Prevención. Entrevista a Amador Calafat

La última estrategia preventiva en forma de campaña, realizada por el Plan Nacional de Drogas y dirigida específicamente al consumo de cocaína, tuvo lugar en el 2007. Esto se debe, según fuentes del Plan Nacional a que “Las campañas publicitarias precisan una fuerte inversión cuyo impacto es difícilmente medible en términos de prevención”. Y añade que “Entre 2008 y 2009, la Delegación intentó buscar otras fórmulas y de este modo puso en marcha un experimento piloto, utilizando la web “Opina y actúa”, basado en la Guía sobre Drogas que se publicó en el año 2007”. Sin embargo,  esta campaña que tuvo singular éxito no ha tenido continuación.

La última estrategia preventiva en forma de campaña, realizada por el Plan Nacional de Drogas y dirigida específicamente al consumo de cocaína, tuvo lugar en el 2007. Esto se debe, según fuentes del Plan Nacional a que “Las campañas publicitarias precisan una fuerte inversión cuyo impacto es difícilmente medible en términos de prevención”. Y añade que “Entre 2008 y 2009, la Delegación intentó buscar otras fórmulas y de este modo puso en marcha un experimento piloto, utilizando la web “Opina y actúa”, basado en la Guía sobre Drogas que se publicó en el año 2007”. Sin embargo,  esta campaña que tuvo singular éxito no ha tenido continuación.

En el año 2010 las encuestas mostraron que el mayor problema radicaba en el abuso de alcohol entre la población juvenil, lo que obligó al Plan Nacional a reconducir su actuación en materia preventiva hacia ese consumo, poniendo un especial acento en la salud pública. Ante esta situación es importante saber qué opinan los expertos. A continuación, la entrevista a Amador Calafat, director de la Revista Adicciones, miembro de Irefrea y de Socidrogalcohol.

Amador Calafat (imagen extraída de eldiariomontanes.es)

Amador Calafat (imagen extraída de eldiariomontanes.es)

Pregunta. ¿Cómo se puede prevenir el consumo de cocaína? ¿Se diferencia en algo de la prevención que se hace enfocada a otras drogas?

R. Como es lógico no hay una única respuesta. Diría que a nivel individual la mejor prevención sería el no haberse iniciado en el uso/abuso de otras sustancias legales o ilegales. A nivel familiar sería la supervisión de amistades y salidas del hijo, así como del dinero que le proporcionan. Y, a nivel social, sería disminuir en lo posible la accesibilidad a la sustancia –en España la accesibilidad percibida por la gente es de las más altas de Europa-, y, también, disminuir la aceptación social tan extendida del consumo de drogas legales e ilegales.

Excepto para grupos vulnerables, entendería que la prevención de la cocaína se relaciona con la de las otras drogas legales e ilegales.

P. ¿Crees que campañas como la del ‘gusano que entraba en la nariz’ son efectivas? Algunos consideran que es una de las campañas que más efecto produjo sobre la población.

R. En su momento, creo que ocurrió al contrario. La gente vio una exageración en aquella campaña. Las personas en aquel entonces estaban por soluciones lights a los problemas y creían que este tipo de mensajes incluso podría ser contraproducente. Se estaba más por aquellas campañas ‘amables’ que enseñaban a la gente a consumir sin riesgos. Bueno, mi idea es que las cosas se tienen que demostrar. Aparentemente lo que pasa es que las campañas sueltas sirven poco. Hay que entenderlas como un elemento de apoyo dentro de una estrategia más completa, más que como un elemento aislado.

P. ¿Hay que crear miedo para que el ciudadano evite la conducta?

R. Como decía, toda una corriente de opinión estaba porque la gente huye de los mensajes de miedo y sólo cree en mensajes dados en positivo. Parece que la opinión está cambiando y aceptamos más campañas más dramáticas como las de tráfico, donde se ven las secuelas profundas de los accidentes.

El miedo evidentemente es un ingrediente más –junto a otras cosas como la curiosidad, la aventura, el placer, la norma de nuestra conducta. El consumidor de drogas suele hacer una evaluación de ventajas e inconvenientes ante su comportamiento. Normalmente acaba convenciéndose de que hace una buena mezcla de ambas cuestiones (es verdad que tomo riesgos, pero todavía me compensa por lo bien que lo paso). En este sentido, no sé si el miedo, pero si disponer de información exacta tiene que ser importante. Bien es cierto, que muchas veces pensamos que los problemas no tienen que ver con nosotros, sino con el de al lado.

P. ¿Tiene la población al suficiente información sobre los efectos de las drogas en general y más concretamente de la cocaína?

R. No deben disponer de información suficiente desde el momento en que la preocupación por las drogas ilegales, de acuerdo con los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas, es tan baja, en un país que está entre los máximos consumidores del mundo de esta sustancia.

P. Hay que tener en cuenta el ambiente en el que se consume para realizar una campaña. (Por ejemplo en una discoteca un fin de semana). ¿Pero es allí donde se debe hacer la prevención?

