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Cerca de 2000 expertos se reúnen en Barcelona para hablar de adicciones y trastornos mentales. Parte I

Cerca de 2000 expertos de 70 países reunidos en el IV Congreso Internacional de Patología Dual que se celebró la semana pasada en Barcelona, defendieron que debe desterrarse la visión conservadora que asume la adicción como un problema de debilidad de carácter o vicio y no como una enfermedad mental y cerebral. Si se desconoce del adicto el trastorno mental que puede haber detrás, el fracaso de la terapia está casi asegurado.

Nora Volkow durante su intervención en el congreso de Patología Dual / InD

Nora Volkow durante su intervención en el congreso de Patología Dual / InD

Tal y como explicó la doctora Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) “nuestros cerebros están conectados para garantizar que repitamos las actividades vitales al asociar éstas con el placer o la recompensa. Cada vez que se activa este circuito de recompensa, el cerebro nota que está sucediendo algo importante que necesita recordar, y nos enseña a hacerlo una y otra vez sin pensar en ello. Puesto que las sustancias adictivas estimulan el mismo circuito, aprendemos a abusar de las drogas de la misma manera”.

“Ya en los años 80 se demostró que en las personas adictas existe un desajuste cerebral que afecta al funcionamiento de las áreas que permiten ejercer el control de los deseos, es decir, interfiere en la capacidad de dominar los impulsos. El desajuste se debe a que igual que en otros trastornos mentales, existen factores neurobiológicos, ambientales y genéticos. Sabemos que hay diferencias genéticas que determinan que una persona sea mucho más vulnerable que otra”, comentó el profesor Miguel Casas, Catedrático de Psiquiatría de la Universitat Autónoma de Barcelona, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y presidente del Congreso.

“La drogadicción es una enfermedad del cerebro, un problema médico que puede ser tratado y rehabilitado, como se hace con otro tipo de enfermedades que tienen que ver con el cerebro, como la epilepsia”, comentó Volkow. Si los cambios cerebrales que explican las conductas adictivas del paciente no se atienden adecuadamente permanecerán, convirtiendo probablemente a la adicción en una enfermedad crónica como la hipertensión o la diabetes”.

Jóvenes y ancianos

La prevalencia del consumo de sustancias, como el cannabis o la cocaína por parte de adolescentes y adultos jóvenes en España, se encuentra entre las más altas de Europa. Estas tendencias podrían estar relacionadas con una mayor disponibilidad y con el fenómeno de “normalización” de su uso, que podría estar afectando especialmente a los que padecen problemas emocionales y conductuales, confiriéndoles especial vulnerabilidad para el desarrollo de una patología dual.

El consumo de sustancias suele asociarse a personas jóvenes, pero este problema no tiene límites de edad. Los datos actuales relativos a las personas mayores son escasos, lo que complica la estimación exacta de la magnitud y las implicaciones del problema. “El trastorno más frecuente es el abuso o dependencia de fármaco hipnosedantes o ansiolíticos así como los llamados «painkillers» (analgésicos) muchas veces recomendados por el entorno del paciente y obtenidos de forma sencilla mediante prescripción médica”, comentó el presidente del Congreso.

Este experto aseguró que la prevención y los programas específicos son muy importantes tanto en adolescentes como en ancianos. “El problema es que el estudio sobre su eficacia no es fácil. Actualmente, y en la medida en que los conocimientos sobre los factores de vulnerabilidad para el desarrollo de trastornos por uso de sustancias y/o patología dual son cada vez más avanzados, se intentan desarrollar programas de prevención selectiva o indicada, dirigidos a individuos o poblaciones específicas en situación de riesgo”, concluyó.

Lea la segunda parte del artículo sobre el Congreso de Patología Dual