Los cigarrillos electrónicos o e-cigs

La irritabilidad en los ojos, la tos seca sin ser fumador, la neblina matutina, vespertina, nocturna; a todas horas, en todos los lugares públicos o privados. Afortunadamente todo quedó atrás con la introducción de la Ley Antitabaco. Se debatió y aún sigue en el aire, la posibilidad de poder fumar en casinos, como si el juego y el humo alquitranado tuvieran que ser amigos desde el nacimiento hasta la muerte prematura. Y ahora, de forma tardía en España, porque en EEUU ya llevan años en el mercado, llegan los cigarrillos electrónicos.

Las ciudades españolas capitales de provincia (Valencia, por poner un ejemplo) se llenan de tiendas destinadas a la venta de este nuevo producto que definen como  ‘la alternativa sana al fumador tradicional, al no contener tabaco’. Con esto se evita, según ellos, el daño sobre la salud, o al menos se reduce, y desaparece el fumador pasivo, puesto que el humo es vapor de agua. Una posible solución para dejar de fumar. Se asemejan, según se puede leer en la página web de una de estas tiendas, a otros productos para dejar de fumar como los parches o los chicles de nicotina, pero con un añadido, ayuda en la parte psicológica de tener algo entre los dedos.

La irritabilidad en los ojos, la tos seca sin ser fumador, la neblina matutina, vespertina, nocturna; a todas horas, en todos los lugares públicos o privados. Afortunadamente todo quedó atrás con la introducción de la Ley Antitabaco. Se debatió y aún sigue en el aire, la posibilidad de poder fumar en casinos, como si el juego y el humo alquitranado tuvieran que ser amigos desde el nacimiento hasta la muerte prematura. Y ahora, de forma tardía en España, porque en EEUU ya llevan años en el mercado, llegan los cigarrillos electrónicos.

Las ciudades españolas capitales de provincia (Valencia, por poner un ejemplo) se llenan de tiendas destinadas a la venta de este nuevo producto que definen como  ‘la alternativa sana al fumador tradicional, al no contener tabaco’. Con esto se evita, según ellos, el daño sobre la salud, o al menos se reduce, y desaparece el fumador pasivo, puesto que el humo es vapor de agua. Una posible solución para dejar de fumar. Se asemejan, según se puede leer en la página web de una de estas tiendas, a otros productos para dejar de fumar como los parches o los chicles de nicotina, pero con un añadido, ayuda en la parte psicológica de tener algo entre los dedos.

Pero no es todo oro lo que reluce. Está claro que es un negocio y como tal debe vender para tener beneficios. ¿Cuál es la otra cara de la moneda? Ante el auge de venda de este producto, que también recibe el nombre de “e-cig”,  la Comisión Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), empezó a investigar hasta poder sacar conclusiones científicas.

Rodrigo Córdoba, es miembro del comité asesor de la CNPT, y ha sido el encargado de la elaboración de un informe sobre los cigarrillos electrónicos (Informe que podéis consultar aquí).  Los e-cigs tienen distintas cargas de nicotina que se pueden elegir cuando se adquiere en las tiendas (Nicotina en el nivel Alto(high)= 16mg;  Nicotina en el nivel Medio= 11mg; Nicotina en el nivel Cero = cero; cantidades que varían de unas marcas a otras).  La nicotina es adictiva, por lo que los cigarrillos, como cualquier producto adictivo, deberían estar regulados. En el informe se especifica que “su situación legal en la UE es poco clara porque no es un producto de tabaco pero tampoco ha pasado los filtros de los productos farmacéuticos, a pesar de contener nicotina”. Por lo que se puede llegar a deducir que existe un vacío legal en cuanto al uso de los e-cigs en espacios públicos cerrados: “Eso es un problema porque puede ocasionar discusiones y tensiones”, explica Córdoba. Y añade: “Ninguna autoridad sanitaria como la Agencia Europea del Medicamento, la Organización Mundial de la Salud o la FDA Americana considera los e-cigs como un producto sanitario”.

