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MAS VALE PREVENIR… La Prevención del uso de sustancias en el ámbito laboral*

Cuando hablamos de Prevención en el entorno laboral, solemos referirnos a todas aquellas acciones dirigidas a la reducción de siniestralidad en el trabajo, la vigilancia de posibles riesgos y la mejora en la salud de los empleados y empleadas.

Hoy en día, ya nadie discute que Prevención es un elemento más en el plan de acción de las empresas y entidades que desarrollan una actividad concreta, así como que los riesgos de cada actividad dependen del carácter de la misma, esto es, no cuenta con el mismo coeficiente de actividades arriesgadas alguien que trabaja en una oficina que una persona que trabaja a 40 metros de altura suspendido de una cuerda. Por tanto, las acciones de Prevención también serán diferentes.

La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales ha hecho bien su trabajo, que se ha traducido en una serie de buenas prácticas implantadas en las empresas, así como en una cierta reducción de la siniestralidad laboral.

Sin embargo, y aun a sabiendas de la prevalencia del consumo de sustancias psicoactivas entre la población activa (ver EDADES 2013), la prevención del consumo de tóxicos en las empresas y organizaciones aún resulta escasa por no decir, insuficiente.

Según datos de la Última Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (2013) del Plan Nacional Sobre Drogas, el consumo de alcohol en los últimos 12 meses entre la población potencialmente activa, esto es entre los 18 y los 64 años, se sitúa en torno al 78’7%, así como el de quienes lo han hecho en los últimos 30 días, se encuentra en el 64’4% y de estos porcentajes, podemos entender que algunas de dichas personas es posible que lo hayan hecho en el entorno laboral.

ambito_laboral_adiccion

Tampoco la Ley de Prevención de Riesgos Laborales es explícita en este sentido, si bien en su artículo 2 establece se ha de promover la seguridad y salud de los/as trabajadores/as mediante la aplicación de medidas y el desarrollo de actividades necesarias para la prevención.

Y, aunque tenemos experiencia con la Leyes del Tabaco (ver Ley 28/2005 y Ley 42/2010) también sabemos por la citada encuesta EDADES de 2013 que si bien el consumo ha descendido, el porcentaje de personas fumadoras continúa siendo elevado (ver EDADES 2013).

Por tanto, serán precisas, además de legislar, otra serie de acciones que, reduciendo el posible consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral, mejoren la calidad de vida de las personas trabajadoras, velen por su salud y contribuyan en un mejor desempeño en el trabajo con la consecuencia positiva de una mejora en la producción de la entidad donde trabajan.

Para ello, y en base a los modelos preventivos y de acuerdo con el Plan Nacional Sobre Drogas, debemos establecer, al menos, 4 objetivos:

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Estos objetivos son perfectamente aplicables en el entorno laboral, y para alcanzarlos se han de establecer acciones generadoras de salud, no basta con la mera información, debemos mejorar las competencias y capacidades de las personas respecto al consumo o no consumo de drogas en el entorno del trabajo.

La Organización Internacional del Trabajo viene desde hace años promoviendo acciones de evaluación del consumo y tratando de mejorar los procesos de información que contribuyan en un mejor conocimiento y resolución del problema del consumo de tóxicos en el trabajo (Consultar: OIT 1, OIT 2, OIT 3).

Según este organismo, y otras publicaciones especializadas (entre otros: OCHOA y MADOZ, 2008), entre las personas que usan sustancias psicoactivas no prescritas en el entorno laboral el porcentaje de accidentes mortales supera al de quienes no las usan, así como los accidentes con lesiones, tanto a la propia personas como a terceros, el absentismo, y los costes tanto de producción como de seguros de salud).

También los sindicatos tratan de ocuparse de las cuestiones relacionadas con las drogas y su relación con el trabajo.

Parece claro que la presencia en los diferentes sectores productivos de organismos públicos y privados de expertos en el tratamiento del uso, problemático o no, de sustancias debe ser una cuestión esencial.

