Los tranquilizantes, el alcohol y otras drogas. Hipnosedantes


Francisco Pascual | Médico en la Unidad de Conductas Adictivas de Alcoy

HISTORIA: 

Realmente la primera sustancia introducida específicamente como sedante y un poco más tarde como hipnótico fue el bromuro; en 1853. hasta el año 1900, los únicos fármacos sedantes-hipnóticos disponibles eran el hidrato de cloral, el paraldehído, el uretano y el sulfonal.

En 1903 se empezó a utilizar el primer barbitúrico, el barbital, y en 1912 el fenobarbital. Actualmente estos fármacos han caído en desuso y su única utilidad es para evitar convulsiones y se utiliza en pacientes epilépticos. Queda lejos la etapa en la que muchos suicidios se relacionaban con la sobredosis de estos fármacos, ya que cantidades excesivas podían provocar parada cardiorrespiratoria. Nos acordamos en este caso de la muerte de Marilyn Monroe, que fue achacada a una sobredosis de estos medicamentos.

Como casi todo en medicina, de forma casual, en 1957 Randall descubrió un fármaco que tenía fuertes propiedades como relajante muscular y que a la vez era sedante y servía como anticonvulsivo en los ataques de epilepsia. Este compuesto era el clorodiazepóxido, el cual se comercializó tres años más tarde en 1960 con el nombre de Librium.

Tres años más tarde se distribuyó el diazepam (valium). Desde entonces la cifra de compuestos sintetizados supera fácilmente los 2.000 y en el mercado se hallan alrededor de 40.

El diazepam fue el fármaco más prescrito en el mundo durante un tiempo. Con pequeños cambios moleculares se han conseguido fabricar compuestos derivados de esta benzodiazepina, unos con efectos más rápidos, más relajantes o más hipnóticos, pero todos con una gran capacidad de generar adicción. 

Francisco Pascual | Médico en la Unidad de Conductas Adictivas de Alcoy

HISTORIA: 

Realmente la primera sustancia introducida específicamente como sedante y un poco más tarde como hipnótico fue el bromuro; en 1853. hasta el año 1900, los únicos fármacos sedantes-hipnóticos disponibles eran el hidrato de cloral, el paraldehído, el uretano y el sulfonal.

En 1903 se empezó a utilizar el primer barbitúrico, el barbital, y en 1912 el fenobarbital. Actualmente estos fármacos han caído en desuso y su única utilidad es para evitar convulsiones y se utiliza en pacientes epilépticos. Queda lejos la etapa en la que muchos suicidios se relacionaban con la sobredosis de estos fármacos, ya que cantidades excesivas podían provocar parada cardiorrespiratoria. Nos acordamos en este caso de la muerte de Marilyn Monroe, que fue achacada a una sobredosis de estos medicamentos.

Como casi todo en medicina, de forma casual, en 1957 Randall descubrió un fármaco que tenía fuertes propiedades como relajante muscular y que a la vez era sedante y servía como anticonvulsivo en los ataques de epilepsia. Este compuesto era el clorodiazepóxido, el cual se comercializó tres años más tarde en 1960 con el nombre de Librium.

Tres años más tarde se distribuyó el diazepam (valium). Desde entonces la cifra de compuestos sintetizados supera fácilmente los 2.000 y en el mercado se hallan alrededor de 40.

El diazepam fue el fármaco más prescrito en el mundo durante un tiempo. Con pequeños cambios moleculares se han conseguido fabricar compuestos derivados de esta benzodiazepina, unos con efectos más rápidos, más relajantes o más hipnóticos, pero todos con una gran capacidad de generar adicción. 

pastillasUSO:

El consumo de hipnosedantes es más elevado en las mujeres (6,7% en el último año) que en los hombres (4,4% en el último año), tanto en el grupo de población de entre 35 a 65 años como en el de entre 14 a 18 años.

Se utilizan fundamentalmente para “calmar los nervios”, frenar la ansiedad, ayudar a dormir o simplemente para “adormecer” sentimientos desagradables. 

EFECTOS:

El efecto calmante y ansiolítico que producen las benzodiacepinas es producto de los efectos sinápticos inhibidores del GABA sobre las neuronas de ciertas partes del cerebro. Los lugares dónde estos receptores se encuentran en mayor cuantía, son las partes del cerebro encargadas de regular la conducta emotiva, en concreto las mismas estructuras cerebrales y los mismos neurotrasmisores que utilizamos cuando consumimos bebidas alcohólicas.

            Este efecto produce ansiolisis, es decir rompe la ansiedad del individuo.

