Tabaco

Historia:

El Tabaco es una planta originaria del continente americano. Según observó Cristóbal Colón, los indígenas del Caribe fumaban el tabaco valiéndose de una caña en forma de pipa llamada tobago, de donde deriva el nombre de la planta. Al parecer le atribuían propiedades medicinales y lo usaban en sus ceremonias. Bebida, comida o fumada, esta planta intervenía en ceremonias religiosas, ritos de pasaje y uso cotidiano desde la Cuenca del Missisipi hasta la Patagonia.

Cuando faltaba tabaco entre los aborígenes, se decía que la tribu era pobre.

Lo trajo Cristobal Colón a España en 1492 y Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, fueron los primeros en probarlo y en sufrir proceso inquisitorial. Ya que según la iglesia “Solo Satanás puede conferir al hombre la facultad de expulsar humo por la boca”.

En 1611, estaba tan extendido que se tuvo que gravar la exportación y se convirtió su negocio en monopolio. En 1626 se escribe un tratadito: “ El tabaco panacea Universal: Eleva en éxtasis y crea una comunicación con los dioses”

El nuevo producto se difundió rápidamente por Europa y Rusia, y en el siglo XVII llegó a China, Japón y la costa occidental de África. España monopolizó el comercio del tabaco, para lo cual estableció en 1634 el estanco de este producto para Castilla y León.

 Uso

 Se puede utilizar en forma de cigarrillo, cigarro (puro), fumar en pipa o en otras presentaciones no fumables, mascado, esnifado (rapé), absorción bucal (snus)… Se han identificado en el humo del tabaco alrededor de 4.000 componentes químicos, algunos muy tóxicos para el organismo, como la nicotina, los alquitranes (benzo-a-pireno), el monóxido de carbono, el amoníaco, el ácido cianhídrico… de los cuales cerca de 43 son carcinógenos.

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Efectos 

La nicotina es el principio activo del tabaco. Fue aislada por Posset y Reiman en 1828.

En 1998, el Director General de Salud Pública de los Estados Unidos concluyó que la nicotina es la droga que en el tabaco ocasiona la adicción, siendo tan adictiva como la heroína o la cocaína,  cuando un fumador inhala la nicotina, ésta va directamente a los pulmones y a la sangre y en tan solo siete segundos una cuarta parte de la nicotina ha llegado al cerebro, a través de la arteria pulmonar.

Se trata de una droga psicoactiva y un potente reforzador conductual, capaz de producir severa dependencia química en el consumidor.

Actúa según la dosis pues a dosis bajas es psicoestimulante mejorando la capacidad mental, sobre todo la concentración, y a dosis altas tiene un efecto sedante al actuar como depresor. La adicción a la nicotina tiene una base neurobiológica, y se trata de una enfermedad médica recogida como tal en las clasificaciones internacionales de enfermedades (ICD-10 y DSM-IV). Por término medio la adicción a la nicotina se establece a partir del consumo de 10 cigarrillos al día.

Según recientes conclusiones científicas, el tabaquismo es catalogado médicamente como una enfermedad adictiva no curable (el adicto lo es para siempre) y, como tal, necesita de un tratamiento para ser controlada.

El cerebro posee receptores nicotínicos que al relacionarse con la nicotina reciben un mensaje que guardarán en su estructura química. Así, posteriormente, cuando se entre nuevamente en contacto con la sustancia, se desplegará el mensaje aprendido y se incrementará el consumo. De aquí se deriva su poder adictivo.

Consecuencias

El 29,5% de la población española fuma (Indicadores de salud 2009 del Ministerio de Sanidad). El porcentaje es  más alto en hombres que en mujeres (35,3% frente a 23,9%, respectivamente), de ellos el 10,9% fuma 20 o más cigarrillos al día.

Donde más fumadores hay es en la Comunidad Valenciana, Cantabria, Murcia y Canarias. Por el contrario, las que registran un menor porcentaje de población fumadora son País Vasco, Castilla y León y Galicia.

Fumar presenta una relación causal con una serie de enfermedades cardiovasculares, respiratorias, del aparato reproductor y otras enfermedades, así como muchos tipos de cáncer. Precisamente las 3 primeras causas de muerte atribuibles al tabaco en los EE.UU. son el cáncer de pulmón, enfermedad cardíaca isquémica y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

En el año 2004  la Asociación Americana Surgeon General publicó un informe de los efectos que tenía fumar sobre la salud, centrándose específicamente en la evidencia de una relación causal entre el consumo de tabaco, las enfermedades y la muerte. Además de las ya conocidas consecuencias del cáncer de pulmón y la enfermedad respiratoria, el consumo de tabaco se relaciona de forma causal con una gran cantidad de enfermedades como la baja densidad ósea, cataratas nucleares, cáncer de vejiga y disminución de la fertilidad.