R. Obviamente tener en cuenta el ambiente es importante. La cocaína se asocia a salir de marcha, a alcohol, a sexo muchas veces,… Pero, no sería muy optimista si entendemos por prevención repartir folletos en la entrada a las discotecas. Incluso para lo que supuestamente tiene que servir, que es para que hagan un uso menos problemático, no está tan claro que lo consigan. Los consumidores suelen estar en la actualidad bastante informados y, por otro lado, están más por el pasárselo bien y asumir riesgos, que por la templanza.

Es difícil pensar en prevención sin que la oferta global de la noche no se limite de alguna manera. Es difícil pensar que la gente va a beber menos y a consumir menos cocaína si sigue aumentando la oferta de ocio nocturno.

Desde luego, todo lo que es oferta de ocio complementaria organizada por los ayuntamientos en horarios nocturnos, no tiene muchas posibilidades de tener efectos preventivos. E incluso puede ser contrapreventivo, pues permite que muchos adolescentes salgan de noche sin control, bajo la excusa de que son actividades organizadas por el Ayuntamiento.

P. ¿Qué edad es la más adecuada para empezar a prevenir el consumo de cocaína? (¿Cuál es la edad media de inicio en el consumo de esta sustancia?)

R. Uno de los factores de riesgo más claros siempre es el inicio temprano en el consumo de drogas. Por tanto hay que retrasar el máximo su inicio. Pero claro, no vamos a hablar de cocaína a un adolescente de 10 a 12 años. Aquí tenemos que trabajar con las drogas de inicio que son alcohol, tabaco y cannabis. Pero ya hacia los 14, si se ve oportuno, ya se puede empezar a trabajar con esta sustancia.

P. ¿Qué se puede mejorar a nivel preventivo?

R. Los estudios y evaluaciones sobre la prevención han mejorado extraordinariamente en los últimos años. Ello no ha ocurrido igualmente en nuestro país, ni posiblemente en el resto de Europa. Pero es absolutamente necesario que únicamente se apliquen programas que hayan demostrado su eficacia. Existe una iniciativa reciente de Socidrogalcohol, financiada por el Plan Nacional sobre Drogas  donde se recoge toda la información necesaria a tener en cuenta sobre este asunto (qué programas funcionan, cuales no, porque, cómo evaluar, etc).

Mucha de la prevención que se realiza en nuestro país no tiene una evidencia científica detrás. Es mucho más cómodo y además menos peligroso. Hacer evaluación es costoso y además podría ocurrir que se demostrase que lo que se viene haciendo desde hace unos años no sirve para nada. Los responsables de los programas no ven la necesidad o no se quieren exponer a este tipo de situaciones. Por tanto tiene que haber una forma centralizada e independiente de responder a esta situación. Esto es lo que pretende el citado proyecto de Socidrogalcohol.

Lo que pretendemos es que el dinero público no sirva para financiar programas o políticas que no han demostrado su eficacia. Hay que crear conciencia sobre ello, de la misma manera que no se admitiría que estuviese en el mercado un medicamento o una intervención quirúrgica que no estuviese totalmente evaluada por estudios independientes. La prevención tiene que aspirar a tener el mismo estatus como disciplina científica que el tratamiento.

En el año 2010 las encuestas mostraron que el mayor problema radicaba en el abuso de alcohol entre la población juvenil, lo que obligó al Plan Nacional a reconducir su actuación en materia preventiva hacia ese consumo, poniendo un especial acento en la salud pública. Ante esta situación es importante saber qué opinan los expertos. A continuación, la entrevista a Amador Calafat, director de la Revista Adicciones, miembro de Irefrea y de Socidrogalcohol.

Amador Calafat (imagen extraída de eldiariomontanes.es)

Pregunta. ¿Cómo se puede prevenir el consumo de cocaína? ¿Se diferencia en algo de la prevención que se hace enfocada a otras drogas?

R. Como es lógico no hay una única respuesta. Diría que a nivel individual la mejor prevención sería el no haberse iniciado en el uso/abuso de otras sustancias legales o ilegales. A nivel familiar sería la supervisión de amistades y salidas del hijo, así como del dinero que le proporcionan. Y, a nivel social, sería disminuir en lo posible la accesibilidad a la sustancia –en España la accesibilidad percibida por la gente es de las más altas de Europa-, y, también, disminuir la aceptación social tan extendida del consumo de drogas legales e ilegales.

Excepto para grupos vulnerables, entendería que la prevención de la cocaína se relaciona con la de las otras drogas legales e ilegales.

P. ¿Crees que campañas como la del ‘gusano que entraba en la nariz’ son efectivas? Algunos consideran que es una de las campañas que más efecto produjo sobre la población.

R. En su momento, creo que ocurrió al contrario. La gente vio una exageración en aquella campaña. Las personas en aquel entonces estaban por soluciones lights a los problemas y creían que este tipo de mensajes incluso podría ser contraproducente. Se estaba más por aquellas campañas ‘amables’ que enseñaban a la gente a consumir sin riesgos. Bueno, mi idea es que las cosas se tienen que demostrar. Aparentemente lo que pasa es que las campañas sueltas sirven poco. Hay que entenderlas como un elemento de apoyo dentro de una estrategia más completa, más que como un elemento aislado.