            Las benzodiacepinas o tranquilizantes se clasifican según su tiempo de metabolización en ultrarrápidas, rápidas y lentas.

Se deben evitar en cuadros de ansiedad y depresión, sin embargo son fármacos de primera elección en el trastorno de ansiedad generalizada y son útiles en el trastorno de pánico durante las primeras cinco a seis semanas, así como en la agorafobia. Algunas son útiles incluso para la fobia social pero no son eficaces en el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) ni en el trastorno por estrés post traumático.

            Como la dependencia al alcohol cursa en muchas ocasiones con una elevada ansiedad, trastornos de personalidad, excitabilidad e impulsividad, que además son predictores de la recaída en el consumo de alcohol, quedaría justificado el uso de estos fármacos en el tratamiento del alcoholismo.

La más conocida es el  Diazepam (Valium), es la molécula patrón, depresor del Sistema Nerviso Central, sedante, ansiolítico, amnésico, anticonvulsivante y relajante muscular y entre sus  indicaciones se incluyen los desordenes de ansiedad, pánico, ayuda para el espasmo muscular, convulsiones, síndrome de abstinencia al alcohol, sedación preoperatoria y medicación preanestésica, pero puede producir depresión respiratoria. Y además puede provocar tolerancia, dependencia física y psíquica y un síndrome de abstinencia parecido a la deprivación alcohólica, al ser su mecanismo de acción, como ya hemos comentado, muy parecido al del alcohol.

Otros fármacos parecidos son el Clorazepato dipotásico (Tranxilium), el  Loracepam (Orfidal, Idalprem) o bien el Alprazolam (Trankimazin), entre otros.

CONSECUENCIAS:pastillitas

¿Que queremos decir con todo esto?, pues sencillamente que cualquier persona que consuma de forma abusiva bebidas alcohólicas e incluso otras drogas como la cocaína o incluso el cannabis, puede utilizar este tipo de fármacos durante el consumo o cuando decida emprender un proceso de desintoxicación, ya que va a provocar una sensación de tranquilidad y de sosiego e incluso en ocasiones y dependiendo del fármaco le puede servir para conciliar el sueño.

Pero la ansiedad es muy frecuente entre los consumidores abusivos de sustancias y se tiende también a abusar de los fármacos para conseguir un estado de tranquilidad constante, estos fármacos actúan a nivel del cerebro y el cuerpo se va habituando a ellos, pidiendo cada vez más cantidad para notar los efectos deseados, por lo que se cae con mucha frecuencia en situaciones de abuso y tolerancia, pudiendo aparecer una dependencia a ellos, por lo que al final la persona termina cambiado una dependencia por otra.

También hay un riesgo entre las personas que no consumen otras drogas, en ese caso estas sustancias son más frecuentemente empleadas entre las mujeres que entre los hombres, sobre todo para las personas que presentan ansiedad, nerviosismo, insomnio, intranquilidad, etc..

Y más complicado, si alguien se “engancha” a estas sustancias, las va a necesitar constantemente, con más cantidad y asiduidad y el día que no pueda obtenerlas aparecerá el dichoso síndrome de abstinencia con sudoración, más ansiedad, insomnio, irritabilidad y malestar general. A que va sonando…

Y es que lo que en principio se estaba utilizando como un fármaco termina convirtiéndose en una nueva droga debido al descontrol que se tiene de ella y sobre todo a la automedicación, consumiéndola en más cantidad y durante más tiempo del que el médico nos había prescrito.

Y si lo complicamos un poco más, cuando no se tiene el fármaco el malestar puede llevar a que el paciente para calmar el malestar termine consumiendo la droga original y se produzca una recaída y tenemos que volver a empezar.

 Así es que hay que tener en cuenta que los tranquilizantes se deben de tomar siempre bajo prescripción de un médico y con las dosis el tiempo que nos indique, NO CAMBIEMOS DE DROGA.

TRATAMIENTO: 

            Cuanto más rápido y potente es el efecto ansiolítico, tendrá más corta duración y por lo tanto mayor capacidad adictiva.

Para poder retirar estos fármacos hay que convertir lo que se esté tomando a su equivalente a diazepam, cambiar pues a este fármaco que como patrón de los demás será más manejable, luego se hace una pauta de retirada progresiva ya que como fármacos tranquilizantes y actuando sobre los mismos receptores del alcohol, si no los retiramos con precaución puede aparecer un síndrome de abstinencia tan llamativo y parecido al de las bebidas alcohólicas.

