La Responsabilidad, tu espejo

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Queridos lectores y lectoras,

Hace dos meses ya que no os escribo y, desde entonces, algunas cosas han cambiado. Estamos en ese proceso de nueva normalidad, o de una realidad alterada, a la que nos estamos adaptando.

Si algo nos ha quedado claro, o debería haberlo hecho, es que La Salud es lo primero. Hoy, más que nunca, preservarla solo depende de un comportamiento responsable por parte de cada una de nosotras y nosotros. Responsabilidad, uno de los valores, entre otros muchos, que considero más importantes.

Son muchas las enfermedades tratadas y conocidas hoy, otras, no lo son tanto, y algunas son consideradas “raras” por los pocos casos que aparecen en el mundo. Pero todas son igual de importantes, porque para todas ellas ha de buscarse su sanación. Ese es el objetivo de la ciencia médica y de la medicina.

Pero también es cierto que, dentro de todas las enfermedades, no todas son miradas de igual forma por la sociedad en general. Dentro de estas últimas, nos encontraríamos con la adicción o el trastorno adictivo. La pregunta sería ¿Qué le ocurre a esta enfermedad para no ser “mirada” igual? Si la comunidad científica la trata como lo que es, una enfermedad…  ¿Cuáles son las razones?

No podemos decir hoy como antaño que no hay información suficiente, pues son muchas las campañas de sensibilización en todos los medios para advertir del daño que ocasiona y prevenirlas. Entonces ¿por qué ocurre esto? La razón está en que lo que se juzgan son los comportamientos que origina esta enfermedad, cuando son precisamente esos comportamientos los signos que las definen. Estos juicios o prejuicios solo vienen desde el desconocimiento, la hipocresía y la ignorancia.

Querido lector, no, no son palabras gruesas en este caso, es una realidad. Podemos disculpar y hemos de hacerlo a toda aquella persona que la desconozca, pues también son una gran mayoría quienes desconocen toda la información sobre esta enfermedad. Y, como algunas veces digo en algún foro, … no vamos a enjuiciar a aquella persona que no sepa leer, escribir o tenga falta de ortografías, porque, no, no debemos hacerlo. Sino que tendremos que entender que no posee toda la información precisa y necesaria. Por esta razón, nosotros tampoco hemos de caer en prejuzgarlos, sino que nuestra misión será llegar aún más lejos en su difusión para que el conocimiento de la enfermedad cale en la sociedad en general.

Ahí estaría hablando del desconocimiento y de la ignorancia del que no posee toda la información, pero también he mencionado la hipocresía. Y es que cuando se pretende dar toda la información se lucha contra dos grandes industrias, una legal y la otra ilegal. En este sentido, la primera acude a un comportamiento o consumo “responsable”, curioso; y de la segunda, todos saben que es una droga o drogas ilegales, pero aquellos que alardean de controlar las primeras y coquetean y consumen las segundas como un “divertimento”, son los primeros en prejuzgar a aquellas personas que ya han perdido el control. Estas que ya han perdido el control tienen una doble conciencia, una, que ya son conscientes de que el comportamiento o las sustancias le dominan, y, la otra, de que saben que ya no se les mira igual por parte de los demás. Así que, estas personas se enfrentan a un doble juicio, el suyo propio y el de la sociedad.

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A esta cruda realidad se enfrentan las innumerables asociaciones repartidas por toda la geografía española y los que, de una manera u otra, intentamos ayudar a las personas que padecen esta enfermedad adictiva. No es sencillo, es cierto, pero se consiguen muy buenos resultados, y esos son palpables en la cantidad de personas y familias que se recuperan año tras año.

Por todo esto, las asociaciones, desde el voluntarismo, la autoayuda y la ayuda mutua, tienen que fortalecerse aún más, estar prestas a los nuevos tiempos, a las nuevas realidades que van a llegar y están llegando, porque, aunque la enfermedad sea la misma, necesariamente hay que estar preparados para estos cambios. La evolución y la readaptación de este colectivo es fundamental y ha de estar acorde con la realidad actual y la venidera.

He hablado al principio del artículo del comportamiento responsable, de La Salud y del valor de la Responsabilidad. Y con esta última quiero ir terminando. Muy recientemente, el pasado sábado concretamente, estuve dando un curso a personas de distintas ciudades andaluzas con problemas de adicciones, en el que traté esta nueva realidad que se nos acerca teniendo siempre presente como pilares fundamentales el ejercicio y la practica de este y otros valores. Para finalizar el curso, les mostré un texto en una diapositiva que leí y que hoy quiero compartir con todas y todos vosotros.

No podemos enseñar valores: debemos vivir valores.

No podemos dar un sentido a la vida de los demás.

Lo que podemos brindarles en su camino por la vida es,

más bien y únicamente, un ejemplo:

el ejemplo de lo que somos.

 Victor Frankl

Como bien dice el texto, más que enseñar valores debemos vivirlos para que nosotros mismos seamos ejemplos para otros. Ese es el verdadero valor de la Autoayuda.

A todas las personas que están en proceso de recuperación, y a las ya consolidadas, os deseo toda la responsabilidad de la que sé que sois capaces, para que vosotras y vosotros seáis vuestro propio ejemplo en la que otros quieran mirarse.

Salud y Sobriedad.

¡¡Un abrazo a todos!!

 

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Luis C Vertedor

Luis C Vertedor

Psicólogo en las asociaciones ALAMA y ARANA, y psicólogo voluntario en la asociación AREA, todas ellas en la provincia de Málaga. Máster en Investigación en Psicología y Experto en adicciones.
Luis C Vertedor

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