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Coqueteo, famoseo y otras drogas

“They tried to make me go to rehab but I said no, no , no”. (Ellos intentaron hacerme ir a rehabilitación pero yo dije no, no, no ). Esta es la primera estrofa de una de las canciones más conocidas de la ya fallecida Amy Whinehouse . Un ídolo para muchos. El ejemplo perfecto de la autodestrucción por el consumo de drogas para otros.

Brian A. Primark lideró en el 2005 a un grupo de investigadores en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh que analizaron un total de 279 canciones. Los resultados de la investigación demostraron que un tercio de las canciones más populares de EEUU en aquel momento,  hablaban sobre drogas.

La relación de las drogas con el mundo de la música no es nueva de ahora, así se puede ver en otros ejemplos cercanos como la canción Lucy in the Sky with Diamonds (LSD) de los Bealtles.Sin embargo, se ha demostrado que se ha incrementado desde 1990 (Según un estudio realizado por Markert, quien analizó 800 canciones a lo largo de 40 años). El investigador sugirió que esto se traduce en un aumento de las actividades negativas relacionadas con las drogas entre los adolescentes.

“They tried to make me go to rehab but I said no, no , no”. (Ellos intentaron hacerme ir a rehabilitación pero yo dije no, no, no ). Esta es la primera estrofa de una de las canciones más conocidas de la ya fallecida Amy Whinehouse . Un ídolo para muchos. El ejemplo perfecto de la autodestrucción por el consumo de drogas para otros.

Brian A. Primark lideró en el 2005 a un grupo de investigadores en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh que analizaron un total de 279 canciones. Los resultados de la investigación demostraron que un tercio de las canciones más populares de EEUU en aquel momento,  hablaban sobre drogas.

La relación de las drogas con el mundo de la música no es nueva de ahora, así se puede ver en otros ejemplos cercanos como la canción Lucy in the Sky with Diamonds (LSD) de los Bealtles.Sin embargo, se ha demostrado que se ha incrementado desde 1990 (Según un estudio realizado por Markert, quien analizó 800 canciones a lo largo de 40 años). El investigador sugirió que esto se traduce en un aumento de las actividades negativas relacionadas con las drogas entre los adolescentes.

Se ha demostrado que el 75% de los jóvenes muestra cierta atracción hacia a alguna celebridad en algún momento de su vida, por lo que las consecuencias de que las celebridades, músicos, artistas, etc. consuman sustancias o hablen de ellas, van a ser nefastas. (‘Crack down on the celebrity junkies’: Does media coverage of celebrity drug use pose a risk to young people? Rachel L. Shawa*, Claire Whiteheada & David C. Gilesb)   Los famosos actúan como modelos de un grupo de la sociedad que aún no ha formado su personalidad y se encuentran en período de prueba y que además, en muchas ocasiones, no tienen toda la información necesaria para decidir con libertad y pleno conocimiento. Incluso las propias Naciones Unidas en su mesa de Control Internacional de Narcóticos destacó la peligrosidad de que un famoso pueda influir en la actitud de su público, en la imitación de sus valores y del comportamiento.

El contexto no ayuda a prevenir. Los famosos son adictos, algunos dan el paso hacia la rehabilitación, otros no lo dan y otros, como la protagonista del principio del artículo, se quedan por el camino.  Lo peligroso es que nadie se escandalice ante actitudes como la de Miley Cyrus, que empezó siendo una chica Disney y ahora recién cumplida la veintena, ha coqueteado con diversas drogas (cannabis, plantas alucinógenas) y además, ha presumido con orgullo de ello en internet. Por no hablar de actuaciones recientes en las que su sexualidad ha quedado abierta de piernas ante todo el mundo.

Ante una sociedad en la que la edad de inicio en el consumo de alcohol es de 13 años, facilitando así las amistades con otras sustancias, los preadolescentes crecen junto a las estrellas de Disney Channel: Britney Spears, Demi Lovato o la ya citada Miley Cyrus; o junto a sus cantantes favoritos: Justin Bieber , Lady Gaga , Rihanna.  Y todos ellos han empezado ya a consumir en su burbuja de fama un poco de todo para ir probando.

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Se ha demostrado que el 75% de los jóvenes muestra cierta atracción hacia a alguna celebridad en algún momento de su vida, por lo que las consecuencias de que las celebridades, músicos, artistas, etc. consuman sustancias o hablen de ellas, van a ser nefastas. (‘Crack down on the celebrity junkies’: Does media coverage of celebrity drug use pose a risk to young people? Rachel L. Shawa*, Claire Whiteheada & David C. Gilesb)   Los famosos actúan como modelos de un grupo de la sociedad que aún no ha formado su personalidad y se encuentran en período de prueba y que además, en muchas ocasiones, no tienen toda la información necesaria para decidir con libertad y pleno conocimiento. Incluso las propias Naciones Unidas en su mesa de Control Internacional de Narcóticos destacó la peligrosidad de que un famoso pueda influir en la actitud de su público, en la imitación de sus valores y del comportamiento.

El contexto no ayuda a prevenir. Los famosos son adictos, algunos dan el paso hacia la rehabilitación, otros no lo dan y otros, como la protagonista del principio del artículo, se quedan por el camino.  Lo peligroso es que nadie se escandalice ante actitudes como la de Miley Cyrus, que empezó siendo una chica Disney y ahora recién cumplida la veintena, ha coqueteado con diversas drogas (cannabis, plantas alucinógenas) y además, ha presumido con orgullo de ello en internet. Por no hablar de actuaciones recientes en las que su sexualidad ha quedado abierta de piernas ante todo el mundo.

Ante una sociedad en la que la edad de inicio en el consumo de alcohol es de 13 años, facilitando así las amistades con otras sustancias, los preadolescentes crecen junto a las estrellas de Disney Channel: Britney Spears, Demi Lovato o la ya citada Miley Cyrus; o junto a sus cantantes favoritos: Justin Bieber , Lady Gaga , Rihanna.  Y todos ellos han empezado ya a consumir en su burbuja de fama un poco de todo para ir probando.

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Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy y el periódico 'Aquí en Alcoy'. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy y el periódico 'Aquí en Alcoy'. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.
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