Ser alcohólico en la sociedad actual

Sandra Gisbert | Psicóloga del Grupo de Alcohólicos Rehabilitados de Alcoi

Hoy en día, en nuestro país, hablar sobre la dependencia al alcohol se convierte en un tema cuanto menos, delicado. Aunque, bien es cierto, que existe y siempre ha existido, una gran tolerancia social ante el consumo de bebidas alcohólicas.

Desde hace mucho tiempo, el consumo de alcohol en España se ha caracterizado por gozar de una amplia legitimización social y cultural. Este hecho, ha contribuido sobremanera para que el consumo de esta droga se percibiese como algo normal y habitual en la mayoría de la población. A pesar de que, en la década de los 70 aproxidamente, ya había una gran consideración sobre los perjuicios que provocaba el alcohol a nivel individual, social y sanitario.

En contraposición a la alarma social y el rechazo generalizado que genera el consumo de las drogas ilegales (cocaína, heroína…) existe todavía una importante aceptación social frente al consumo de alcohol.  Parece que todo el mundo conoce los riesgos y efectos negativos que se atribuyen al consumo de la mayor parte de las drogas ilegales pero, al mismo tiempo, se frivoliza sobre los efectos asociados al consumo de alcohol (a pesar de la elevada morbilidad y mortalidad atribuible a los mismos).

Desafortunadamente, vivimos en el país en el que rechazar una copa es de mal gusto o signo de mala educación. Aunque, no ocurre lo mismo si rechazamos un cigarrillo. Una persona puede expresar libremente que no fuma y no hay ningún problema, incluso el receptor le responderá gustosamente: “Muy bien que haces. Fumar es muy malo. Yo estoy intentando dejarlo.” Pero si uno comenta en público que no bebe alcohol…parece que el receptor no sea capaz de entender bien ese mensaje y es ahí cuando se provoca el aluvión de preguntas y las constantes insistencias. ¿Por qué no bebes? ¿Qué pasa? ¿Acaso estás enfermo? Este es un whisky destilado exclusivamente en Escocia, no me puedes decir que no… Esta es la realidad que existe y estas son las situaciones a las que se tienen que enfrentar los enfermos alcohólicos, sobre todo, al principio de su tratamiento de deshabituación.

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Individuo atrapado por el alcoholismo / las-drogas.net

Además de esto, cuando paseamos por las calles podemos comprobar que a cada paso hay un bar ofreciendo bebida más barata cada día, publicidad en los medios de comunicación (televisión, radio, internet…), vallas con reclamos publicitarios…cientos y cientos de disparadores a los que tienen que enfrentarse los enfermos día a día. Algo que podría parecer fácil para cualquier ciudadano, para ellos, realmente, no resulta tan sencillo.

Vivimos en el país donde es más que habitual quedar para tomarse una cerveza que quedar para ir al cine. Donde decir que eres alcohólico genera incomprensión y algunas veces rechazo. Donde, a pesar de vivir en la era de la sobreinformación, hay mucho desconocimiento sobre los daños que genera el alcohol a todos los niveles. Los adictos, sobre todo los alcohólicos, se encuentran desprotegidos, ante una sociedad que no hace otra cosa que fomentar el consumo. Poca prevención y poca conciencia social. Existen muchas etiquetas y estigmatización en cuanto a esta enfermedad. Cuando parece que hay intereses económicos de por medio, parece que los más cómodo sea mirar hacia otro lado.

A pesar de que el contexto social y cultural en el que se desenvuelven las relaciones de los ciudadanos con las bebidas alcohólicas favorece el uso de las mismas, es cierto que se han producido en los últimos años algunos progresos significativos, pero aún queda mucho trabajo por hacer.

Para finalizar, una pequeña reflexión:

“Si vos, toleráis que vuestro pueblo esté mal educado y sus modales corruptos desde la infancia, y después los castigáis por los crímenes a los que su primitiva educación les ha abocado, se llega a la terrible conclusión señor de que primero los hacéis ladrones y los castigáis después”

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