La vida después de haber sido desperdiciada durante años

El alcohólico rehabilitado  Mario encuentra el camino de regreso a la sociedad

“Mario tiene la capacidad de establecer una conexión inmediata con casi todo el mundo”, dice su  jefe, dueño de un restaurante en Barcelona, ​​mientras le sirve a Mario su cerveza 0,0. Con los ojos centelleantes Mario asiente con la cabeza mientras toma un sorbo de su botella. “Nunca pensé que sería capaz de dejarlo”, continúa su jefe. Mario sonríe con orgullo y sus mandíbulas hundidas se expanden. “Cuando me encontraron en las calles estaba casi muerto”, añade. En estado de coma fue transportado en ambulancia al Hospital del Mar, donde fue hospitalizado durante dos semanas y  fue entonces cuando inició su recuperación. Sin una casa a la que poder ir, y sin familiares a su alrededor porque es originario de Portugal, fue enviado a las Hijas de la Caridad, una congregación de monjas católicas en la Barceloneta, donde desde entonces se ocupan de él.

Desde hace dos años se pasa el día en el taller del monasterio, donde dibuja sus pinturas de colores en el estilo de arte marginal. “La gente me pregunta qué es lo que quiero expresar. Es intuitivo.Empiezo en alguna parte y al final sé que el cuadro está terminado. Ni siquiera planifico los colores. No puedo reproducirlo”. Poder expresarse le ha dado la satisfacción, alegría y sentido a una rutina diaria coherente, estable. Como ser social, él inventa y teje redes y se las arregla para hacer  varias exposiciones al año y vender sus cuadros a cambio de algunos euros a la gente que encuentra en su vida diaria.

En la sociedad occidental se acepta el consumo de alcohol. España tiene la mayor proporción de bares por habitante de todos los países europeos. Sin embargo, el uso excesivo de alcohol puede llevar a la adicción, problemas de salud e incluso la muerte. El consumo problemático por lo general se desarrolla gradualmente, acumulando lentamente problemas en otros aspectos de la vida, como la pérdida de relaciones, la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro de las condiciones de vida. Como explica Mario: “Debido a que todo su dinero lo destinaba al alcohol, no puedía pagar el alquiler y, finalmente, fue expulsado de la vivienda. Al principio parece difícil estar sin hogar, pero después de tres copas de vodka que no te das cuenta de nada”.

Su jefe sonríe mientras cuenta cómo la independencia de Mario fue aumentando: “Mario fue perdiendo lentamente su credibilidad. Hacía de relaciones públicas en mi restaurante y lograba convencer a muchos clientes para que  comieran en mi restaurante. Siempre le gustó la botella, y eso le hizo poco a poco perder el control hasta que Mario comenzó a perder su credibilidad”.

Según Mario nunca fue agresivo o grosero: “Yo sólo me perdía en mis pensamientos y palabras. No había nada coherente que saliera de mi boca”. Mario mira al suelo cuando su jefe dice: “Tuve que despedirlo. Empezó a mentir. Decía que había dejado de beber mientras se respiraba un fuerte olor a vodka”.

Sumergidos en esta espiral, los alcohólicos no sólo sufren pérdidas relacionales y materiales, sino también pierden el respecto en la sociedad. Para superar su enfermedad, los alcohólicos a menudo tienen que hacer frente a problemas de salud  física y mental. Es un proceso difícil y requiere de tiempo para volver a integrarse. Mario, gracias a su mente social y creativa, fue capaz de encontrar su camino de regreso para volver a establecer una relación con la sociedad.

Percibe sus visitas mensuales al hospital como un gran paseo. “El médico es como mi amiga. Ella me enseña fotos de sus hijos y, últimamente, me ha comprado alguna pintura”. Mario hace amigos en cualquier lugar, ya sea el profesor de fotografía del programa de reinserción, las monjas o los alcohólicos en rehabilitación. Se le da la bienvenida y siempre se le trata con respeto. Su excepcional capacidad de construir una conexión inmediata con casi todo el mundo, ha posibilitado su trayectoria de reintegración como exitosa, gratificante y digna.

Fotografía y texto por Sanne Derks (Fotoperiodista freelance de Holanda)