Qué hacer si se consumen drogas en el trabajo

Fuente: empresatrabajo.com

Fuente: empresatrabajo.com

En febrero de este año la Revista Independientes publicada un artículo de la colaboradora Paula Castillo relacionado con el consumo de sustancias en el ámbito laboral.

En él aportaba datos del impacto que las sustancias tienen en los lugares de trabajo, así como proponía vías para la intervención frente a esta realidad tan evidente y a la que todavía no se le presta la suficiente atención.

Por suerte, cada vez son más las empresas que se preocupan de formar a sus personas trabajadoras en relación a este hecho, sabiendo que una persona que hace uso de sustancias tóxicas en su puesto de trabajo, puede acarrear una serie de problemas que van más allá de la ausencia por baja laboral, pasando desde la baja productividad a la conflictividad con otras personas del entorno laboral más cercano, por no hablar de los efectos sobre su red familiar o social.

Prevenir en la empresa implica hacer patente una realidad que no a todo el mundo le gusta reconocer, y por tanto, el primer paso para atajar del problema es que la empresa acepte que entre su plantilla existe una elevada probabilidad de que haya personas con problemas relacionados con el consumo de sustancias; esto se hace evidente si atendemos a los datos del Plan Nacional Sobre Drogas, que viene a decir que 1 de cada 5 personas trabajadoras identifica a alguno de sus compañeros y compañeras como personas que consumen sustancias en el trabajo (alcohol u otras).

Por ello es innegable que algo hay que hacer, ya que el impacto es mucho mayor del que se piensa, y las consecuencias no se palían con periodos de baja laboral o con despidos.

Es necesario un plan de acción organizado y estructurado que se encuentra en consonancia con lo estipulado en relación a la vigilancia de salud en el Estatuto de los Trabajadores, así como en cuanto a las obligaciones de la empresa estipuladas en la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales.

Fuente: PNSD

Fuente: PNSD

Para establecer dicho plan de prevención del consumo de sustancias no es necesario que existan evidencias de que hay personas consumidoras entre las integrantes de la plantilla. Si esperamos a detectarlas, es que ya habrá surgido algún problema y entonces no estaríamos hablando de prevención sino de intervención, con las consecuencias que una persona con consumo activo puede acarrear en el lugar de trabajo.

Por tanto, una vez que se decide que es necesario prevenir aun sin tener evidencias de que exista el problema, es recomendable comenzar por quienes lideran los equipos de trabajo, esto: mandos intermedios, directivos, cargos de responsabilidad, con el fin de que se identifiquen con el plan preventivo, y cuenten con herramientas eficaces para la prevención y la intervención.

La acción preventiva debe superar la mera información, debiendo incluir al menos los siguientes aspectos:

  1. Reflexión sobre el consumo de sustancias en la propia empresa u organización.
  2. Información veraz sobre los efectos de las diferentes sustancias.
  3. Datos sobre el consumo de sustancias en el lugar de trabajo.
  4. Conceptos básicos sobre prevención del consumo de sustancias y los trastornos adictivos.
  5. Signos y síntomas del uso de sustancias y otras conductas problemáticas y potencialmente adictivas.
  6. ¿Cómo actuar?
  7. Diseño de un Plan de Prevención del consumo de sustancias y otras conductas potencialmente adictivas en el ámbito laboral, que debe pasar por las siguientes fases: objetivos y estrategias, acuerdos entre personas trabajadoras y empresa, formación de un equipo preventivo, diseño del plan, y evaluación del programa.

Los beneficios de este tipo de actuaciones son evidentes.

