Medios de comunicación, publicidad y adicciones

126503En 1996 Arjun Appadurai escribe en su obra La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización: “La imaginación presenta, incluso, una fuerza peculiarmente nueva en la vida social de la actualidad: como nunca antes, muchas más personas en muchas más partes del planeta consideran un conjunto mucho más amplio de vidas posibles para sí y para otros. Una fuente muy importante de este cambio son los medios masivos de comunicación, los que presentan a la gente de todo el mundo un rico, y siempre cambiante, muestrario de vidas posibles, algunas de las cuales entran con más éxito que otras en las imaginaciones experimentadas por las personas”. De esta manera, el antropólogo constata que los mass media han sido capaces de mostrar un catálogo cada vez más amplio de vidas posibles prestas para ser vividas. Algunas tienen más éxito que otras en el imaginario colectivo. Y, como no podría ser de otra manera, dentro de estas vidas imaginadas para ser vividas también se encuentran las drogas. ¿Cómo se puede imaginar a Humphrey Bogart si no es rodeado de una espesa cortina de humo proveniente de un cigarrillo sostenido blandamente entre sus finos labios? ¿Y qué decir del alcohol? ¿Cuántas series de ficción (Cheers, Los serrano,…) no han tenido como lugar de reunión un bar donde se compartían copas, bromas y amigos?

126503En 1996 Arjun Appadurai escribe en su obra La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización: “La imaginación presenta, incluso, una fuerza peculiarmente nueva en la vida social de la actualidad: como nunca antes, muchas más personas en muchas más partes del planeta consideran un conjunto mucho más amplio de vidas posibles para sí y para otros. Una fuente muy importante de este cambio son los medios masivos de comunicación, los que presentan a la gente de todo el mundo un rico, y siempre cambiante, muestrario de vidas posibles, algunas de las cuales entran con más éxito que otras en las imaginaciones experimentadas por las personas”. De esta manera, el antropólogo constata que los mass media han sido capaces de mostrar un catálogo cada vez más amplio de vidas posibles prestas para ser vividas. Algunas tienen más éxito que otras en el imaginario colectivo. Y, como no podría ser de otra manera, dentro de estas vidas imaginadas para ser vividas también se encuentran las drogas. ¿Cómo se puede imaginar a Humphrey Bogart si no es rodeado de una espesa cortina de humo proveniente de un cigarrillo sostenido blandamente entre sus finos labios? ¿Y qué decir del alcohol? ¿Cuántas series de ficción (Cheers, Los serrano,…) no han tenido como lugar de reunión un bar donde se compartían copas, bromas y amigos?

Así, sobre la presencia del alcohol, el tabaco y otras sustancias adictivas en los
Humphrey Bogart medios de comunicación versa el libro Medios de comunicación, publicidad y adicciones, una obra de José Antonio García del Castillo y Carmen López-Sánchez con la colaboración de diversos autores. “Intentar llegar a un tratamiento de la información fiable y positivo en materia de adicciones  ha sido siempre un reto para los profesionales que trabajamos en este ámbito, hasta el punto de que constantemente hacemos referencia a ella desde dos puntos de vista encontrados: la información como instrumento imprescindible, aunque no suficiente, para hacer prevención, y la información como problema para hacer prevención, si el tratamiento de la misma no es el adecuado”, postulan los autores de esta obra. De este modo, el tratamiento informativo sobre drogas en los medios de comunicación resulta un tanto problemático: por un lado, se les atribuyen labores de educación, de formación y de información, por lo que deberían dar una información que permitiera sensibilizar a la población contra el uso y abuso de drogas y prevenirla, pero, al mismo tiempo, viven de la publicidad y, por tanto, han de tener en cuenta los intereses de sus anunciantes que, muchas veces, son los productores de bebidas alcohólicas. Por tanto, la publicidad comercial sobre bebidas alcohólicas se convierte en otra pieza del rompecabezas de suma importancia dentro del panorama mediático: su manera de transmitir estilos de vida y valores, algunas veces asociados al consumo de alcohol, también es puesta a examen en esta obra.

Pero esta forma de comunicación también puede ser empleada como un instrumento de prevención. Así, puede tratar de prevenir contra diversos aspectos relacionados con el consumo de drogas como han demostrado, por ejemplo, las campañas de la DGT contra la conducción bajo los efectos del alcohol. No obstante, la publicidad preventiva no está exenta de riesgos, ya que puede realizar también una apología del consumo de drogas. Y es precisamente en este terreno resbaladizo, entre lo comercial y lo preventivo, entre lo meramente informativo y lo formativo, donde debemos ubicar esta obra.

De esta manera, Medios de comunicación, publicidad y adicciones es una perfecta aproximación a la forma en que los medios de comunicación tratan las drogas y las adicciones desde diversas perspectivas: desde un punto de vista informativo, desde los espacios de ficción y desde la publicidad (sea esta comercial o preventiva).

Ejemplo de campaña preventiva:

Así, sobre la presencia del alcohol, el tabaco y otras sustancias adictivas en losHumphrey Bogart medios de comunicación versa el libro Medios de comunicación, publicidad y adicciones, una obra de José Antonio García del Castillo y Carmen López-Sánchez con la colaboración de diversos autores. “Intentar llegar a un tratamiento de la información fiable y positivo en materia de adicciones  ha sido siempre un reto para los profesionales que trabajamos en este ámbito, hasta el punto de que constantemente hacemos referencia a ella desde dos puntos de vista encontrados: la información como instrumento imprescindible, aunque no suficiente, para hacer prevención, y la información como problema para hacer prevención, si el tratamiento de la misma no es el adecuado”, postulan los autores de esta obra. De este modo, el tratamiento informativo sobre drogas en los medios de comunicación resulta un tanto problemático: por un lado, se les atribuyen labores de educación, de formación y de información, por lo que deberían dar una información que permitiera sensibilizar a la población contra el uso y abuso de drogas y prevenirla, pero, al mismo tiempo, viven de la publicidad y, por tanto, han de tener en cuenta los intereses de sus anunciantes que, muchas veces, son los productores de bebidas alcohólicas. Por tanto, la publicidad comercial sobre bebidas alcohólicas se convierte en otra pieza del rompecabezas de suma importancia dentro del panorama mediático: su manera de transmitir estilos de vida y valores, algunas veces asociados al consumo de alcohol, también es puesta a examen en esta obra.

Pero esta forma de comunicación también puede ser empleada como un instrumento de prevención. Así, puede tratar de prevenir contra diversos aspectos relacionados con el consumo de drogas como han demostrado, por ejemplo, las campañas de la DGT contra la conducción bajo los efectos del alcohol. No obstante, la publicidad preventiva no está exenta de riesgos, ya que puede realizar también una apología del consumo de drogas. Y es precisamente en este terreno resbaladizo, entre lo comercial y lo preventivo, entre lo meramente informativo y lo formativo, donde debemos ubicar esta obra.

De esta manera, Medios de comunicación, publicidad y adicciones es una perfecta aproximación a la forma en que los medios de comunicación tratan las drogas y las adicciones desde diversas perspectivas: desde un punto de vista informativo, desde los espacios de ficción y desde la publicidad (sea esta comercial o preventiva).

 

Ejemplo de campaña preventiva:

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