Testimonio de Logan

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Logan es un personaje peculiar. Bondadoso, lleno de espíritu y con un gran corazón, Él nos va a acompañar en nuestro libro. Si te identificas con   porque paradójicamente en ellas se encuentra la clave para volver a vivir.

Logan era muy especial, porque creía ingenuamente y de forma en ocasiones algo irracional que con amor todo se podía conseguir. Un pensamiento muy hermoso de no fácil aplicación. Durante gran parte de su vida se dedicó a luchar por los demás y a buscar la felicidad del otro, buscó hacer realidad el tan escaso altruismo, que tanto necesitamos ver en forma práctica y veraz.

Logan se desgastó pero no mermó ni un ápice sus cualidades excepto cuando comenzó a coquetear con las drogas duras, las rayas, las filas. La espiral peligrosa e injusta que sólo afecta, en el sentido de contraer la enfermedad de la adicción, a unos pocos, pero demasiados son los riesgos que se asumen con tales decisiones.

La Cocaína pudo con Él y fue esa su asignatura pendiente. Cuando se rindió a la evidencia empezó su restauración. Es curioso que se puedan vencer grandes batallas sólo cuando uno se rinde a la evidencia. Un largo y lento proceso de aprendizaje que le costó gran parte de su tiempo y no menos un esfuerzo de superación personal que en nada compensó ninguno de los engaños que ese maldito viaje pueda aparentar proporcionar. Incluso a pesar de “la luna de miel” que se experimenta. “Hay caminos que al hombre le parecen rectos y su final es un final de muerte” La Biblia

Logan destacaba por muchas facetas, todas ellas, decantadas del lado artístico, muy melancólico e impulsivo en sus acciones y pensamientos, sin embargo digno de ser ayudado y comprendido al menos. Digamos que Logan era una bomba de relojería si se comparte con la sustancias estimulantes que, paradójicamente, en su caso, cuando contrajo su adicción le produjeron un efecto totalmente contrario. Su corazón luchaba contra su sistema nervioso central y eso hizo que tuviera capítulos muy desagradables en su vida.

La historia de Logan es una historia que contiene grandes episodios de suma importancia. Nunca dejó de amar y nunca dejó de sufrir si bien, llegó a la conclusión de que sólo alguien muy especial podría comprenderlo más claramente que  ninguna de sus relaciones sociales. La religión bien entendida hizo por él más de lo que Él hubiera imaginado nunca y encontró en ella una fuente de inspiración y ayuda. Esto es vital para entender cuán maravilloso es un Dios que restaura, que redime.

Logan podía vivir cualquier vida que se propusiese, tenía ese don. Podía ser un capitalista de derechas y con gran labia para convencer al mismísimo diablo o podía hacerse pasar por un heavy-metal sucio y porrero aunque no se supiera liar un canuto. Tenía esa cualidad, no sé si quizá, producto de eso contrajo la adicción o más bien un conjunto de factores, aunque me inclino por esto último. Todavía hoy no se sabe por qué contraemos las adicciones, sólo sabemos variables que interactúan para que se produzca.

Recuerdo muy bien todas sus etapas, desde su pelo engominado a lo Grease hasta su “ralla al lado” a lo Aznar. Recuerdo lo cómico que resultaba a veces. John Logan Vivió muchos tipos de vida sufriendo desgastes en cada una de ellas y valorando muy poco sus esfuerzos pero criticándose mucho sus fracasos. Uno de tantos pensamientos que facilitan el camino sin retorno al infierno.

En el centro al que asiste le dicen que sólo un porcentaje pequeño contraerá la adicción, entre un 10 y un 20%. “Esa palabra cruel que me esclaviza.”  Ha estado consumiendo y su orina huele a cocaína pura, a base, a un dolor extraño… Casi ya no es capaz ni de salivar, y está excitadísimo, pero ni siquiera puede asistir a un prostíbulo, porque no puede hablar, y todo le asusta, vive una hipervigilancia peligrosa y un bloqueo patognomónico y sin embargo, prepara otra enorme raya. Esta vez, si puede ser más grande que nunca, mejor,  siempre más grande… ¿Por qué no puede parar?

Coge el coche, sin poder tan siquiera encender la luz de un mechero porque se angustia y con sigilo, para que no se entere la pareja con la que intenta vivir, y a la que le gusta la “farlopa” que no veas…trata de escapar sin percatarse que la cárcel está en su propio cerebro y mucho más en su alma endemoniada. Su codependiente,  eso sí, que le queda muy claro, es muy responsable. No comete semejantes locuras, pero no dice no a un consumo esporádico para ello y mortal para Logan.

No puede entender las paradojas de la coca, las traiciones de la droga. Acude al camello, que si puede dejar un buen par de gramos y no articular palabra, mejor. Porque sólo quiere esconderse, y rogar para que no salga el sol, y no tener que verse la cara reflejada en el espejo, o en algún escaparate mojado de deseo…

Con la sola luz de su móvil, intenta esnifar otra raya más, con el nerviosismo propio de un delincuente cualquiera. Sólo quiere meterse más y más, y masturbarse. Pero no se deja, no se halla, no se encuentra. No puede hacerlo, experimenta una disforia sexual de calibre indeterminado.

¿Quién ha visitado ésta dimensión, inmolado con sustancias llenas de vicio, de poder y de todo lo que el mundo ha demandado siempre?  La aceptación, el dominio, el placer, la autoridad, Logan lo hizo. Os lo digo a vosotros, jóvenes que iniciáis esos viajes por el boomerang de las drogas de diseño… con la nueva ketamina, un mismo perro con otro collar, os lo aseguro que no va a haber nada igual. Ya no podréis encontrar jamás nada que se le parezca. Tan químico y tan poderoso. No podréis olvidar esa sensación. Y os perseguirá, como un lobo hambriento, el resto de vuestra vida. En el centro de ayuda, Logan aprende algo curioso. “NO ERES RESPONSABLE NI CULPABLE DE LO QUE TE HA PASADO”. ¿Qué? se pregunta Logan. No puede ser. “NO, SÓLO ERES RESPONSABLE DE TU REHABILITACIÓN”

Testimonios de un adicto, Autobiografía

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Consejero en adicciones y teólogo -- www.quiero-puedo.com
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