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Impacto emocional para las personas en rehabilitación (y para la sociedad general) del confinamiento en casa

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“Cambia tus pensamientos y cambiarás el mundo”-Norman Vincent Peale

Hace poco más de una semana que estamos en casa y desde hace unas horas sabemos que este confinamiento se va a alargar otras dos semanas al inicialmente establecido. Esto suma un total de un mes, al menos de momento. ¿Estamos preparados psicológicamente para estar tanto tiempo entre cuatro paredes? ¿Qué dificultades podemos encontrar en las personas en proceso de rehabilitación? ¿Y qué dificultades podemos encontrar en aquellas que están en consumo activo de alguna sustancia o comportamiento adictivo? ¿Qué podemos hacer para que el impacto emocional de esta situación sea el mínimo?

Según el médico en conductas adictivas Paco Pascual, colaborador de la revista, hay que distinguir dos situaciones: Las personas en proceso de rehabilitación y las personas que tienen una adicción en activo: “En el primer caso es importante saber que los profesionales que tratamos a estas personas desde equipos multidisciplinares, estamos dando soporte telefónico y facilitando los tratamientos farmacológicos para que no se queden sin él, tanto para el trastorno adictivo como para las posibles comorbilidades tanto psiquiátricas como orgánicas. Además, se les ofrece apoyo psicológico telefónico y disponibilidad para tender dudas o problemas que puedan surgir”.

La situación es más complicada para las personas que tienen una adicción y no están en rehabilitación. “Estas pueden sufrir un síndrome de abstinencia físico o psíquico o ambos, dependiendo del tipo de sustancia. El más grave de todos es el producido por el alcohol ya que puede llevar a sufrir un delirium tremens (con alucinaciones y fuerte agitación psicomotriz), con mal pronóstico si no es tratado. Otro cuadro molesto, pero en cambio menos grave es el síndrome de abstinencia a opiáceos, bien sea heroína u opiáceos de prescripción cuando se hace un abuso de ellos. Menos grave o molesto será la abstinencia a cannabis o a cocaína, aunque en estos casos va primar la ansiedad, irritabilidad, insomnio. Etc… frente a los dos primeros que tienen una connotación más de tipo físico. Nos preocupa pues en un momento de no salir de casa, la falta de sustancia puede provocare estos cuadros y aconsejamos que estén en tratamiento o no, se pongan en contacto con un profesional que les pueda decir que tomar en cada caso y al mismo tiempo aprovechar la cuarentena para dejar de consumir. Un caso especial y muy grave puede ser el de los consumidores habituales y excesivos de bebidas alcohólicas, que pueden ser o no conscientes del problema que representa el consumo abusivo de alcohol. En estos casos, puede que al quedarse en casa si no disponen de bebidas alcohólicas, debuten con un cuadro con ansiedad, sudoración, insomnio, temblores, agitación, algún ataque epiléptico, todo ello a resultas del abandono brusco de la sustancia. Aconsejamos que en estos casos contacten con su médico y que en todo caso hagan un descenso paulatino del consumo, pues estos cuadros clínicos suelen aparecer a los tres o cuatro días de abstinencia. Hay tratamiento para prevenir o disminuir la gravedad del cuadro, pero por favor que pregunten a personal sanitario”.

Para ayudar a todas ellas, estén o no en proceso de rehabilitación propone a través de las redes sociales que manden un correo a socidrogalcohol@socidrogalcohol.org o que recaben información en esta misma revista o manden las dudas a través del consultorio.

En cuanto a los grupos de ayuda mutua explica que “tanto los grupos de terapia, las terapias individuales han suspendido su actividad temporalmente para evitar posibles contagios, no obstante, se dan instrucciones telefónicas, se recomiendan lecturas, ejercicios o relajación, música, alimentación que ayuden a superar momentos tan complicados, pero nadie, nadie va a estar solo. También desde CAARFE, los profesionales nos hemos puesto en disponibilidad absoluta para ayudar a conseguir superar este mal momento.  No será necesario pues recuperar el tiempo pues lejos de perderlo se puede aprovechar para reorganizar la vida y procurar definir objetivos, escala de valores y apreciar lo verdaderamente importante en la vida de cada persona”.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA REDUCIR EL IMPACTO EMOCIONAL?

