La intervención positiva como modelo de cambio

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En 1993, Marlatt y colaboradores desarrollaron el modelo de Prevención de Recaídas, en el que identificaron, entre otros, tres elementos claves que interferían en la deshabituación y recuperación de la persona:

1. Estados emocionales negativos: como la ira, frustración, ansiedad, depresión, aburrimiento…

2. Conflictos interpersonales: como por ejemplo problemas matrimoniales, en el grupo de pares, en el ámbito laboral, etc.

3. Presión social: directa o indirecta, relacionada con la conducta indeseada, es decir, el consumo de sustancias o la repetición de la conducta adictiva.

Para estas problemáticas, los autores también identificaron diferentes estrategias con las que acompañar y empoderar a cada persona, según sus necesidades: Entrenamiento en habilidades, Reestructuración cognitiva y Reequilibrio del estilo de vida.

Este modelo, que a día de hoy continua vigente y que ha ido incorporando técnicas como Mindfullness, mucho tiene que ver con lo que en 1998 el psicólogo Martin Seligman denominó Psicología Positiva.

Los autores buscaban que a través del entrenamiento de habilidades personales y desarrollo de competencias para las relaciones sociales la persona drogodependiente fuese más inteligente emocional y socialmente para enfrentar su proceso de deshabituación con mayor éxito. Esto no es nada más que centrarse en sus fortalezas, desde un punto de vista positivo y no dramático.

En cuanto a Seligman, la última versión desarrollada de la psicología positiva el modelo PERMA, un acrónimo que se corresponde con los siguientes cinco factores:

  • P (Positive Emotions) Emociones Positivas: referido a la cantidad de palabras y emociones positivas que sentimos durante el día.
  • E (Engagement) Implicación: Se refiere a la capacidad de involucrarse de manera positiva en los actos del día a día, aunque nos parezcan poco placenteros.
  • R (Relationship) Relaciones: Manejar las relaciones de manera constructiva nos ayuda también a mantener nuestro nivel de bienestar alto.
  • M (Meaning) Significado: el sentimiento de pertenecia a algo más grande que uno mismo.
  • A (Accomplishment) Logro: capacidad de determinación y perseverancia ante los retos personales.

Es importante señalar que no se trata de una corriente espiritual, ni pretende que una persona se encuentre plenamente feliz todo el rato. Simplemente, trata de afrontar los distintos conflictos personales y sociales desde la buena gestión de las emociones (tal y como lo identificó Marlatt y sus colaboradores).

¿Qué se puede hacer desde los dispositivos de atención?

Por falta de recursos materiales, humanos y de tiempo nos encontramos que en los centros de atención ambulatoria, de servicios sociales o en las distintas asociaciones que se dedican a ello, el abordaje de la intervención se centra en el problema, en el puro conflicto. Sin embargo, plantear la atención psicosocial desde la mirada de qué puede aportar la persona o de qué habilidades o red de apoyo dispone para poner en juego permite a profesionales, entidades y pacientes abrir un campo de mejora personal amplio y muy significativo.

La utilización de recursos como dinámicas de autoconocimiento y refuerzo de habilidades, motivación hacia objetivos y búsqueda de intereses e iniciativas que acaparen la atención de la persona, permitirá el desarrollo de un itinerario individual y/o grupal en el que se pongan sobre la mesa emociones y habilidades como entusiasmo, iniciativa, liderazgo, comunicación o asertividad.

Competencias fundamentales para la vida diaria y profesional que darán luz en el camino de recuperación a aquellas personas que se encuentran desorientadas y no saben por dónde retomar las riendas de su vida.