Tailandia, del opio al turismo sexual

“Es en el Triángulo de Oro donde se produce la mayor parte del opio mundial: 2500 toneladas que se transforman, depuran en ese veneno, arma de placer y muerte, que se llama heroína. […] El Triángulo de Oro es uno de esos puntos míticos que aún existen como referente para viajeros y lectores apasionados, y que excede la división fronteriza, los mapas políticos, para configurarse en una unidad económica que abarca los territorios de los tres países. Un laberinto, un tablero de ajedrez de etnias entremezcladas en los centenares de valles y montañas que convierten la geografía del lugar en un objetivo imposible, fuera de control para los gobiernos”.

Javier Nart

opio_tailandia

Tailandia ha sido uno de los mayores fumadores de opio del mundo. En el norte del país, Chiang Rai (en el pueblo Mae Sai)  se puede visitar un Museo del Opio que pretende recordar además de la historia de esta sustancia, los estragos que causó en la población que se volvió adicta y advertir del uso perjudicial y del comercio de drogas ilegales.

China fue la responsable de exportar los cultivos al norte de Tailandia y algunas fronterizas zonas de Myanmar y Laos. El Triángulo de Oro, así fue denominada esta zona por la gran riqueza que generó el comercio del opio, al principio una planta medicinal pero que acabó derivando en un uso diferente, como droga. En el siglo XIX aumentó su producción porque se extendió su consumo por Europa, incluso se produjo la famosa Guerra del Opio (entre China e Inglaterra) por controlar su distribución y comercio.

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El área de cultivo de la amapola blanca abarcaba 100.000km2 de áreas montañosas. Sin embargo, se sabe que el origen está en la zona mediterránea, donde ya se conocía cómo usarlo con fines medicinales y narcóticos 1000 a. C. Hasta hace unos años la aportación de Tailandia en el cultivo y tráfico de la adormidera era muy grande, sin embargo, el gobierno quiso acabar con dicha práctica y los problemas derivados de la misma. El consumo del opio solo puede realizarlo aquellas etnias que de forma tradicional lo han usado de forma medicinal, su cultivo ha sido reemplazado por otro tipo de cultivos como el café y el té, frutos secos y producción texto ,y se ha buscado una actividad turística que permita la subsistencia de la población de otra forma que no implique el cultivo y tráfico del opio.

Hoy en día más allá del opio, el problema de adicción en el país lo protagoniza la ‘yaba’ (metanfetamina) que es consumida por todas las clases sociales como consecuencia del bajo precio.

La adicción al opio en el país hizo que algunos monasterios budistas del país se especializaran en métodos de desintoxicación. Salir de la adicción en un centro o monasterio budista (religión mayoritaria en el país) consiste en tres pasos fundamentales. El primero de ellos consiste en desintoxicar al cuerpo, lo que ellos llaman la purificación corporal, y que consiste en beber un líquido de sabor desagradable elaborado a base de hierbas que provoquen el vómito y baños de vapor. Pero los monjes budistas entienden que esto no es suficiente y que para la rehabilitación es necesario un conocimiento de uno mismo, una introspección que permita recuperar la fuerza de voluntad. Para ello utilizan la meditación.

Este tipo de desintoxicación budista se ha hecho famosa y ha llegado a oídos de famosos de todo el mundo que se han acercado a templos como el  de Thamkrabok a unos 100km de Bangkok para dejar de consumir todo tipo de sustancias.

PROSTITUCIÓN

Ahora, Tailandia lucha por hacer desaparecer otra de sus ‘marcas’, el turismo sexual por el que se le conoce en todo el mundo.

Ha caído el sol, ya es de  noche y me encuentro discurriendo por el barrio de PatPong en la capital tailandesa de Bangkok. Los puestos del mercado nocturno discurren por la calle principal decorada por locales de alterne a ambos lados. Observo que no se puede pasear con tranquilidad sin que te ofrezcan ver un espectáculo de chicas. Con una carta ofrecen a mi pareja una lista de espectáculos con consumiciones y me dicen que también tienen hombres para mí si estoy interesada. Me asomo a uno de los locales. Una quincena de niñas y alguna chica un poco más mayor bailan con movimientos lentos sobre la barra del bar. Algunos hombres miran desde abajo, sentados en sillas. Acabado el recorrido de la calle, nos han parado unos 5 o 6 hombres ofreciéndonos espectáculo. Entablo conversación con uno de ellos y me dice que podemos entrar simplemente a mirar, que es el cliente el que elige hasta dónde quiere llegar. “Hay algunos que simplemente se toman algo mientras las miran bailar, otros que quieren algo más y otros que se llevan a la chica que ellos eligen al hotel o donde ellos quieren. El cliente elige”.

Club de alterne en el barrio de Patpong en Bangkok / InD

Club de alterne en el barrio de Patpong en Bangkok / InD

La necesidad de crear puesto de entretenimiento y ocio y descanso para los militares y marineros que llegaban hace años a los puertos y ciudades de Tailandia tras la Guerra de Vietnam,  incentivó la creación y mantenimiento de esta práctica que comparte con otros países como Brasil, la República Dominicana, Cuba o Filipinas.

Consoladores de colores en el mercado nocturno de Patpong en Bangkok / InD

Consoladores de colores en el mercado nocturno de Patpong en Bangkok / InD

En teoría la prostitución en Tailandia no es legal y este hecho está apoyado por la ONU desde 1960. Pero en 1996 un decreto de modificación de la ley dejó algunos vacíos  legales que se pueden interpretar de diferentes formas y estos negocios fundionana bajo términos de ‘proveedores de servicios’ en forma de bar, karaoke o centros de masaje, pero que de trasfondo son prostíbulos.

Los pagos van desde los 3€ hasta los 100€ y el público de este tipo de turismo es mayoritariamente de procedencia asiática y europea. Aunque también los propios tailandeses hacen uso frecuente de la prostitución para tratar bien a los jefes y funcionarios y asegurarse así un ascenso. (Lea este artículo)

Además del evidente problema de trata de personas y de la cantidad de menores de edad ejerciendo la prostitución, algunas enfermedades de trasmisión sexual como el VIH se extienden con rapidez, alcanzando al 9% de la población tailandesa.

Al igual que el gobierno quiso acabar con el cultivo y comercio del opio, se plantea ahora acabar con el turismo sexual. Así la Ministra de Turismo declaraba su intención de erradicar la práctica, sin embargo, los ingresos que genera hace complicada dicha misión.