Además hoy ya contamos con fármacos para calmar la ansiedad que no tienen nada que ver con estos tranquilizantes, por lo que la retirada se puede hacer también utilizando estos nuevos medicamentos, con lo cual evitamos la abstinencia y al mismo tiempo controlamos la ansiedad.

            Y por último, estos fármacos no es que sean malos por sí mismos, en absoluto, pero por su potencial adictivo deben estar siempre bajo control médico y aunque seamos repetitivos: Nunca tomar por más tiempo ni con más dosis que las que nos paute nuestro galeno.

            A veces la ansiedad, los nervios, tiene origen en nuestros miedos, nuestros sufrimientos e inquietudes. Un buen apoyo psicológico será parte importante para conseguir vivir plenamente sin necesidad de tomar tanta “pastilla”.

            El verano es un buen momento para empezar a “cambiar de vida”. A mejor por supuesto, eso si los políticos y los recortes lo permiten.

Y si no, habrá que hacer que lo permitan.

pastillasUSO:

El consumo de hipnosedantes es más elevado en las mujeres (6,7% en el último año) que en los hombres (4,4% en el último año), tanto en el grupo de población de entre 35 a 65 años como en el de entre 14 a 18 años.

Se utilizan fundamentalmente para “calmar los nervios”, frenar la ansiedad, ayudar a dormir o simplemente para “adormecer” sentimientos desagradables. 

EFECTOS:

El efecto calmante y ansiolítico que producen las benzodiacepinas es producto de los efectos sinápticos inhibidores del GABA sobre las neuronas de ciertas partes del cerebro. Los lugares dónde estos receptores se encuentran en mayor cuantía, son las partes del cerebro encargadas de regular la conducta emotiva, en concreto las mismas estructuras cerebrales y los mismos neurotrasmisores que utilizamos cuando consumimos bebidas alcohólicas.

            Este efecto produce ansiolisis, es decir rompe la ansiedad del individuo.

            Las benzodiacepinas o tranquilizantes se clasifican según su tiempo de metabolización en ultrarrápidas, rápidas y lentas.

Se deben evitar en cuadros de ansiedad y depresión, sin embargo son fármacos de primera elección en el trastorno de ansiedad generalizada y son útiles en el trastorno de pánico durante las primeras cinco a seis semanas, así como en la agorafobia. Algunas son útiles incluso para la fobia social pero no son eficaces en el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) ni en el trastorno por estrés post traumático.

            Como la dependencia al alcohol cursa en muchas ocasiones con una elevada ansiedad, trastornos de personalidad, excitabilidad e impulsividad, que además son predictores de la recaída en el consumo de alcohol, quedaría justificado el uso de estos fármacos en el tratamiento del alcoholismo.

La más conocida es el  Diazepam (Valium), es la molécula patrón, depresor del Sistema Nerviso Central, sedante, ansiolítico, amnésico, anticonvulsivante y relajante muscular y entre sus  indicaciones se incluyen los desordenes de ansiedad, pánico, ayuda para el espasmo muscular, convulsiones, síndrome de abstinencia al alcohol, sedación preoperatoria y medicación preanestésica, pero puede producir depresión respiratoria. Y además puede provocar tolerancia, dependencia física y psíquica y un síndrome de abstinencia parecido a la deprivación alcohólica, al ser su mecanismo de acción, como ya hemos comentado, muy parecido al del alcohol.

Otros fármacos parecidos son el Clorazepato dipotásico (Tranxilium), el  Loracepam (Orfidal, Idalprem) o bien el Alprazolam (Trankimazin), entre otros.

CONSECUENCIAS:pastillitas

¿Que queremos decir con todo esto?, pues sencillamente que cualquier persona que consuma de forma abusiva bebidas alcohólicas e incluso otras drogas como la cocaína o incluso el cannabis, puede utilizar este tipo de fármacos durante el consumo o cuando decida emprender un proceso de desintoxicación, ya que va a provocar una sensación de tranquilidad y de sosiego e incluso en ocasiones y dependiendo del fármaco le puede servir para conciliar el sueño.

Pero la ansiedad es muy frecuente entre los consumidores abusivos de sustancias y se tiende también a abusar de los fármacos para conseguir un estado de tranquilidad constante, estos fármacos actúan a nivel del cerebro y el cuerpo se va habituando a ellos, pidiendo cada vez más cantidad para notar los efectos deseados, por lo que se cae con mucha frecuencia en situaciones de abuso y tolerancia, pudiendo aparecer una dependencia a ellos, por lo que al final la persona termina cambiado una dependencia por otra.

