Ocio alternativo al consumo de alcohol

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El ocio “es una actividad no obligatoria, elegida voluntariamente y desempeñada durante un tiempo (Tiempo Libre) que no entre en conflicto con la dedicación a ocupaciones obligatorias como la productividad (trabajo, empleo y voluntariado) y el autocuidado (cuidado personal)”.

Por norma general, el uso creativo del tiempo libre comienza a hacerse desde las etapas iniciales de la vida por medio del juego, la exploración del propio cuerpo y del entorno. Al iniciar la actividad académica este tiempo comienza a disminuir, pero continúa siendo significativo hasta la etapa de adulto joven. Al ingresar al sistema laboral la proporción de tiempo libre disminuye, siendo predominante el tiempo dedicado al trabajo. Sólo en la etapa de la vejez, vuelve a aumentar la proporción de tiempo libre.

“En promedio, el tiempo de estudio o trabajo ocupa un 60 – 70% de las actividades de la vida diaria, los oficios del hogar y el autocuidado (higiene, vestido, alimentación) ocupan 20 – 30% de estas actividades y un 10 a 20 % restante pertenece al tiempo de ocio o tiempo libre”

Sin embargo, la distribución de estas actividades y su adecuado cumplimiento está en relación con los hábitos de cada persona, sus roles y su entorno social y cultural.

En la etapa evolutiva del desarrollo de la adolescencia, la persona se encuentra identificada con su grupo de iguales y existe un desapego familiar.  Comienza el ocio nocturno (bares y discotecas) y el consumo de sustancias tóxicas (tabaco, alcohol, cocaína, etc.). Si nos remitimos a los datos obtenidos en las encuestas y estudios “el 68,2% de los y las menores de entre 14 y 18 años ha consumido alcohol en los últimos 30 días (según los datos de la encuesta ESTUDES publicada por el Plan Nacional Sobre Drogas relativa a los años 2014-2015, la última realizada). Y respecto a la edad de inicio en el consumo de alcohol por parte de los jóvenes es a los 13,8 años”

“El Ocio se identifica en personas con consumo de alcohol con actividades relacionales. Su ocio es estar con amigos del grupo de iguales y suele desarrollarse en contextos entorno al consumo de alcohol (Callejo Escobar. J y Calvo Ruiz. MC; 2015)”

Por esta razón es importante que en la Adolescencia se fomente un ocio alternativo al consumo de alcohol, como estrategia de prevención, de esta manera se podrá modelar la identidad ocupacional del adolescente (donde tenga cabida los hábitos saludables) disminuyendo así, la probabilidad de consumo en el tiempo de ocio.

Según Fernández Hermida. JR et al; (2002), existen programas de prevención (en función del contexto) que en conjunto con programas de reducción del consumo dan lugar a estrategias de prevención:

  • Prevención escolar: jornadas de sensibilización.
  •  Prevención familiar
  •  Prevención comunitaria:

-          Campañas en los medios de comunicación

-          Programas informativos de salud pública

-          Formación de mediadores sociales

-          Prevención en espacios de ocio

-           Reducción de riesgos

-          Alternativas de ocio saludable (alternativo al consumo)

Los programas de ocio alternativo al consumo tienen lugar en una gran variedad de ambientes diferentes y con propósitos diversos. El CSAP (1997) señala al menos nueve tipos de actividades alternativas:

  • Programación de eventos alternativos: tienden a ser eventos puntuales, y suelen incluirse aquí toda una gran variedad de fiestas «libres de drogas» de tipo vecinal o comunitario, en donde se combinan actividades divertidas con publicidad de las normas antidrogas de la comunidad.
  • Alternativas deportivas y recreativas: se incluyen aquí una gran variedad de actividades deportivas y recreativas que suelen ofrecerse en contextos como centros juveniles y otros.
  • Alternativas de tipo aventurero: se incluyen aquí retos en la naturaleza y otras actividades que están habitualmente diseñadas para mejorar la confianza y las habilidades, así como para proporcionar experiencias emocionantes y excitantes.
  •  Alternativas basadas en modelos específicos culturalmente: se incluyen en esta categoría una variedad de actividades diseñadas para dar a los jóvenes procedentes de varias culturas un mayor conocimiento y un mayor orgullo relacionado con su herencia étnica. Estas actividades también buscan mejorar los lazos del joven con su grupo cultural.
  • Alternativas enfocadas hacia jóvenes de «alto riesgo».
  •  Alternativas consistentes en iniciativas empresariales: estas actividades proporcionan a los jóvenes la oportunidad de aprender habilidades propias del mundo del trabajo, así como de ganar dinero u otro tipo de recompensas a través de la ayuda a la puesta en marcha de un negocio.
  • Alternativas que promueven servicios a la comunidad o aprendizaje de servicios: se trata de actividades prosociales que dan a los jóvenes la oportunidad de ayudar a otros y comprometerse de forma positiva con sus comunidades.
  • Alternativas que promueven logros artísticos o creativos: este tipo de actividades agrupa varias formas de arte, música, teatro y demás.
  •  Centros comunitarios: estos centros pretenden proporcionar a los jóvenes un lugar seguro y agradable en el que estar con compañeros bajo la supervisión de adultos. Las actividades no suelen estar estructuradas y los jóvenes entran y salen según les parece

En el caso de personas con adicción al alcohol es importante que se valore este tipo de actividades alternativas al consumo y sobre todo se ha de tener en cuenta (Calleja Escobar. J y Calvo Ruiz. MC., 2015):

  • Debe existir una planificación y organización del ocio, previamente a llevarlo a cabo, para eliminar todos los factores de riesgo de la recaída.
  • Fomentar la estimulación el interés por actividades de ocio que faciliten la participación social (fuera del ambiente que precipitará su situación de consumo), familiar y la cooperación.
  • Se tiene que promover en la persona una actitud crítica frente a las actividades y formas de ocio de riesgo para su salud.
  • Se ha de implicar la persona en su proceso de activación en tareas de ocio como fuente de satisfacción personal.
  • Hay que dar apoyo a la persona para que pueda desarrollar actividades de ocio de saludable y reducir la sensación de aburrimiento.
  • Hay que incorporar al entorno familiar en las actividades de ocio saludable.
  • E ir incorporando poco a poco a la persona en recursos normalizados de ocio saludable dependiendo de la etapa de recuperación de la persona.

Como conclusión recordar que el ocio es un área de desempeño ocupacional que está presente en todas las personas (niños/as, adolescentes, adultos/as y personas mayores).  Por lo que es necesario cuidar esta área para evitar situaciones de riesgo que dé lugar a hábitos de consumo y demás problemática asociada.

BIBLIOGRAFÍA

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Cristina Rodriguez Palomares

Diplomada en Terapia Ocupacional en la Universidad Rey Juan Carlos (Facultad de Salud) y especializada en Salud Mental por la Fundación General de la Universidad de Salamanca. A posteriori, continué formándome en el Tratamiento de adicciones en personas con enfermedad mental y en Mediación de prevención en adicciones y promoción de la salud. A nivel laboral comencé mi primer año trabajando en un Centro Asistencial de Salud Mental (Ávila), como Terapeuta Ocupacional, en las unidades de: psiquiatría, psicogeriatría, penitenciario y daño cerebral. Seguidamente a esto, durante los últimos 4 años he estado trabajando en un recurso de inclusión comunitaria de la cartera de servicios de Bienestar Social y Familias de la Generalitat de Cataluña (Barcelona), como Terapeuta Ocupacional y Educadora en Salud Mental y Patología Dual. Actualmente desempeño el papel de coordinadora de dicho recurso.
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