Las empresas, ONGs y otros colectivos han de potenciar la prevención laboral del uso de drogas, estableciendo dentro de sus Planes de Prevención, objetivos y acciones específicas sobre el consumo de drogas. Es necesario que estos objetivos cuenten con el consenso de todos los agentes implicados, el respeto a la confidencialidad y la voluntariedad, así como la motivación  para el cambio, transmitiendo a la persona que puede “re-activarse” dentro del entorno laboral. Ayudar a los/as trabajadores/as que tienen problemas con el consumo de sustancias contribuye en una mejora del rendimiento, así como en la práctica responsable de la vigilancia de salud.

Si cuento en mi organización con una persona formada, que en otros momentos ha cumplido satisfactoriamente con sus funciones pero ahora presenta problemas, es obvio que, prestándole la ayuda necesaria volverá a serlo, además de ganar en confianza por parte de dicha persona hacia la empresa.

En este último caso estaríamos hablando más de intervención o asistencia que de prevención, siendo las acciones para una y otra diferentes. Cuando establecemos objetivos dentro del Plan de Prevención, estos deben orientarse en la evitación del consumo y el conocimiento de las consecuencias por todas y cada una de las partes de la organización, mientras que la prestación de asistencia a quienes ya presentan problemas con el uso de drogas, ha de realizarse en base a un protocolo pre establecido, diferente del ámbito de la prevención.

Por último, recordar que debemos olvidar que cuando prevenimos y evitamos el consumo de drogas en el entorno laboral, no solo estamos mejorando el rendimiento y la actividad de la persona trabajadora, sino que estamos promoviendo la salud de quienes le rodean (evitando accidentes, mejorando la atención…), y por supuesto, para la propia persona.

Para saber más:

http://www.ilo.org/global/lang–es/index.htm

http://aportacionesenprl.blogspot.com.es/

*El presente artículo ha sido elaborado, en parte, gracias a la información facilitada en el marco del Foro sobre Prevención de Drogodependencias en el Ámbito Laboral 2015 de Proyecto Hombre por Ignacio Sancho de la Fundación Candeal-Proyecto Hombre Burgos.

Félix Rueda |Psicólogo experto en adicciones.  Fundación Noray Proyecto Hombre Alicante
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Félix Rueda
Hace 13 años inició su andadura profesional en el ámbito de la prevención e intervención en trastornos adictivos, siempre en el contexto de Proyecto Hombre.Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Málaga, Máster en Psicología de la Salud por la Universidad Miguel Hernández, Experto en Drogodependencias por la Universidad Complutense de Madrid, y Técnico en Logopedia por la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía. Así mismo, ha cursado estudios de Filosofía durante 3 años. Actualmente desempeña las funciones de Coordinador de los programas Terapéuticos para adultos, Responsable de Calidad, y a su vez supervisa y coordina uno de los programas de intervención dirigido a personas activas laboralmente que presentan problemas de adicción a Cocaína y/o Alcohol, principalmente, y el programa de reinserción socio-laboral para aquellas personas que han completado un proceso de tratamiento en una Comunidad Terapéutica. Así mismo, es miembro del Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil del drogodependiente, que desarrolla su actividad a nivel nacional. Es profesor invitado (en representación de Proyecto Hombre Alicante) de la Escuela de Formación de la Asociación Proyecto Hombre (Impartiendo la materia: Perfil profesional en Proyecto Hombre, Trabajo y Gestión de Equipos, Potencial Humano del profesional de Proyecto Hombre). Ha participado en numerosas publicaciones, ha sido miembro de la Comisión Nacional de Evaluación de Proyecto Hombre (un Proyecto del Ministerio Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), hasta su disolución el pasado 2013, y ha intervenido en múltiples foros relacionados con ámbitos afines a los trastornos adictivos. Durante 4 años fue responsable de los programas de prevención indicada para adolescentes y sus familias en Proyecto Hombre Málaga.