El queso de los sueños

Cuando nos hablan de sustancias con efectos psicoactivos, la mayoría de nosotros pensamos en cannabis, setas de la risa o drogas de diseño; sin embargo, son muchos los alimentos de procedencia natural los que causan -no al mismo nivel- estos mismos efectos. Un ejemplo es el queso. Si nos fijamos en el “top ten” de las drogas más raras del mundo aparece la variedad lactosa Stilton, un tipo de queso inglés conocido por su fuerte olor y gusto, y designado como variedad protegida de origen, puesto que sólo puede producirse en tres condados ingleses -Derbyshire, Leicestershine y Nottinghamshire-. Su elaboración sigue un estricto código y lo encontramos en sus dos variedades, el famoso Blue Stilton y el White Stilton. Este primero es elaborado con la utilización del hongo Penicillium roqueforti. 

Queso Stilton

Queso Stilton / commons.wikimedia.org

El efecto que produce salió a la luz en 2005, cuando un estudio elaborado por el Consejo del Queso Británico informó que el Stilton había causado sueños extraños al 75% de hombres y al 85% de mujeres que habían ingerido 20 gramos antes de irse a dormir. Entre los testimonios, destacan aquellos que soñaron con muñecos de peluche que hablaban, cocodrilos vegetarianos o invitados a una fiesta que eran intercambiados por camellos.

Tan famosa resultó ser la singularidad del queso Stilton, que fueron varios autores los que hablaron de éste en sus obras. Uno de ellos fue Charles Dickens, cuyo personaje, Scrooge culpa al queso por sus pesadillas. Del mismo modo, el autor británico G.K Chertenton escribió ensayos sobre el queso, en uno de ellos recordando al Stilton y cómo éste dejó una profunda experiencia en él.

Por otro lado, la doctora Judith Bryans, nutricionista científica en The Daily Council, aseguró que el queso Stilton -cómo todas las demás variedades de queso- no provocaba malos sueño, sino al contrario, puesto que uno de los aminoácidos del queso, tryptophan, reduce el estrés e induce al descanso.

Otros estudios, como el de la Asociación Británica Quesera, aluden igualmente a que la ingesta de un poco de queso antes de ir a dormir no produce pesadillas, pero sí sueños placenteros. Y dieron algunos ejemplos con otros tipos de queso como el Cheddar, que provocó sueños sobre personajes famosos, o el rojo de Leiscester que evocó recuerdos infantiles. Por último, el de Lancashire hizo soñar con el trabajo, y el de Cheshire no inspiró nada.

Sueño surrealista

Sueño surrealista / soundcolourvibration.com

La razón principal de este extraño fenómeno se debe a una sustancia llamada feniletilamina, perteneciente a las anfetaminas estimulantes del Sistema Nervioso Central. Es producida por el cerebro humano y está directamente ligada a la sensación del placer e intensificación de las emociones. También la encontramos en varios alimentos que tienen una fermentación microbiana, como el chocolate y ciertos quesos -pasteurizados-.

La feniletilamina presente en los alimentos se ha considerado portadora de efectos psicoactivos. Sin embargo, puesto que es metabolizada de forma rápida, no llega al cerebro en cantidades significativas. Es por ello, por lo que el chocolate y ciertos lácteos producen ese placer por el que los consideramos antidepresivos.

Por último, y siguiendo con los efectos de esta variedad lactosa, cabe destacar que en la caseína del queso se encuentra la casomorfina, un péptido o conjunto de proteínas que cuando se liberan en el organismo, producen un efecto opioide. Sin embargo, éste es diez veces menor que la morfina, por lo que, al igual que la feniletilamina, las cantidades no llegan a ser significativas ni preocupantes.