En primer lugar, hay que entender que las emociones no son estáticas, como sabréis, a lo largo del día habrá momentos en los que la alegría esté presente al pensar lo afortunados que somos de tener en nuestro propio hogar todas las comodidades. Otros momentos, tal vez, nos embargue la tristeza de no poder estar en contacto físico con nuestra familia o amigos. Otros la incertidumbre de no saber qué ocurrirá en un futuro cercano. Tal vez la frustración también llegue en forma de rabia contenida por no poder hacer mucho más que quedarse en casa ante una situación que desborda a todos. La montaña rusa emocional es normal en el día a día en nuestras vidas, lo es en situaciones habituales, y lo sigue siendo en esta situación excepcional. Puede que un día nos levantemos de mal humor y conforme avance el día nos demos cuenta de que las experiencias y el modo en que las interpreto hacen que mis emociones se modifican y cambian y puede que me acueste mucho más contenta de como estaba cuando me levanté.

Hay que tener presente que antes de una emoción precede un pensamiento. Al día tenemos entre 40.000 y 60.000 pensamientos, muchos de ellos (casi un 90%) repetidos del día anterior y muchos de ellos son negativos, imagino que ahora en mayor medida que antes de esta situación. Sabiendo que las emociones vienen precedidas por pensamientos, quizás sería interesante pararse a analizar nuestro diálogo interno. Ahora tenemos tiempo de hacerlo. Os propongo un ejercicio:

  • Anota en una hoja los pensamientos de los que has sido consciente en las últimas dos horas.
  • Anota en otra hoja los pensamientos que tendrías ante una determinada situación complicada (está lo es, pero piensa en otra)
  • Ahora analiza si ese diálogo interno, esos pensamientos, son negativos o positivos. ¿Cómo nos estamos hablando? ¿Cómo nos comunicamos con nosotros mismos? ¿Estamos siendo rumiantes? (Rumiar un pensamiento es darle muchas vueltas a lo mismo una y otra vez, al igual que las vacas rumian cuando comen una y otra vez lo que tienen en la boca)
  • Ahora ya soy consciente de estos pensamientos. ¿Qué me aportan? ¿Me están ayudando en esta situación? ¿Considero que sería mejor transformarlos en otros más adaptativos a lo que estoy viviendo?

Una vez nos hacemos conscientes de ello, podremos plantearnos transformar o cambiar aquello que no nos gusta y que, tal vez, está ejerciendo de obstáculo para afrontar un día a día nuevo y al que estamos poco acostumbrados.

No podemos entrar en lucha contra la situación, nos toca lidiar con ella haciendo caso a las autoridades sanitarias y confiando en que todo esto pasará, como la humanidad ha pasado y superado multitud de situaciones y ha salido fortalecida y reinventada de ellas. Tenemos que ver esta situación como un aviso de que tal vez estábamos focalizando la atención hacia donde no debíamos. Que lo verdaderamente importante es lo que ahora sentimos que lo es. La proximidad de un ser querido, el abrazo más eterno, el sonreír y aplaudir juntos, etc. ¿Qué valor cobra ahora el dinero? ¿Tener el mejor coche del mercado? ¿Una casa en la playa? ¿Un vestido de 300€? Todo queda relegado a un segundo plano porque lo que verdaderamente importa son las PERSONAS, la unión y lo que podemos hacer juntos como HUMANIDAD.

Pero tenemos que hacerlo también desde nosotros mismos, trabajando nuestro interior. En determinados momentos resulta complicado, lo sé, hay una saturación informativa que nos aboca a querer saber qué está ocurriendo a nuestro alrededor, es natural, porque además, los protagonistas de la historia somos nosotros mismos, como sociedad y como seres individuales.