En primer lugar, reporta beneficios económicos directos. Según datos del World Economic Forum, por cada euro invertido en programas de bienestar de las empresas, retornan 2,54€; por su parte, la Red europea de promoción de la salud en el trabajo eleva este dato hasta los 5,9€ en algunos casos.

capacitacion_agentes_de_saludEn segundo lugar, estos beneficios económicos se deben a la mejora en las condiciones de trabajo, a través de un clima laboral saludable y menos conflictivo, un mejor desarrollo del sentido de pertenencia y del compromiso con los valores de la organización, la disminución del absentismo y del “presentismo” de personas que, a pesar de no estar en condiciones para trabajar permanecen en el puesto de trabajo con la consiguiente merma de la calidad de las relaciones con compañeras y compañeros, disminución de la productividad, etc.

A su vez, la intervención cobre el consumo de sustancias en el entorno laboral, facilita el tratamiento de otros problemas de salud, disminuye la accidentabilidad, reduce los porcentajes y periodos de incapacidad laboral, reduce riesgos de contraer enfermedades relacionadas con el uso de sustancias y mejora la seguridad en el trabajo, entre otros beneficios.

Cada vez son más las iniciativas que a nivel público y privado se desarrollan en el sentido de la prevención. Un ejemplo de ello lo tenemos en el programa preventivo que durante este 2017 la Diputación de Alicante y Proyecto Hombre Alicante están desarrollando un acción orientada a la prevención de consumo de sustancias y otros trastornos adictivos en el ámbito laboral, denominada: Capacitación como Agentes de Salud ante el consumo de alcohol y otras drogas en el ámbito laboral de la Administración Pública, que pretende ir más allá de la administración extendiéndose al tejido empresarial y comercial del área de influencia de cada ayuntamiento.

Por el momento, salvo alguna excepción, la iniciativa está teniendo una aceptación excelente, consiguiendo que las personas participantes conozcan y manejen eficazmente los siete aspectos mencionados en el presente artículo, a la vez que se está generando una red de trabajo, experiencias y conocimientos compartidos que contribuye en una mejora de la calidad de vida de las personas que trabajan en la administración, así como en las familias de éstas, las personas que utilizan los servicios de la administración pública,  el tejido empresarial, y otras, estimándose que por cada persona participante se beneficiarán otras siete personas de su entorno.

Sigamos apostando por iniciativas eficaces frente al consumo de sustancias en el trabajo. Cualquiera de nosotras/os podemos vernos afectadas/os en cualquier momento.

Para saber más:

Guía del Gobierno Vasco

Guía de Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de La Bañeza.

Guía de la Fundación Prevención Hostelería Illes Baleares

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Félix Rueda
Hace 13 años inició su andadura profesional en el ámbito de la prevención e intervención en trastornos adictivos, siempre en el contexto de Proyecto Hombre.Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Málaga, Máster en Psicología de la Salud por la Universidad Miguel Hernández, Experto en Drogodependencias por la Universidad Complutense de Madrid, y Técnico en Logopedia por la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía. Así mismo, ha cursado estudios de Filosofía durante 3 años. Actualmente desempeña las funciones de Coordinador de los programas Terapéuticos para adultos, Responsable de Calidad, y a su vez supervisa y coordina uno de los programas de intervención dirigido a personas activas laboralmente que presentan problemas de adicción a Cocaína y/o Alcohol, principalmente, y el programa de reinserción socio-laboral para aquellas personas que han completado un proceso de tratamiento en una Comunidad Terapéutica. Así mismo, es miembro del Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil del drogodependiente, que desarrolla su actividad a nivel nacional. Es profesor invitado (en representación de Proyecto Hombre Alicante) de la Escuela de Formación de la Asociación Proyecto Hombre (Impartiendo la materia: Perfil profesional en Proyecto Hombre, Trabajo y Gestión de Equipos, Potencial Humano del profesional de Proyecto Hombre). Ha participado en numerosas publicaciones, ha sido miembro de la Comisión Nacional de Evaluación de Proyecto Hombre (un Proyecto del Ministerio Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), hasta su disolución el pasado 2013, y ha intervenido en múltiples foros relacionados con ámbitos afines a los trastornos adictivos. Durante 4 años fue responsable de los programas de prevención indicada para adolescentes y sus familias en Proyecto Hombre Málaga.