Los cambios químicos del alcohol en el cerebro


Marta SaizMarta Saiz | Periodista colaboradora de InDependientes Digital

El alcohol produce cambios químicos en el cerebro que conllevan a una mayor tolerancia y, por ello, a su dependencia. Esto viene causado porque la toma de dicha sustancia conlleva a la liberación de endorfinas en el cerebro, comúnmente llamadas moléculas de la felicidad -son las que permiten a las personas disfrutar de la vida y sentirse felices-, por lo que, al beber alcohol, éstas se adhieren a los receptores en los centros de recompensa, desatando un sentimiento placentero al individuo -da igual la cantidad que hayas bebido, las endorfinas se liberan igual-.

 

Cerebro de  un hombre de 43 años. A la izquierda, no consumidor. A la derecha, el de un alcohólico

Cerebro de un hombre de 43 años. A la izquierda, no consumidor. A la derecha, el de un alcohólico

Pero ¿qué mecanismos biológicos y qué es lo que ocurre exactamente en el cerebro para la necesidad de algunas personas por beber?
Pues bien, tanto en bebedores como en no bebedores, las endorfinas se liberan en dos áreas del cerebro: el núcleo accumbens y la corteza orbitofrontal. Tras un estudio liderado por la científica estadounidense Jennifer Mitchell, se llegó a la conclusión de que cuantas más endorfinas se liberaban en el núcleo accumbens, el sentimiento de placer era más fuerte, tanto en bebedores, como en no bebedores; ya que esta parte del cerebro está relacionada con las funciones de la recompensa, la risa, la emoción, el placer o el miedo. Mientras, si se liberan más endorfinas en la corteza orbitofrontal, mayor es el sentimiento de intoxicación en los bebedores, pero no en los no bebedores -la corteza orbitofrontal está implicada en la toma de decisiones y en los mecanismos de la emoción y la recompensa-. Por lo tanto, el punto clave del cerebro que conlleva a la necesidad de consumir alcohol en personas bebedoras es la corteza orbitofrontal.
Así es como lo explica la doctora Mitchell, “esto indica que los cerebros de los bebedores excesivos o bebedores con problemas van cambiando en una forma que los hace encontrar el alcohol cada vez más placentero. Y esto puede ser la clave de cómo se desarrolla, en primer lugar, el problema del alcohol”.
“Porque ese sentimiento cada vez más grande de recompensa los hacer beber cada vez más”, prosigue .
La investigadora concluye con que este descubrimiento ofrece la primera evidencia directa de cómo el alcohol hace a los individuos sentirse bien.


17498_10200836346542855_519594038_nMarta Saiz | Periodista colaboradora de InDependientes Digital

El alcohol produce cambios químicos en el cerebro que conllevan a una mayor tolerancia y, por ello, a su dependencia. Esto viene causado porque la toma de dicha sustancia conlleva a la liberación de endorfinas en el cerebro, comúnmente llamadas moléculas de la felicidad -son las que permiten a las personas disfrutar de la vida y sentirse felices-, por lo que, al beber alcohol, éstas se adhieren a los receptores en los centros de recompensa, desatando un sentimiento placentero al individuo -da igual la cantidad que hayas bebido, las endorfinas se liberan igual-.

Cerebro de  un hombre de 43 años. A la izquierda, no consumidor. A la derecha, el de un alcohólico

Cerebro de un hombre de 43 años. A la izquierda, no consumidor. A la derecha, el de un alcohólico

Pero ¿qué mecanismos biológicos y qué es lo que ocurre exactamente en el cerebro para la necesidad de algunas personas por beber?
Pues bien, tanto en bebedores como en no bebedores, las endorfinas se liberan en dos áreas del cerebro: el núcleo accumbens y la corteza orbitofrontal. Tras un estudio liderado por la científica estadounidense Jennifer Mitchell, se llegó a la conclusión de que cuantas más endorfinas se liberaban en el núcleo accumbens, el sentimiento de placer era más fuerte, tanto en bebedores, como en no bebedores; ya que esta parte del cerebro está relacionada con las funciones de la recompensa, la risa, la emoción, el placer o el miedo. Mientras, si se liberan más endorfinas en la corteza orbitofrontal, mayor es el sentimiento de intoxicación en los bebedores, pero no en los no bebedores -la corteza orbitofrontal está implicada en la toma de decisiones y en los mecanismos de la emoción y la recompensa-. Por lo tanto, el punto clave del cerebro que conlleva a la necesidad de consumir alcohol en personas bebedoras es la corteza orbitofrontal.
Así es como lo explica la doctora Mitchell, “esto indica que los cerebros de los bebedores excesivos o bebedores con problemas van cambiando en una forma que los hace encontrar el alcohol cada vez más placentero. Y esto puede ser la clave de cómo se desarrolla, en primer lugar, el problema del alcohol”.
“Porque ese sentimiento cada vez más grande de recompensa los hacer beber cada vez más”, prosigue .
La investigadora concluye con que este descubrimiento ofrece la primera evidencia directa de cómo el alcohol hace a los individuos sentirse bien.

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Periodista feminista. Creo en la información como precursora del cambio social. Me gusta contar las historias que faltan. En Colombia con @IAP_Colombia
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