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La importancia de los matices en el periodismo de salud: Alcohol y embarazo. Consumo 0.

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Aún recuerdo con total nitidez el día que una madre con una hija afectada por Síndrome Alcohólico Fetal me relataba las dificultades que durante años habían padecido para ser diagnosticada. Hacía poco, que yo como periodista conocía el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal, TEAF. Quedé muy sorprendida de las consecuencias del consumo de alcohol durante el embarazo y rápidamente pude entender que es algo para toda la vida y que las personas que lo sufren van a encontrar numerosas dificultades en su día a día. Sin embargo, es 100% prevenible. Me percaté también del gran desconocimiento social y me comprometí, como bien saben nuestros lectores, a visibilizar no solo el TEAF, sino también todo lo relacionado con el consumo de alcohol y el embarazo.

Vivimos en una sociedad con una grandísima normalización con respecto al consumo de alcohol y en el caso del consumo en el embarazo no podía ser diferente. Hay mucho desconocimiento y muchos mitos que giran entorno a este tema, como que, por ejemplo, una copa de vino o un vaso de cerveza no hacen daño. La realidad basada en la evidencia científica es que se sabe que ninguna cantidad de alcohol es segura y que lo mejor es no tomar ni gota. El alcohol es un tóxico que atraviesa la barrera placentaria con gran facilidad e interfiere en el normal desarrollo del feto. Se sabe que, a mayor cantidad de alcohol consumido, mayores serán las consecuencias. Y también se sabe que no hay ninguna cantidad de alcohol segura, por lo que las recomendaciones son que el consumo debe ser 0 desde incluso antes del momento de la concepción.

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Ayer el diario El País publicaba un artículo sobre dos polémicos libros escritos por la economista Emily Oster. En cada libro se desmontan lo que ella llama ‘tópicos’ sobre el embarazo y la crianza respectivamente. ‘Expecting better’, el primer libro, fue publicado en 2013, sin embargo, el motivo por el que ha saltado ahora a la actualidad mediática en España, es por la reciente publicación de su segundo libro, que salió el pasado mes de abril.  Y es que la autora, economista de profesión, con motivo de su primer embarazo, se sentó a realizar una búsqueda bibliográfica en PubMed y llegó a varias conclusiones. Entre ellas destaca que el consumo de una copa de vino diaria a partir del segundo trimestre de gestación, es totalmente seguro.

Yo me pregunto… ¿Por qué una economista publica un libro en el que desmonta evidencias científicas a través de búsquedas en internet (aunque sea un portal de publicaciones médicas)? ¿Conocerá ella la investigación en salud? ¿Conocerá el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal?

La realidad es que la comunicación en salud es extremadamente delicada. Siempre lo es, pero más en salud. Sé que la periodista que firma, simplemente hizo una pieza informativa sobre la polémica generada con respecto a los dos libros de esta economista. Es ahora actualidad porque el segundo, sobre crianza, ha salido este año. Sin embargo, desde la responsabilidad de un medio de tirada nacional con miles de lectores diarios, me pregunto si no se hubiese podido plantear algo con mayor profundidad. Este es el párrafo en el que se habla de la cuestión (FUENTE: Captura de pantalla de EL PAÍS):

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Evidentemente, hay muchas cuestiones aquí que son incumbencia, tal vez de ginecólogos, obstetras, pediatras, etc. pero la parte que nos toca, aquella que habla de consumir alcohol, es la que hizo que anoche cuando leía la noticia, mis ojos se me abrieran como platos. Y es que imagínense una mujer embarazada que ha ido al médico y le han dicho: ‘No consuma alcohol’. Llega a sus manos este artículo… Tal vez se relaje o ponga en duda la profesionalidad de su propio médico.

Nos cuesta horrores trasmitir el mensaje preventivo de que durante el embarazo y la lactancia el consumo debe ser 0…y esto es algo a lo que muy fácilmente alguien se puede agarrar para justificar tomarse una copa. Y con esto ponemos en riesgo al nonato. Porque insisto, aunque popularmente se crea que no pasa nada, la evidencia científica dice que sí.

Una pequeña cantidad puede atravesar también la placenta y afectar al desarrollo de lo que en ese momento esté creciendo (cualquier órgano como el corazón, oído, pulmones… o incluso el sistema nervioso central…o el cerebro…con las evidentes consecuencias sobre la memoria, el aprendizaje, etc.). Algo que será invisible, pues a nivel físico seguramente no se notará, pero que estará presente en la vida diaria de la persona para siempre. ¿Vale la pena correr el riesgo?

Además, si el consumo de alcohol fuese en grandes cantidades y de forma muy continuada a lo largo del embarazo, se podría dar el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal, o incluso en su más alta gravedad, el Síndrome Alcohólico Fetal.

Así que sí, me consta que ha creado polémica, el propio artículo que habla de la polémica de los libros, valga la redundancia. Pero me parece hasta lógico y normal.

¿Nos ayudas a difundir que SÍ pasa algo si se consume una copa de vino a partir del segundo trimestre de gestación? ¿Qué SÍ pasa algo sea cual sea la cantidad y el momento del embarazo?

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación de la Prensa de Alicante y la Asociación Nacional de Informadores de Salud.