Música para dormir y otras técnicas para calmar la mente

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Desde incluso antes de nacer, cuando aún estamos en el vientre materno, somos capaces de escuchar música. La música es capaz de evocar sentimientos y emociones, de provocar lágrimas o sonrisas y de reconectar con historias que ni tan siquiera son nuestras. Incluso la música ejerce de tranquilizadora. El poder que tiene es fácilmente comprensible. Probad a visualizar un mismo vídeo con dos músicas distintas. Seguro que no os llega igual. Esto sucede porque la música trasmite. Si, por ejemplo, escuchamos música relajante, esta nos trasmitirá, paz, clama, sosiego, etc.

Cantar a pleno pulmón puede ser una buena técnica para desahogarse, y también todo lo contrario, cerrar los ojos y escuchar una melodía relajante, puede contribuir a mejorar y conciliar el sueño. Los sonidos que más conectan con esa calma son los de la naturaleza. Un bosque, los pájaros, un riachuelo, las gotas de lluvia al caer, etc. todo ello puede ayudarnos a transportarnos a un espacio visualizado en el que seamos capaces de empezar a respirar de forma más profunda y relajar los músculos del cuerpo, para poco a poco reducir el ruido mental que no nos permite cerrar los ojos con tranquilidad.

Los sonidos de la playa o el mar son también parte de esa naturaleza. Nuestros inicios como seres vivos se remontan al agua, por eso, esos sonidos nos tranquilizan, al igual que sumergirnos en una bañera con agua caliente y de fondo el sonido del agua caer. Todo esto es música relajante para dormir, música para el insomnio, que nos conducirá a un estado de relajación previo al irse a la cama.

Es importante si se sufre insomnio que se establezca una rutina media hora antes de irse a la cama. Nuestro día a día nos perturba por el estilo de vida estresante que llevamos, nuestra activación mental, en ocasiones es tan grande, que cuando llega la hora de ir a la cama, nos resulta muy difícil, o casi imposible, callar la mente. Por eso, es importante que no solo preparemos al cuerpo sino también a la mente. Por ejemplo, no es muy saludable irse a la cama y lo último que se haga sea mirar la pantalla de un móvil o una tableta. La luz y la interacción con estos dispositivos hace que nuestra mente proyecte la atención hacia ello y que luego sea más difícil conciliar el sueño. La meditación puede ser una buena amiga para calmar la mente antes de introducirse entre las sábanas o practicar algunas respiraciones o incluso tomar alguna infusión relajante.

La salud física y mental está muy relacionada con un buen descanso. Las personas en proceso de rehabilitación suelen padecer insomnio en algunos momentos del proceso, por eso aprender a calmar la mente resulta tan importante.

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