También hay un riesgo entre las personas que no consumen otras drogas, en ese caso estas sustancias son más frecuentemente empleadas entre las mujeres que entre los hombres, sobre todo para las personas que presentan ansiedad, nerviosismo, insomnio, intranquilidad, etc..

Y más complicado, si alguien se “engancha” a estas sustancias, las va a necesitar constantemente, con más cantidad y asiduidad y el día que no pueda obtenerlas aparecerá el dichoso síndrome de abstinencia con sudoración, más ansiedad, insomnio, irritabilidad y malestar general. A que va sonando…

Y es que lo que en principio se estaba utilizando como un fármaco termina convirtiéndose en una nueva droga debido al descontrol que se tiene de ella y sobre todo a la automedicación, consumiéndola en más cantidad y durante más tiempo del que el médico nos había prescrito.

Y si lo complicamos un poco más, cuando no se tiene el fármaco el malestar puede llevar a que el paciente para calmar el malestar termine consumiendo la droga original y se produzca una recaída y tenemos que volver a empezar.

 Así es que hay que tener en cuenta que los tranquilizantes se deben de tomar siempre bajo prescripción de un médico y con las dosis el tiempo que nos indique, NO CAMBIEMOS DE DROGA.

TRATAMIENTO: 

            Cuanto más rápido y potente es el efecto ansiolítico, tendrá más corta duración y por lo tanto mayor capacidad adictiva.

Para poder retirar estos fármacos hay que convertir lo que se esté tomando a su equivalente a diazepam, cambiar pues a este fármaco que como patrón de los demás será más manejable, luego se hace una pauta de retirada progresiva ya que como fármacos tranquilizantes y actuando sobre los mismos receptores del alcohol, si no los retiramos con precaución puede aparecer un síndrome de abstinencia tan llamativo y parecido al de las bebidas alcohólicas.

Además hoy ya contamos con fármacos para calmar la ansiedad que no tienen nada que ver con estos tranquilizantes, por lo que la retirada se puede hacer también utilizando estos nuevos medicamentos, con lo cual evitamos la abstinencia y al mismo tiempo controlamos la ansiedad.

            Y por último, estos fármacos no es que sean malos por sí mismos, en absoluto, pero por su potencial adictivo deben estar siempre bajo control médico y aunque seamos repetitivos: Nunca tomar por más tiempo ni con más dosis que las que nos paute nuestro galeno.

            A veces la ansiedad, los nervios, tiene origen en nuestros miedos, nuestros sufrimientos e inquietudes. Un buen apoyo psicológico será parte importante para conseguir vivir plenamente sin necesidad de tomar tanta “pastilla”.

            El verano es un buen momento para empezar a “cambiar de vida”. A mejor por supuesto, eso si los políticos y los recortes lo permiten.

Y si no, habrá que hacer que lo permitan.

The following two tabs change content below.
Francisco Pascual Pastor
Es Doctor en medicina por la Universidad Miguel Hernández de Elche y es Presidente de la Sociedad Española de Estudios del Alcohol el Alcoholismo y otras Toxicomanías (Socidogalcohol). También posee un máster en Drogodependencia y otros trastornos adictivos por la Universidad Alfonso X El Sabio. Es miembro del consejo de redacción de la revista Salud y Drogas, publicada por el Instituto de Investigación de Drogodependencias (INID) de la Universidad Miguel Hernández. Es profesor y colaborador Honorífico de los departamentos de y de Medicina Clínica en la Facultad de medicina de la Universidad Miguel Hernández. Posee el Diploma de Especialización en Alcoholismo por la Universidad Autónoma de Madrid. Es miembro del comité de redacción de la revista Adicciones publicada por Socidrogalcohol. Asimismo, es asesor de la Confederación Española de Adictos en Rehabilitación y Familiares y miembro del Comité Asesor Científico de la Revista Española de Drogodependencias. El doctor Pascual también es colaborador de investigación del INID. También es miembro del grupo de investigación PREVENGO, member of International Scientific Advisory Committee (ISAC) de la Global Addiction Lisboa 2011, Pisa 2013 y Roma 2014. Además es Vicepresidente del Consejo de Salud del Departamento de Alcoy, Representante Español en EUROCARE por parte de SOCIDROGALCOHOL, autor de artículos y libros de adiciones y conferenciante, coordinador de la UCA de Alcoi y Médico asesor y colaborador del Grupo de Alcohólicos Rehabilitados de Alcoy.
Francisco Pascual Pastor

Latest posts by Francisco Pascual Pastor (see all)