Se estima que cada año más de 50.000 personas fallecen prematuramente en España debido al consumo de tabaco.

En total, el coste sanitario del tabaquismo se estima en más de 15.000 millones de euros anuales.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han desarrollado un estudio en el que estiman que el precio medio de la cajetilla de tabaco en España actualmente no está entre tres y cuatro euros, sino que conlleva un coste por mortalidad prematura de 107 euros para los hombres, y de 75 euros para las mujeres. El investigador señala que el coste medio de la cajetilla es más elevado “porque el consumo de tabaco aumenta el riesgo de muerte con respecto a los no fumadores y se puede asignar un coste al riesgo de mortalidad prematura de los que sí fuman”.

 Tratamiento

Tratar la adicción a la nicotina no es fácil, entre los que lo intentan, un 25 por ciento sólo aguanta un día sin fumar; el 40 por ciento entre dos y siete días y sólo un 12 por ciento supera los tres meses.

Existen distintas estrategias para realizar un correcto tratamiento, las no farmacológicas: fuerza de voluntad, consejo profesional, los materiales de autoayuda, el apoyo psicológico la hipnosis, la acupuntura (excepto el apoyo psicológico ninguna tiene eficacia científica demostrada) y las farmacológicas, fundamentalmente la terapia sustitutiva de nicotina, el bupropion (antidepresivo que actúa regulando los niveles de dopamina) y la vareniclina (agonista – antagonista especifico de los receptores de nicotina y que es el más efectivo).

El tratamiento más adecuado es el multicomponente, obteniendo mejores resultados a largo plazo.

El tratamiento farmacológico triplica las posibilidades de éxito, ya que alivian el síndrome de abstinencia a la nicotina, que “es la primera causa por la que los fumadores vuelven a fumar”.  Por este motivo, se recomienda a la población informarse sobre las ayudas que existen para dejar este hábito, y, en este sentido, recordamos que los médicos de familia pueden ayudarles.

Historia:

El Tabaco es una planta originaria del continente americano. Según observó Cristóbal Colón, los indígenas del Caribe fumaban el tabaco valiéndose de una caña en forma de pipa llamada tobago, de donde deriva el nombre de la planta. Al parecer le atribuían propiedades medicinales y lo usaban en sus ceremonias. Bebida, comida o fumada, esta planta intervenía en ceremonias religiosas, ritos de pasaje y uso cotidiano desde la Cuenca del Missisipi hasta la Patagonia.

Cuando faltaba tabaco entre los aborígenes, se decía que la tribu era pobre.

Lo trajo Cristobal Colón a España en 1492 y Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, fueron los primeros en probarlo y en sufrir proceso inquisitorial. Ya que según la iglesia “Solo Satanás puede conferir al hombre la facultad de expulsar humo por la boca”.

En 1611, estaba tan extendido que se tuvo que gravar la exportación y se convirtió su negocio en monopolio. En 1626 se escribe un tratadito: “ El tabaco panacea Universal: Eleva en éxtasis y crea una comunicación con los dioses”

El nuevo producto se difundió rápidamente por Europa y Rusia, y en el siglo XVII llegó a China, Japón y la costa occidental de África. España monopolizó el comercio del tabaco, para lo cual estableció en 1634 el estanco de este producto para Castilla y León.

 Uso

 Se puede utilizar en forma de cigarrillo, cigarro (puro), fumar en pipa o en otras presentaciones no fumables, mascado, esnifado (rapé), absorción bucal (snus)… Se han identificado en el humo del tabaco alrededor de 4.000 componentes químicos, algunos muy tóxicos para el organismo, como la nicotina, los alquitranes (benzo-a-pireno), el monóxido de carbono, el amoníaco, el ácido cianhídrico… de los cuales cerca de 43 son carcinógenos.

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Efectos 

La nicotina es el principio activo del tabaco. Fue aislada por Posset y Reiman en 1828.

En 1998, el Director General de Salud Pública de los Estados Unidos concluyó que la nicotina es la droga que en el tabaco ocasiona la adicción, siendo tan adictiva como la heroína o la cocaína,  cuando un fumador inhala la nicotina, ésta va directamente a los pulmones y a la sangre y en tan solo siete segundos una cuarta parte de la nicotina ha llegado al cerebro, a través de la arteria pulmonar.

