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Por cada mujer en tratamiento de adicciones hay cinco hombres

  • Las mujeres presentan un síndrome de abstinencia más intenso; también son más estigmatizadas
  • También pasan más rápidamente del uso recreativo a la dependencia, tienen mayores tasas de recaída y mayor comorbilidad con ansiedad y depresión que los hombres.
  • Se hace fundamental la perspectiva de género en la investigación, prevención, diagnóstico y tratamiento de las adicciones

El estigma de la mujer con adicción es una barrera clara de acceso al tratamiento. De hecho según datos del European Monitoring Centre for Drugs an Drug Addiction, EMCDDA, por cada mujer en tratamiento de adicciones hay cinco hombres. Los hombres suelen consumir más (consumo último mes) que las mujeres, sin embargo, la diferencia en cuanto a prevalencia de consumo no suele ser tan marcada excepto para la cocaína. Incluso, las mujeres consumen más frecuentemente sedantes, según la encuesta EDADES 2019 del Plan Nacional sobre Drogas. Al estigma habitual que sufren las personas con trastorno adictivo, se suman prejuicios y tabúes propios de una sociedad patriarcal que entiende que la mujer debe cumplir con una serie de roles de cuidado de los hijos e hijas, personas mayores y/o dependientes, tareas del hogar, etc.

Una mujer con adicción trasgrede todos estos mandatos que socialmente se le han atribuido. La vida del consumo o la adicción es totalmente incompatible con los mandatos atribuidos a las mujeres. En ocasiones dejan de cuidar a los hijos, a los padres, a las parejas, a ellas mismas, etc. La sociedad castiga este comportamiento con el doble estigma, por ser adicta y por ser mujer.

La perspectiva de género en la investigación, prevención, diagnóstico y tratamiento de las adicciones se hace fundamental: “Todos los campos se ven afectados por la falta en perspectiva de género. La investigación ha obviado durante mucho tiempo el estudio de las diferencias que podían existir a nivel biológico, por ejemplo, cómo afecta el ciclo menstrual o la ovulación cuando se consume alguna sustancia o cómo afecta un determinado fármaco. En prevención, las campañas deben incluir las necesidades de todos y todas sin caer en prejuicios o estereotipos de género. El diagnóstico podría mejorarse mucho si consiguiéramos reducir o eliminar la barrera del doble estigma, por el que muchas mujeres no piden ayuda cuando tienen un problema. Y por supuesto en el tratamiento, se hace fundamental también la perspectiva de género y que haya recursos pensados para las mujeres: centros de rehabilitación, centros de día, etc. que tengan en cuenta, por ejemplo, cuando hay hijos o hijas a cargo y se permita la individualización en la respuesta en cada caso”, explica Francisco Pascual, presidente de Socidrogalcohol.

DIFERENCIAS DE GÉNERO EN EL CONSUMO

Una investigación realizada en la Universidad Complutense de Madrid en 2018 bajo la dirección de la doctora Laura Orío, analizaba la trascolocación bacteriana en relación con las conductas de ansiedad y depresión. La presencia de determinados componentes bacterianos en sangre, que se incrementan tras el consumo de alcohol, está relacionada con estados emocionales negativos. La doctora afirmaba ya entonces que se habían observado marcadores de inflamación que presentaban peores puntuaciones en los test neuropsicológicos en el caso de las mujeres, lo que indicaba que podrían tener una mayor vulnerabilidad a los efectos tóxicos del abuso de alcohol.

En el pasado II Congreso Internacional organizado en diciembre del 2020 por Socidrogacohol, uno de los pósters ganadores (‘Diferencias de sexo en las consecuencias a largo plazo de un estrés repetido sobre los efectos motores de la cocaína en ratones con alta inhibición por prepulso’ Pujante-Gil, S. ; Monzonís-López, E. ; Reguilón, M. D. ; Manzanedo, C. ; Arenas, M.C.) que se presentaron, hablaba también de esta diferenciación en el caso del consumo de cocaína. Sergio Pujante Gil, primer autor firmante, explicabaque en estudios previos ya se habían encontrado diferencias entre ratones machos y hembras en todos los aspectos de la adicción: “En nuestra investigación hemos observado que el estrés produjo en los machos una sensibilización a los efectos motores de la cocaína, mientras que en las hembras causó tolerancia a los efectos de esta droga”. Esto indica que existe diferente vulnerabilidad a los efectos del estrés en respuesta a la cocaína dependiendo del sexo del animal (esta investigación se ha desarrollado en ratones).

“La cocaína es capaz de causar refuerzo, sensibilización y adicción en ambos sexos, pero se observan características diferenciales. Los resultados obtenidos han demostrado que las hembras son más vulnerables a las neuroadaptaciones que provoca la cocaína en el SNC, principalmente durante la fase de estro (equivalente a la ovulación en las mujeres). El papel de los estrógenos, en especial del estradiol, ha sido muy estudiado, y consumir cocaína en fases donde hay altos niveles de esta hormona, causa una mayor plasticidad en el sistema cerebral de la recompensa, haciendo que las hembras realicen una escalada más rápida en el proceso adictivo”, argumenta Pujante y matiza acerca de la importancia de incluir la diferencia entre sexos en la investigación: “En la práctica clínica, se observa cómo las mujeres progresan de un consumo recreativo a un patrón de dependencia en un intervalo de tiempo menor que los hombres. Además, pueden manifestar un síndrome de abstinencia más intenso durante el periodo de desintoxicación, con un mayor número de recaídas, así como una mayor comorbilidad con otras patologías como ansiedad o depresión. No incluir las diferencias entre los sexos, estaríamos perdiendo muchísima información neurobiológica, hormonal y conductual”.

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