Puede que no nos movamos mucho (aunque siempre podemos hacer ejercicio en casa), pero estamos conectados ahora más que nunca a los medios de comunicación y a las redes sociales. Hay que saber que esto puede tener ventajas pero también inconvenientes.

¿CÓMO Y CUÁNDO INFORMARSE?

Es importante que no estemos todo el día obsesionados en tener la información de última hora. Será interesante que nos planteemos uno o dos momentos al día en los que conectarse a los medios o acudir a las fuentes oficiales para obtener esa información. Es una forma de no saturar a nuestra mente. Estamos procesando información muy cambiante en espacios de tiempos muy reducidos y si nos volcamos en tener la última hora a cada minuto, el impacto emocional será mayor. Cada vez que nos informamos, procesamos lo visto o escuchado, generamos unos pensamientos y estos, como hemos dicho generan una emoción. Es importante tener información porque también nos ayuda a combatir mejor el miedo y la incertidumbre, pero tampoco en exceso.

También es importante saber dónde recogemos esta información. Ante crisis como la que estamos viviendo y ante carencias informativas (sobre todo se están dando a nivel local), surge la desinformación en forma de WhatsApp grabados por ‘expertos’, ‘sanitarios en primera línea de batalla’, ‘trabajadores de residencias de ancianos’, etc. Casi siempre estas informaciones son alarmistas o generadoras de teorías conspiratorias. No sabemos su procedencia real: cuándo fue grabado, por quién exactamente (la voz podría ser de cualquiera), si es o no cierto lo que cuenta, etc. Por eso lo mejor es que nos informemos de las fuentes oficiales: Ministerio de Sanidad, Gobierno Regional o Ayuntamiento del Municipio. También por medios de comunicación con grandes profesionales en sanidad o con una buena trayectoria periodística. Aconsejable también contrastar en medios de varias tendencias políticas para poder crear un mapa más amplio de lo que ocurre.

EL MOMENTO PRESENTE. EL AQUÍ Y EL AHORA

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Una vez informados volvemos a la rutina diaria, sí en casa, pero a la rutina diaria. Importante mantener la mente ocupada y hacer actividades muy diversas. Para algunos una buena terapia será escribir, para otros leer, pintar, hacer ejercicio, cocinar, etc. Ahora es momento de descubrir qué nos gusta, de hacer introspección y disfrutar de aquello de de forma habitual no tenemos tiempo a disfrutar. El poder del MINDFULNESS, conciencia plena, es aquí fundamental, el momento presente, el aquí y el ahora, nos ayudará a conectar con nosotros y a disfrutar en esencia de lo que estamos experimentando. Observad qué os regala cada cosa que hacéis. Comeros una onza de chocolate observando cómo se derrite en la boca, como cambia la textura, cómo sabe, cómo cambia de forma, etc. Con los ojos cerrados. Seguro que descubrís que sabe mucho mejor que cuando nos lo comemos de habitual. Ahora extrapola este ejercicio a todo lo que haces. Al centrar la atención en el momento presente también calmamos la mente, dejamos de anticipar posibles escenarios futuros (que nos pueden generar ansiedad) o dejar de pensar en un pasado en el que salíamos a la calle y teníamos libertad de movimiento (que nos puede generar nostalgia o trsiteza). Tranquilos, eso volverá, pero ahora hay que AGRADECER que tenemos una casa en la que pasar la cuarentena, una casa llena de comodidades, rodeada de gente a la que queremos y nos quiere, con mil opciones para disfrutar de la vida que AHORA nos ha tocado vivir.

Recordad… Lo que no aceptas, te somete.

Este vídeo resume muy bien lo que acabas de leer:

 

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación de la Prensa de Alicante y la Asociación Nacional de Informadores de Salud.