VIH y envejecimiento

La población con VIH está envejeciendo. La enfermedad está más o  menos controlada desde hace unos años en España, sobre todo si la comparamos con la aparición y contagios de la misma en la época de los 80, ligada en parte a la epidemia de la heroína. En el año 2030 un 73% de la población con VIH será mayor de 50 años y un 39% tendrá más de 65 años. Este hecho plantea nuevos retos en el tratamiento, así lo planteaba Fátima Brañas, Geriatra del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid en las XXX Jornadas Nacionales de Adicciones y VIH de Cruz Roja.

Aunque una persona de 50 años no es hoy en día una persona envejecida por norma general, la doctora explicaba que la edad se debe medir por las reservas funcionales del individuo, más allá de la edad que marque el carnet de identidad.  Es decir, la capacidad de movimiento que y ejercicio físico que tiene una persona. La realidad es que las personas con VIH a partir de los 50 años tienen una menor y más lenta recuperación inmunológica, una inmunosenescencia precoz y acelerada (efectos de la edad sobre el sistema inmune) y además presentan una comorbilidad asociada a esta edad con mayor frecuencia y con 10 años de antelación. Un estudio publicado en Lancet en 2013 (Failty in elderly people por Andrew Clegg, John Young, Steve Iliffe) demostraba como un accidente o enfermedad menor en una persona sin sida produce una bajada determinada en el estado de salud y una recuperación más o menos corta. Mientras que en las personas con VIH, la bajada de salud es mayor y su recuperación más larga en el tiempo.

envejecer

Pero, ¿cómo saber si una persona con VIH está envejeciendo o no antes? Brañas explicó que están desarrollando un estudio en el que se mide el ritmo de la marcha y el motivo principal es que para realizar una marcha hay múltiples elementos que se ven involucrados: el sistema vestibular, el sistema visual, los nervios sensitivos, el sistema cardiovascular, el sistema musculoesquelético, la corteza prefrontal para la planificación, los ganglios basales en la iniciación y automatización, la sustancia gris en la integración, el cerebelo con la coordinación y las raíces nerviosas, los nervios y los músculos.

Conociendo la fragilidad a través del estudio de la marcha, se van a poder empezar a trabajar aspectos propios del envejecimiento, que en las personas con VIH, aparecen 10 años antes, para poder prevenir caídas, detectar problemas ocultos que estén susceptibles de ser tratados y retrasar el deterioro funcional, la discapacidad y la pérdida de autonomía.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Vocal de la Junta de la Asociación de la Prensa de Alicante y miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.