El experto de la CNPT explica que “muchos expertos piensan que los e-cigs pueden ser más una puerta de entrada que una puerta de salida de la adicción a la nicotina”. Y es que, por ejemplo, “la dependencia gestual no mejora al utilizar los e-cigs sino todo lo contrario. Utilizar e-cigs puede ser una forma  de retener a la gente en el consumo más que al revés. Es más, Marlboro va a sacar su marca de e-cigs lo cual es altamente sospechoso…”, matiza.

Como se desprende del citado informe, algunos países como Australia y algunos estados norteamericanos, han prohibido el uso de este nuevo producto, mientras que otros como Canadá, recomiendan no comprarlos. La situación en la UE aún sigue un poco en el aire, aunque ya se está regulando su comercialización a través de una serie de controles sanitarios.

Cabe pues, plantearse si el consumo de e-cigs es una solución o un problema añadido.

La información contenida en la Infografía se ha extraído del informe de la CNPT y webs de tiendas de e-cigs

La información contenida en la Infografía se ha extraído del informe de la CNPT y webs de tiendas de e-cigs

* Pedimos disculpas por la carencia de tildes en la infografía, la página web no permite colocarlas.

Pero no es todo oro lo que reluce. Está claro que es un negocio y como tal debe vender para tener beneficios. ¿Cuál es la otra cara de la moneda? Ante el auge de venda de este producto, que también recibe el nombre de “e-cig”,  la Comisión Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), empezó a investigar hasta poder sacar conclusiones científicas.

Rodrigo Córdoba, es miembro del comité asesor de la CNPT, y ha sido el encargado de la elaboración de un informe sobre los cigarrillos electrónicos (Informe que podéis consultar aquí).  Los e-cigs tienen distintas cargas de nicotina que se pueden elegir cuando se adquiere en las tiendas (Nicotina en el nivel Alto(high)= 16mg;  Nicotina en el nivel Medio= 11mg; Nicotina en el nivel Cero = cero; cantidades que varían de unas marcas a otras).  La nicotina es adictiva, por lo que los cigarrillos, como cualquier producto adictivo, deberían estar regulados. En el informe se especifica que “su situación legal en la UE es poco clara porque no es un producto de tabaco pero tampoco ha pasado los filtros de los productos farmacéuticos, a pesar de contener nicotina”. Por lo que se puede llegar a deducir que existe un vacío legal en cuanto al uso de los e-cigs en espacios públicos cerrados: “Eso es un problema porque puede ocasionar discusiones y tensiones”, explica Córdoba. Y añade: “Ninguna autoridad sanitaria como la Agencia Europea del Medicamento, la Organización Mundial de la Salud o la FDA Americana considera los e-cigs como un producto sanitario”.

El experto de la CNPT explica que “muchos expertos piensan que los e-cigs pueden ser más una puerta de entrada que una puerta de salida de la adicción a la nicotina”. Y es que, por ejemplo, “la dependencia gestual no mejora al utilizar los e-cigs sino todo lo contrario. Utilizar e-cigs puede ser una forma  de retener a la gente en el consumo más que al revés. Es más, Marlboro va a sacar su marca de e-cigs lo cual es altamente sospechoso…”, matiza.

Como se desprende del citado informe, algunos países como Australia y algunos estados norteamericanos, han prohibido el uso de este nuevo producto, mientras que otros como Canadá, recomiendan no comprarlos. La situación en la UE aún sigue un poco en el aire, aunque ya se está regulando su comercialización a través de una serie de controles sanitarios.

Cabe pues, plantearse si el consumo de e-cigs es una solución o un problema añadido.

Cigarrillos convencionales vs elec

* Pedimos disculpas por la carencia de tildes en la infografía, la página web no permite colocarlas.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación de la Prensa de Alicante y la Asociación Nacional de Informadores de Salud.