P. ¿Hay que crear miedo para que el ciudadano evite la conducta?

R. Como decía, toda una corriente de opinión estaba porque la gente huye de los mensajes de miedo y sólo cree en mensajes dados en positivo. Parece que la opinión está cambiando y aceptamos más campañas más dramáticas como las de tráfico, donde se ven las secuelas profundas de los accidentes.

El miedo evidentemente es un ingrediente más –junto a otras cosas como la curiosidad, la aventura, el placer, la norma de nuestra conducta. El consumidor de drogas suele hacer una evaluación de ventajas e inconvenientes ante su comportamiento. Normalmente acaba convenciéndose de que hace una buena mezcla de ambas cuestiones (es verdad que tomo riesgos, pero todavía me compensa por lo bien que lo paso). En este sentido, no sé si el miedo, pero si disponer de información exacta tiene que ser importante. Bien es cierto, que muchas veces pensamos que los problemas no tienen que ver con nosotros, sino con el de al lado.

P. ¿Tiene la población al suficiente información sobre los efectos de las drogas en general y más concretamente de la cocaína?

R. No deben disponer de información suficiente desde el momento en que la preocupación por las drogas ilegales, de acuerdo con los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas, es tan baja, en un país que está entre los máximos consumidores del mundo de esta sustancia.

P. Hay que tener en cuenta el ambiente en el que se consume para realizar una campaña. (Por ejemplo en una discoteca un fin de semana). ¿Pero es allí donde se debe hacer la prevención?

R. Obviamente tener en cuenta el ambiente es importante. La cocaína se asocia a salir de marcha, a alcohol, a sexo muchas veces,… Pero, no sería muy optimista si entendemos por prevención repartir folletos en la entrada a las discotecas. Incluso para lo que supuestamente tiene que servir, que es para que hagan un uso menos problemático, no está tan claro que lo consigan. Los consumidores suelen estar en la actualidad bastante informados y, por otro lado, están más por el pasárselo bien y asumir riesgos, que por la templanza.

Es difícil pensar en prevención sin que la oferta global de la noche no se limite de alguna manera. Es difícil pensar que la gente va a beber menos y a consumir menos cocaína si sigue aumentando la oferta de ocio nocturno.

Desde luego, todo lo que es oferta de ocio complementaria organizada por los ayuntamientos en horarios nocturnos, no tiene muchas posibilidades de tener efectos preventivos. E incluso puede ser contrapreventivo, pues permite que muchos adolescentes salgan de noche sin control, bajo la excusa de que son actividades organizadas por el Ayuntamiento.

P. ¿Qué edad es la más adecuada para empezar a prevenir el consumo de cocaína? (¿Cuál es la edad media de inicio en el consumo de esta sustancia?)

R. Uno de los factores de riesgo más claros siempre es el inicio temprano en el consumo de drogas. Por tanto hay que retrasar el máximo su inicio. Pero claro, no vamos a hablar de cocaína a un adolescente de 10 a 12 años. Aquí tenemos que trabajar con las drogas de inicio que son alcohol, tabaco y cannabis. Pero ya hacia los 14, si se ve oportuno, ya se puede empezar a trabajar con esta sustancia.

P. ¿Qué se puede mejorar a nivel preventivo?

R. Los estudios y evaluaciones sobre la prevención han mejorado extraordinariamente en los últimos años. Ello no ha ocurrido igualmente en nuestro país, ni posiblemente en el resto de Europa. Pero es absolutamente necesario que únicamente se apliquen programas que hayan demostrado su eficacia. Existe una iniciativa reciente de Socidrogalcohol, financiada por el Plan Nacional sobre Drogas  donde se recoge toda la información necesaria a tener en cuenta sobre este asunto (qué programas funcionan, cuales no, porque, cómo evaluar, etc).

Mucha de la prevención que se realiza en nuestro país no tiene una evidencia científica detrás. Es mucho más cómodo y además menos peligroso. Hacer evaluación es costoso y además podría ocurrir que se demostrase que lo que se viene haciendo desde hace unos años no sirve para nada. Los responsables de los programas no ven la necesidad o no se quieren exponer a este tipo de situaciones. Por tanto tiene que haber una forma centralizada e independiente de responder a esta situación. Esto es lo que pretende el citado proyecto de Socidrogalcohol.

Lo que pretendemos es que el dinero público no sirva para financiar programas o políticas que no han demostrado su eficacia. Hay que crear conciencia sobre ello, de la misma manera que no se admitiría que estuviese en el mercado un medicamento o una intervención quirúrgica que no estuviese totalmente evaluada por estudios independientes. La prevención tiene que aspirar a tener el mismo estatus como disciplina científica que el tratamiento.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación de la Prensa de Alicante y la Asociación Nacional de Informadores de Salud.