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Opinión de Silvia Stretti: “¿Y a mí quién me cuida?¿Y A MÍ QUIÉN ME CUIDA?

silviaArtículo de opinión de Silvia Stretti, psicóloga y asesora técnico de la Federación de ALcohólicos Rehabilitados de la Comunidad de Madrid, sobre la enfermedad alcohólica y las consecuencias en el individuo y la familia.

El hombre nace, crece, se hace y entra en la sociedad a través de la familia. En efecto, la familia es un elemento constitutivo del hombre, forma parte de él. Cuando un individuo enferma, esto tiene una repercusión en su familia. En el caso del enfermo alcohólico, sabemos que la familia enferma, se deteriora, en muchos casos incluso se rompe.
Antes, en nuestras asociaciones, la labor de la familia era acompañar al enfermo y en muchos casos incluso presionarlo para acudir a tratamiento. Hoy día, cada vez más, los familiares siguen trayendo a los enfermos, pero también demandan tratamiento para ellos mismos. Cuando un familiar acude a una asociación, se le explica que, para la recuperación del enfermo alcohólico, es importante que:

Artículo de opinión de Silvia Stretti, psicóloga y asesora técnico de la Federación de ALcohólicos Rehabilitados de la Comunidad de Madrid, sobre la enfermedad alcohólica y las consecuencias en el individuo y la familia.

El hombre nace, crece, se hace y entra en la sociedad a través de la familia. En efecto, la familia es un elemento constitutivo del hombre, forma parte de él. Cuando un individuo enferma, esto tiene una repercusión en su familia. En el caso del enfermo alcohólico, sabemos que la familia enferma, se deteriora, en muchos casos incluso se rompe.
Antes, en nuestras asociaciones, la labor de la familia era acompañar al enfermo y en muchos casos incluso presionarlo para acudir a tratamiento. Hoy día, cada vez más, los familiares siguen trayendo a los enfermos, pero también demandan tratamiento para ellos mismos. Cuando un familiar acude a una asociación, se le explica que, para la recuperación del enfermo alcohólico, es importante que:

  • Acepte la enfermedad
  • Adquiera conocimientos sobre ella
  • Apoye al enfermo en las distintas etapas por las que va pasando.

Pero ese familiar que debe entender, aceptar y apoyar, también se pregunta ¿y quién  me entiende, acepta y apoya a mí? Es largo el recorrido desde que empiezan los problemas con el alcohol, hasta que se encuentran soluciones. Se han descrito las etapas más comunes por las que la familia pasa en ese recorrido y que van desde:
“bebe lo normal” (negación)
“esto no es normal” (reconocimiento)
“esto tiene que cambiar (confrontación)
“lo he intentado todo” (control)
“ya no puedo más” (supervivencia)
Hasta la aceptación de la enfermedad e inicio del tratamiento.
En todas estas etapas los familiares (pareja, padres, hermanos, parientes) acusan sentimientos de angustia, soledad, desesperanza, enfado, culpabilidad, vergüenza, miedo, odio, resignación, distanciamiento afectivo….El alcohol se convierte en el centro de la vida familiar, el eje en torno al cual gira todo y todos. Se llega a vivir más la vida del otro que la propia de uno.
Pero además, una vez que comienza el tratamiento, las cosas no cambian de la mañana a la noche. El enfermo ha de recorrer otra serie de etapas desde la abstinencia a la rehabilitación, etapas a veces muy duras que también repercuten en la vida familiar, etapas en las que el familiar juega también un importante papel.
En las asociaciones debemos reconocer este papel importante de la familia y cuidar y enseñar a cuidarse a los familiares, ofreciéndoles todos los recursos a nuestro alcance: grupos de autoayuda, grupos de psicoterapia, psicoterapia individual y/o de pareja o familia. Porque también necesitan apoyo, consejo y tratamiento especializado, ser escuchados acerca de su situación emocional y de sus dificultades. Debemos ser conscientes del desgaste que supone  una enfermedad como la adicción y poder neutralizar los sentimientos de desesperanza para convertirlos en ilusión por vivir.

  • Acepte la enfermedad
  • Adquiera conocimientos sobre ella
  • Apoye al enfermo en las distintas etapas por las que va pasando.

Pero ese familiar que debe entender, aceptar y apoyar, también se pregunta ¿y quién  me entiende, acepta y apoya a mí? Es largo el recorrido desde que empiezan los problemas con el alcohol, hasta que se encuentran soluciones. Se han descrito las etapas más comunes por las que la familia pasa en ese recorrido y que van desde:
“bebe lo normal” (negación)
“esto no es normal” (reconocimiento)
“esto tiene que cambiar (confrontación)
“lo he intentado todo” (control)
“ya no puedo más” (supervivencia)
Hasta la aceptación de la enfermedad e inicio del tratamiento.
En todas estas etapas los familiares (pareja, padres, hermanos, parientes) acusan sentimientos de angustia, soledad, desesperanza, enfado, culpabilidad, vergüenza, miedo, odio, resignación, distanciamiento afectivo….El alcohol se convierte en el centro de la vida familiar, el eje en torno al cual gira todo y todos. Se llega a vivir más la vida del otro que la propia de uno.
Pero además, una vez que comienza el tratamiento, las cosas no cambian de la mañana a la noche. El enfermo ha de recorrer otra serie de etapas desde la abstinencia a la rehabilitación, etapas a veces muy duras que también repercuten en la vida familiar, etapas en las que el familiar juega también un importante papel.
En las asociaciones debemos reconocer este papel importante de la familia y cuidar y enseñar a cuidarse a los familiares, ofreciéndoles todos los recursos a nuestro alcance: grupos de autoayuda, grupos de psicoterapia, psicoterapia individual y/o de pareja o familia. Porque también necesitan apoyo, consejo y tratamiento especializado, ser escuchados acerca de su situación emocional y de sus dificultades. Debemos ser conscientes del desgaste que supone  una enfermedad como la adicción y poder neutralizar los sentimientos de desesperanza para convertirlos en ilusión por vivir.

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