La sexualidad y los juguetes sexuales

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La sexualidad es mucho más que el acto sexual y el coito. Se trata de un conjunto de conductas, prácticas sexuales y vivencias emocionales que combinadas marcan al ser humano en las distintas etapas de desarrollo. La sexualidad ha estado muy condicionada y marcada por la cultura y esta, al mismo tiempo, influenciada por la religión. Por este motivo durante siglos de historia, la sexualidad era reducida a la procreación y se enmarcaba en: formas naturales y no naturales. Es decir, se considera no natural, aquella forma de sexualidad que no tenía como objetivo la reproducción de la especie.

Pero, como decimos, la sexualidad, abarca muchas otras cosas: los roles de género, el placer, el erotismo, la reproducción, la intimidad, las identidades sexuales y las orientaciones sexo-afectivas. Dentro de este inmenso abanico, podemos encontrar formas muy diversas de concebirla y la intimidad y los deseos sexuales forman parte, en primer lugar, del propio individuo, en segundo, por la pareja o personas con las que se comparte este acto íntimo.

El juego forma parte, en algunas ocasiones, de las múltiples maneras de vivir y experimentar la sexualidad. Hay una gran variedad de juguetes eróticos para satisfacer el propio deseo sexual o compartirlo con alguien. Tal vez uno de los más famosos y conocidos actualmente sea el Satisfayer, pensado para el placer sexual femenino. Pero hay muchísimos más, algunos enfocados a la masturbación, otros al coito, unos para mujeres, otros para hombres y otros para el disfrute en pareja, ya sea heteronormativa o no.

De esta forma el acto sexual no queda reducido al simple coito, sino que entran en juego múltiples factores de disfrute a través de todos los sentidos: tocar la piel, susurrar al oído, lamer, etc. El objetivo del acto sexual suele basarse en el orgasmo, y aunque por supuesto, este tiene su importancia, por la gran satisfacción física, psicológica y emocional que provoca, no es el único factor a tener en cuenta en una relación.

Cada encuentro será totalmente distinto, porque va a depender de cada persona, de cada pareja, de cada momento, etc.

Se debe tener en cuenta y sumar a la experiencia sexual todo aquello que conforme los cinco sentidos: miradas compartidas y nerviosas, acariciar la piel, susurrar y hablar al oído, o disfrutar de una música de fondo que invite a ese estado de intimidad, los olores, los lametones…todo con el objetivo de seguir anhelando ese encuentro, deseándose, sintiéndose y amándose.

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