Múltiples opciones, todas válidas

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La ola de dimensiones de tsunami en forma de pandemia nos arrastró a todos, a gobiernos, países, personas… Personas de muy variadas características, cada una con una realidad distinta, en un momento vital concreto y unas debilidades y fortalezas únicas, como lo somos cada ser sobre este planeta. Salimos en masa a aplaudir a los sanitarios en los balcones y apretamos los puños de la incertidumbre que nos generaba recibir el bombardeo informativo que cada día dejábamos que se colara en nuestras casas. Y nos unimos en las diferencias para intentar combatir a un enemigo que desconocíamos y nos atemorizaba presos del miedo. Nos acercamos al vecino del quinto, a la dependienta del supermercado, a la enfermera del centro de salud del barrio, etc. Y por un tiempo aparcamos los rencores, los juicios de valor y nos acercamos más a aquello llamado empatía, que nos permite comprender que, aunque a mí no me parezca la mejor forma de vivir o hacer las cosas, entiendo que para otro sí lo pueda ser.

Esta situación debería habernos enseñado muchas cosas. Hemos tenido que adaptarnos a muchos cambios, la tecnología nos ha ayudado a acercarnos y a reunirnos sin tocarnos de cerca, pero sí a escuchar nuestras voces o ver nuestras caras. La pandemia debe enseñarnos que:

  • El ser humano no es el único ser vivo del planeta ni tiene derecho a pisar la vida y existencia a otros seres.
  • Que la naturaleza merece nuestro respeto y cuidado y que la hemos maltratado causando graves e irreparables daños que afectan a plantas, animales y por ende a nosotros.
  • Que no somos super poderosos y que somos tan frágiles que hasta un ser microscópico ha puesto en jaque nuestra supervivencia.
  • Que unidos somos capaces de combatir lo que se nos presente.
  • Y que la empatía y el respeto es y debería ser la base de la humanidad.

¿Por qué hago toda esta reflexión? ¿Qué tendrá esto que ver con las adicciones?

Mucho. Explico. Cuando una persona sufre una adicción no es capaz de ver más allá de ella, por lo tanto, no es capaz de percatarse de que convive con otros humanos ni otros seres vivos, y pisa así su derecho a la vida y a una vida digna. No es capaz de cuidar de sí mismo, y, por lo tanto, tampoco lo es de cuidar de otros…y mucho menos de la naturaleza, a la que, sin embargo, debemos la vida. La unión queda en un segundo plano, evidente, porque la adicción aísla, incluso de uno mismo. La empatía y el respeto ni está ni se les espera, el foco está única y exclusivamente en la adicción, en saciar esa sed de recompensa y acallar las emociones que perturban.

Rehabilitarse de una adicción supone superar no solo el consumo, sino trabajar muchas de estas cuestiones pertenecientes principalmente a un EGO alimentado por una falta brutal de autoestima, pero también en muchas ocasiones, por las acciones realizadas y la falsa creencia de que ‘solo yo lo hago bien’, ‘yo lo hago mejor que nadie’ y que ‘lo que hacen los demás no tiene valía, porque solo lo que yo hago vale’.

Nada de lo que se publica en esta revista es la verdad absoluta de nada. InDependientes nació con unos objetivos muy claros:

  • Dar voz a aquellos que no la tienen
  • Visibilizar la adicción
  • Romper con los prejuicios que hay entorno a la enfermedad
  • Acercar a las personas con problemas de adicción y sus familias las informaciones sobre adicciones

Y por estas razones publicamos de todo. Es decir, visibilizamos la labor de ayuda mutua realizada desde colectivos de pacientes de distinta índole, los que son anónimos y los que no; de centros terapéuticos, de sociedades científicas, de ONG de variada temática y trayectoria, etc.

Probablemente entre algunas de ellas pueda existir cierta rivalidad o tal vez no, tal vez simples formas distintas de hacer las cosas. Si volvemos a enumerar todo lo que la pandemia debería habernos enseñado…

  • Nadie es mejor que nadie.
  • No existe una única forma de hacer las cosas.
  • No hay una verdad absoluta, y, por lo tanto, lo que para unos es válido, puede no serlo para otros y a la inversa.

La base de todo esto es el respecto absoluto y mutuo. Respetar las formas de trabajar la adicción. A unos les ayudará una forma de hacer las cosas y a otros otra, pero todas ellas son igualmente válidas. Al fin y al cabo, el objetivo principal debe ser: AYUDAR A LAS PERSONAS y QUE ESTAS SE REHABILITEN.

Para desestresarnos de un día duro de trabajo, unos saldrán a correr a toda velocidad y otros se sentarán en un cojín a meditar. ¿Qué es más válido? Ambas cosas son válidas, todo dependerá de cómo sea la persona, de su momento vital y de su propia decisión también. Lo importante es que ambas personas se van a la cama tranquilas a descansar.

Así que, queridos lectores y lectoras, InDependientes va a seguir dando voz a todos. Vamos a visibilizar la labor de todos porque tal vez este escaparate de múltiples opciones pueda servir para que alguien tome la decisión de empezar una rehabilitación en unos de estos múltiples caminos, todo válidos porque AYUDAN A LAS PERSONAS.

Bonito día.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación de la Prensa de Alicante y la Asociación Nacional de Informadores de Salud.