Entrevistas

Entrevista a Belén Sánchez Garcés, de Fundación Salud y Comunidad

«Empoderar es muy importante en estas mujeres porque suelen tener un experiencia de vida en la que ha estado subordinada»

Belén Sánchez Garcés es trabajadora social especializada en drogodependencias y perspectiva de género y Directora de programas de inclusión social y reducción del daño en Fundación Salud y Comunidad. Sánchez estuvo en el IX Encuentro de Mujeres Adictas en Rehabilitación y Familiares de la Confederación de Personas Adictas y Familiares en Rehabilitación de España, CAARFE. Allí habló de  la mujer con adicción y su sufrimiento invisible. La profesional destacó la importancia de escuchar a las mujeres para elaborar los programas de rehabilitación y tratamiento y de la necesidad de apoyarlas lejos de castigarlas.

Pregunta. Habla de apoyar en vez de castigar a las mujeres, ¿Es difícil hacer ese cambio de concepto en relación con la rehabilitación de las mujeres con adicción?

Respuesta. Hay que repensar los propios programas y hay que revisarlos. Al final los profesionales implementamos programas y las personas vienen a servicios que donde hay diversos profesionales, trabajamos en equipo. Este cuestionamiento de los programas es lo que nos va a permitir mejorarlos y poder detectar qué cosas estamos heredando de la propia inercia del pasado que están sancionando de alguna manera el hecho de padecer una adicción, ser mujer y padecer una adicción y qué obstáculos el propio tratamiento está poniendo a la recuperación de la mujer o qué condiciones le está pidiendo que igual no se adaptan a sus necesidades.

Es difícil, siempre hay resistencia al cambio, pero hay que tener la voluntad de hacerlo. Hay que trabajar con los equipos y explicarlo, pero una vez empiezas el resultado es tan espectacular, que ya se anima uno a revisarse constantemente.

P. ¿Qué necesidades tienen realmente que no están siendo escuchadas?

R. Las mujeres no somos un colectivo, entonces la diversidad de situaciones y de experiencias es enorme. Pero yo creo que bueno, desde lo más básico de horarios, horarios de acceso a tratamiento, no es lo mismo un centro de día que un centro de reducción de daños, qué decir que en función de del del recurso, etc. Pero, se debe revisar todo, desde los horarios hasta cómo estructuramos las actividades, contenido de las actividades, grupos específicos de mujeres, qué temas tratamos en esos grupos. No se trata de hacer un grupo de mujeres y ya está, se trata de qué vamos a tratar y cómo lo vamos a tratar y si el grupo nos va a servir para que empoderarlas. Empoderar es muy importante en estas mujeres porque suelen tener un experiencia de vida en la que ha estado subordinada. Que se empiece a empoderar, puede querer decir que vaya atomar decisiones que no gustan. El empoderamiento tiene que ver muchas veces con poner límites a los demás y con ponerme primero yo. Y eso en las mujeres no está bien visto.

P. Ha hablado también de la infantilización de las mujeres con adicción. ¿Por qué esto ocurre mucho menos, que a veces también ocurre, pero por qué ocurre mucho menos en los hombres?

R. Es una cuestión de roles, es una cuestión de estructura social. Hace 80 años una mujer no podía hacer nada si no firmaba su marido, su padre o su hermano. Es decir, estábamos infantilizadas. Vamos arrastrando ese rol de infantilización incluso institucionalmente,  y aunque ahora tenemos los mismos derechos legales, queda mucho ahí de la infantilización de la mujer. Hay incluso una cierta moda en algunas en algunas mujeres de reinfantilizarse, incluso poner una voz como de una de niña, es decir, siempre se ha visto la mujer niña como más más deseable, más atractiva, más manipulable en el fondo.

P. ¿Cómo se combaten esas etiquetas o ese doble estigma que hay hoy en día hacia ellas?

R. Darles voz. Darles voz. Eso es fundamental. Las personas, en este caso las mujeres con adicción, tienen que tener voz. Lo que no se conoce, no existe de alguna manera. Aquí hoy han habido un montón de mujeres muy valientes que que han estado comentando su situación, su vivencia, su experiencia como mujeres con adicción. Eso es muy difícil de hacer porque es exponerte públicamente a que te pongan la etiqueta de mala mujer o de no válida. A las valientes que quieran tener la voz, hay que facilitarles que la tengan. Y los profesionales tenemos que recoger la voz también. Es siempre mucho mejor que la voz sea de la persona, pero hay que recoger todas esas voces y poder también transmitirlo para poder hacer incidencia política, porque ahí hay una clave muy importante. Las políticas sanitarias y sociales tienen que tener en cuenta cuáles son las necesidades, las dificultades y los sufrimientos de las mujeres con adicciones y con problemas de salud mental.

A las valientes que quieran tener la voz, hay que facilitarles que la tengan.

P. ¿Por qué es importante esa participación de las mujeres en los procesos, en los programas y por qué les cuesta a veces participar?

R. En general, a las personas que han vivido adicción les cuesta participar socialmente porque no tienen el hábito. Es una cosa nueva y tienen muchos miedos, a cómo les van a ver los demás. Hay muchos prejuicios de uno mismo hacia sí mismo, de ‘no mostrarme’, que ‘no se den cuenta’, de ‘se me va a notar’. No participando ya como adicto, sino participando como ciudadano de este mundo. Uno mismo se pone el límite. Dentro de los programas es más fácil porque es un lugar de ensayo estupendo y es un lugar donde todos nos conocemos, no nos juzgamos y podemos generar espacios de participación. Hay que promover que participen siempre, también en los grupos mixtos. No hay una receta común, tampoco es lo mismo en un centro, que en una zona rural que de en otra de ciudad, con jóvenes que con mayores, pero hay que potenciar que ellas participen siempre.

A veces los programas los hacemos los profesionales, que somos muy listos y sabemos mucho, nos quedan muy bien y claro que son muy buenos y tienen mucha calidad, pero si incorporamos su voz, eso enriquece muchísimo y los resultados mejoran mucho y también la satisfacción de las personas que acuden. Hay que reconocer que las personas con adicciones tienen unos conocimientos imprescindibles para hacer los proyectos.

P. Para terminar, ha dicho que es importante vivir la vida que se quiere ¿Por qué es importante vivir una vida que una misma quiera, aunque a tu entorno no le parezca bien?

R. Porque es tu vida. Es tu vida. No la van a vivir ellos. Y si vives una vida que no es tuya, cuando pares un poquito la insatisfacción va a ser muy grande. Tenemos que vivir cada uno nuestra vida. Es nuestro derecho y nuestra responsabilidad.

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Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora en Ara Multimèdia y columnista en Radio Alcoy-Cadena Ser. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora en Ara Multimèdia y columnista en Radio Alcoy-Cadena Ser. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.
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