillo acompañando a población joven y adulta, en alto riesgo de exclusión social, a conseguir su inserción en el mundo laboral a través de intervención individual y/o grupal, creación y dinamización de formaciones, y trabajo en red con otros dispositivos como, por ejemplo, Servicios Sociales.
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