Peligros, riesgos y adicción a las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías tienen mucho de positivo. Ayudan a encontrar información de forma rápida, facilitan la comunicación entre personas, acercan culturas, entretienen, con ellas se puede escribir y leer, ayudan en un sinfín de parcelas en la vida de toda persona con múltiples herramientas, en definitiva, ayudan en el desarrollo humano a otro nivel hasta hace poco desconocido. Sin embargo, también tienen sus riesgos, al igual que los abuelos nos advierten de no ir en plena noche por un callejón oscuro o no irnos con desconocidos, las nuevas tecnologías e internet en concreto son una calle con mucha gente y se debe aprender cuándo estamos seguros y cuándo corremos riesgos. Este fue el objetivo de la jornada organizada por el Departamento de Pediatría del Hospital de Elda el pasado viernes 22 de mayo en su jornada titulada ‘Peligros y riesgos de las nuevas tecnologías en la infancia y la adolescencia’.

 

Juan Carlos Ferrandiz, Policía Nacional, habló en concreto de los riesgos de internet: “El problema es que el niño entiende mejor que nosotros. Nosotros ni sabemos ni entendemos. Pero en internet existen muchos peligros, se cometen multitud de delitos y hay mútliples delincuentes”, aseguró. Muchos menores de edad se esconden tras el anonimato de internet para insultar, lo que no muchos saben es que esto puede tener consecuencias. Mediante el rastreo de la IP del ordenador pueden llegar a detectar desde qué ordenador se ha realizado el insulto. Esto conlleva multas y hasta meses de cárcel: “Insultar en la calle son 6 meses de cárcel, insultar en internet es un año y medio. Si además se ha suplantado la identidad de alguien son otros dos años más”, afirmó.  En el caso de ser menor de edad, los padres van a  ser responsables. “El problema reside en que muchos padres no saben qué hacen sus hijos cuando se encierran en la habitación. Además les estamos dando una tecnología que es 100.000 veces más potente que la que llevó al hombre a la luna pero no les enseñamos a usarla con responsabilidad”. Los datos de un estudio publicado en 2012 revelan que el 23% de los jóvenes visitan páginas de contenido adulto, el 44% son acosados por internet, el 14’5% se ha citado en persona con alguien y el 20% han realizado actos eróticos por la webcam. Y sin embargo, el 60’4% casi nunca hablan con sus padres y el 42% de estos no controlan a sus hijos.

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Y como cualquier conducta no educada se puede convertir en un problema. Hasta un 21’3% de los jóvenes en España van a desarrollar una ciberadicción, se trata de la media más alta de Europa (12’7%). El psiquiatra Luis Muñoz explicó que la adicción a las nuevas tecnologías no está aún enmarcado dentro de los manuales de psiquiatría pero aseguró que muchos clínicos reclaman que se introduzca como trastorno mental, ya que tiene síntomas y consecuencias similares a otras adicciones con o sin sustancia. “La adicción a las nuevas tecnologías tiene dependencia psicológica, efecto perjudiciales para el propio individuo y para su entorno, presenta tolerancia y abstinencia, produce distorsiones en el comportamiento, etc.” Muñoz expuso que esta adicción puede presentarse de tres formas: De forma secundaria a otro trastorno psquiátrico (fobia social, depresión, TDAH, Síndrome de Asperger), de forma secundaria a otra adicción (sexo, ludopatía) o como trastorno único. Aunque en los manuales de psiquiatría como el DSM aún no se reconoce y por tanto, no hay unos criterios de diagnóstico que ayuden en la detección de este problema, sí que algunos autores que los han propuesto:

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 La vulnerabilidad para sufrir este trastorno adictivo tendría que ver con los factores biológicos, pues se ha demostrado que ocurre con déficits de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y los opioides. Pero también con las características propias de la personalidad (baja autoestima, inmadurez, inestabilidad, falta de identidad personal),  las alteraciones psicopatológicas (depresión, fobia social) y el contexto o el entorno (modelos familiares, disciplina familiar, presión social de grupos de amigos).

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Mesa de los ponentes / InD

“La familia es la base y la cuna de todo”, según Noelia Carrasco, trabajadora social de la Unidad de Conductas Adictivas de Elda: “Los mayores tienen mucho enganche y estos son los modelos para los pequeños”. Carrasco habló de los factores socio-familiares del problema de la adicción a las nuevas tecnologías: “Suele producirse cuando existe un rechazo por parte de la familia, hay una ausencia de una figura autoritaria o un exceso de autoritarismo o una falta de comunicación, añadió.

José José Gil, enfermero en la misma Unidad de Conductas Adictivas contextualizó el problema: “los hijos con este trastorno adictivo son los ‘hijos ideales’ porque no llegan a casa tras haber consumido, no llegan tarde, no se quedan embarazados o dejan a alguien embarazada”. José asegura que cuando empieza a haber una sospecha real por parte de los padres, estos empiezan a vigilar las páginas que visitan y prohíben su uso en casa. Para el enfermero esto es un grave error: “La educación con la tecnología tiene que ser como con la sexualidad, acompañándolos y guiándolos desde pequeños y tratarlo con naturalidad porque es algo con lo que van a tener que convivir”.

Para José las nuevas tecnologías han llegado como un tsunami y dice que hay que ser conscientes del problema que viene en un futuro: “Si todos viéramos por la calle a la gente con cervezas en la mano todo el día y a todas horas, no dudaríamos que en el futuro llegaremos a tener un incremento del alcoholismo en la sociedad, sin embargo no nos planteamos lo mismo cuando vemos la cantidad de móviles”.

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