Se trata de una droga psicoactiva y un potente reforzador conductual, capaz de producir severa dependencia química en el consumidor.

Actúa según la dosis pues a dosis bajas es psicoestimulante mejorando la capacidad mental, sobre todo la concentración, y a dosis altas tiene un efecto sedante al actuar como depresor. La adicción a la nicotina tiene una base neurobiológica, y se trata de una enfermedad médica recogida como tal en las clasificaciones internacionales de enfermedades (ICD-10 y DSM-IV). Por término medio la adicción a la nicotina se establece a partir del consumo de 10 cigarrillos al día.

Según recientes conclusiones científicas, el tabaquismo es catalogado médicamente como una enfermedad adictiva no curable (el adicto lo es para siempre) y, como tal, necesita de un tratamiento para ser controlada.

El cerebro posee receptores nicotínicos que al relacionarse con la nicotina reciben un mensaje que guardarán en su estructura química. Así, posteriormente, cuando se entre nuevamente en contacto con la sustancia, se desplegará el mensaje aprendido y se incrementará el consumo. De aquí se deriva su poder adictivo.

Consecuencias

El 29,5% de la población española fuma (Indicadores de salud 2009 del Ministerio de Sanidad). El porcentaje es  más alto en hombres que en mujeres (35,3% frente a 23,9%, respectivamente), de ellos el 10,9% fuma 20 o más cigarrillos al día.

Donde más fumadores hay es en la Comunidad Valenciana, Cantabria, Murcia y Canarias. Por el contrario, las que registran un menor porcentaje de población fumadora son País Vasco, Castilla y León y Galicia.

Fumar presenta una relación causal con una serie de enfermedades cardiovasculares, respiratorias, del aparato reproductor y otras enfermedades, así como muchos tipos de cáncer. Precisamente las 3 primeras causas de muerte atribuibles al tabaco en los EE.UU. son el cáncer de pulmón, enfermedad cardíaca isquémica y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

En el año 2004  la Asociación Americana Surgeon General publicó un informe de los efectos que tenía fumar sobre la salud, centrándose específicamente en la evidencia de una relación causal entre el consumo de tabaco, las enfermedades y la muerte. Además de las ya conocidas consecuencias del cáncer de pulmón y la enfermedad respiratoria, el consumo de tabaco se relaciona de forma causal con una gran cantidad de enfermedades como la baja densidad ósea, cataratas nucleares, cáncer de vejiga y disminución de la fertilidad.

Se estima que cada año más de 50.000 personas fallecen prematuramente en España debido al consumo de tabaco.

En total, el coste sanitario del tabaquismo se estima en más de 15.000 millones de euros anuales.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han desarrollado un estudio en el que estiman que el precio medio de la cajetilla de tabaco en España actualmente no está entre tres y cuatro euros, sino que conlleva un coste por mortalidad prematura de 107 euros para los hombres, y de 75 euros para las mujeres. El investigador señala que el coste medio de la cajetilla es más elevado “porque el consumo de tabaco aumenta el riesgo de muerte con respecto a los no fumadores y se puede asignar un coste al riesgo de mortalidad prematura de los que sí fuman”.

 Tratamiento

Tratar la adicción a la nicotina no es fácil, entre los que lo intentan, un 25 por ciento sólo aguanta un día sin fumar; el 40 por ciento entre dos y siete días y sólo un 12 por ciento supera los tres meses.

Existen distintas estrategias para realizar un correcto tratamiento, las no farmacológicas: fuerza de voluntad, consejo profesional, los materiales de autoayuda, el apoyo psicológico la hipnosis, la acupuntura (excepto el apoyo psicológico ninguna tiene eficacia científica demostrada) y las farmacológicas, fundamentalmente la terapia sustitutiva de nicotina, el bupropion (antidepresivo que actúa regulando los niveles de dopamina) y la vareniclina (agonista – antagonista especifico de los receptores de nicotina y que es el más efectivo).

El tratamiento más adecuado es el multicomponente, obteniendo mejores resultados a largo plazo.

El tratamiento farmacológico triplica las posibilidades de éxito, ya que alivian el síndrome de abstinencia a la nicotina, que “es la primera causa por la que los fumadores vuelven a fumar”.  Por este motivo, se recomienda a la población informarse sobre las ayudas que existen para dejar este hábito, y, en este sentido, recordamos que los médicos de familia pueden ayudarles.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Vocal de la Junta de la Asociación de la Prensa de Alicante y miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.