La inteligencia emocional como herramienta educativa

Partimos de la premisa de que la educación es la clave para el bienestar social y colectivo en toda sociedad democrática. La finalidad principal de la educación es que cada sujeto pueda alcanzar un grado óptimo de bienestar social y emocional.  De este modo, queda clara la importancia de la educación emocional  en el proceso educativo de los adolescentes.  Es más la educación no es algo exclusivo de las instituciones educativas, más adelante se abordarán los distintos agentes sociales que intervienen en el proceso educativo, por tanto es posible aprender en cualquier lugar de la sociedad y para ello debe existir una conexión clara entre la familia, la escuela y la sociedad.

La educación es aquella tarea o proceso a lo largo de la vida, producida a través de la interacción de diferentes agentes sociales, una tarea socializadora. Afirmando por tanto, que toda acción educativa nunca será una acción aislada, sino que está unida y relacionada con otras.

En el transcurso de esta tarea el individuo atraviesa dos tipos de estadios, un proceso de individualización. A groso modo, este proceso consiste en el desarrollo de las capacidades individuales de cada uno. Desde edad temprana el ser humano aprende a diferenciarse, competir y destacar por sus propias cualidades personales, llegando a tener satisfacción y orgullo por sus propios éxitos, respecto a los fracasos del resto. El otro estadio se denomina socialización, es el proceso por el que el individuo es absorbido por la cultura de la sociedad a la que pertenece. Mediante la cual va adquiriendo distintas destrezas y conocimientos, los cuales va integrando en todos los grupos en menor o mayor medida de los que vaya formando parte a lo largo de su proyecto vital.

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A modo de resumen, se observa que la sociedad es un sistema estructurado de personas, donde cada individuo ocupa un estatus social y un determinado comportamiento, nombrando al conjunto de estas pautas de comportamientos como rol, las que están relacionadas al estatus. Siendo de este modo las dos caras de la misma moneda. Siendo estos dos conceptos claves para estudiar el comportamiento social.

En este punto destacaríamos diferentes agentes sociales, que intervienen en el proceso de socialización. La familia como el primer agente social y más importante, siendo la célula básica que otorga el rol y estatus. Dejando una huella imborrable. En segundo lugar, la escuela es la institución cuyo objetivo es educar y formar a nuevos miembros de la sociedad, considerando la educación por muchos estados e instituciones como el motor del desarrollo. En tercer lugar, el grupo de iguales el conjunto de individuos de la misma en la que el niño entra en relación, tanto en la escuela como en otros ámbitos de su vida diaria. Ofreciéndole otro punto de vista que los que ofrece la escuela o la familia. Finalmente, el último agente social sería los medios de comunicación. Facilitando al niño acceso a un gran número de experiencias y conocimientos, en este punto se entraría en un debate sobre la magnitud y responsabilidad paternal frente al nivel de penetración en la vida diaria de los niños.

En todo este proceso tiene un papel imprescindible la educación emocional y su repercusión en la vida de los individuos. Para empezar mencionar a Daniel Goleman quien en su libro Educación Emocional pretende dar respuesta a porqué los mejores expedientes no habían alcanzado el éxito en su vida profesional tras terminar los estudios. Desde su punto de vista, considera que esta situación se debe a la poca importancia por parte de las instituciones educativas de educar la faceta emocional. Destacando el poco desarrollo de la creatividad, y de los valores éticos basados en trabajo colaborativo. A su vez Janet Patti experta en estudios de Educación Emocional y seguidora de la obra de Daniel Goleman considera que es de vital importancia, que los niños desarrollen y posean habilidad en crítico, capacidad resolver problemas, resolver problemas, tener ética, comunicación, trabajar en equipos y autodeterminación. De este modo, es importante conocerse a sí mismo y tener conocimiento social, para entender las emociones y manejarlas con el resto.

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De hecho, las emociones tienen un papel importante adaptativo en la vida de cualquier persona, sirven para proteger de los peligros, nos proporcionan información sobre que sienten los demás o como debemos de actuar nosotros en consecuencias, es por esta simple razón, que las emociones no pueden estar separadas de las habilidades sociales y de la cognición. Donde la creatividad tiene un papel relevante, como destacaría Richard Gerver encontrar nuevas habilidades para conseguir algo, que antes no se podía llegar a hacer.

En primer lugar, valorar de forma precisa los propios sentimientos, intereses, valores y fuerzas, como ella denomina la autoconciencia. En segundo lugar, regular las emociones propias para lidiar con el estrés y el impulso de control y para perseverar ante los obstáculos, o como ella lo nombra autogestión. En tercer lugar, el ser capaz de ponerse en el lugar del otro y de empatizar con los demás, en este caso la conciencia social. En cuarto lugar, establecer y mantener relaciones saludables y gratificantes basadas en la cooperación, lo que define como habilidades de relación. Y finalmente, tomar decisiones basadas en la consideración de las normas éticas, lo que nombra como toma de decisiones responsable.

Actualmente, y citando a Manuel Castells, se ha establecido la sociedad red contextualizada como la era de la Información. Este nuevo paradigma pretende  alcanzar la configuración de una sociedad global e integrada, donde se reduzcan al máximo las distancias económicas, sociales y culturales dentro de un marco de tiempo atemporal. La configuración de esta sociedad, funciona como una red y emplea las tecnologías de comunicación, como es el caso de Internet para unificar configurándose como una red de redes.

La inteligencia emocional es capaz de mejorar la convivencia en las aulas

Existe una extendida preocupación sobre el papel de las nuevas tecnologías, dado el mal uso de las mismas. No obstante, como afirmaba Melvin Kranzberg, “la tecnología no es buena, ni mala, ni tampoco neutral”.

Las competencia sociales y emocionales se aprenden, igual que otras desde edades tempranas. La inteligencia emocional es capaz de mejorar la convivencia en las aulas, la atención y en el futuro a gestionar problemas e incertidumbres con los que se encontrarán. Las habilidades emocionales serán claves en su desarrollo profesional, define la capacidad de expresarse, observar el conocimiento, respeto diversidad y capacidad de colaborar con otros.

La inteligencia emocional permite tomar conciencia de las emociones, comprender los sentimientos de los demás (empatía), tolerar ciertas presiones y frustaciones que se presentan en entornos laborales, además de facilitar la capacidad de trabajo en equipo y adoptar actitudes favorables a la misma, todo ello tiene como fin posibilidad de desarrollo personal.

Para leer el trabajo completo pinche aquí.