La importancia de la psicología en las adicciones

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Si la adicción es la consecuencia de un uso excesivo y abusivo de una determinada sustancia, ¿para acabar con ella no bastaría simplemente con eliminar el uso de dicha sustancia? La respuesta es claramente “no”; se trata de un proceso más complicado.

La adicción es un proceso complejo en el que intervienen multitud de variables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adicción como “el consumo repetido de una o varias sustancias psicoactivas, hasta el punto de que el consumidor se intoxica periódicamente o de forma continua, muestra un deseo compulsivo de consumir la sustancia (o las sustancias), tiene una enorme dificultad para interrumpir voluntariamente o modificar el consumo de la sustancia y se muestra decidido a obtener sustancias psicoactivas por cualquier medio. Por lo general, hay una tolerancia acusada y un síndrome de abstinencia que ocurre frecuentemente cuando se interrumpe el consumo”. Es decir, se trata de un problema que afecta al individuo no solo a nivel físico, sino también a nivel emocional y cognitivo, lo que influye a su vez en el mantenimiento del consumo.

Se trata de un estado psicofísico causado por la interacción de un organismo vivo con un fármaco o una sustancia, caracterizado por la modificación del comportamiento y otras reacciones, generalmente a causa de un impulso irreprimible por consumir una droga de forma continua o periódica a fin de experimentar sus efectos psíquicos (Barrionuevo, 2013). Si una de las características de la adicción es la modificación del comportamiento, parece claro que la psicología, la ciencia del comportamiento, tendrá un papel importante en la intervención de dicha problemática. Es, además, un papel muy importante.

El paso del uso a la dependencia de las drogas no es un proceso inmediato, sino que pasa por distintas etapas: 1) fase previa o de predisposición, 2) fase de conocimiento, 3) fase de experimentación e inicio al consumo de sustancias, 4) fase de consolidación, 5) abandono o mantenimiento y 6) una posible fase de recaída (Becoña, 2002). En todas estas fases intervienen variables psicológicas como la autoestima, el apoyo social, déficits emocionales, las circunstancias de la vida, la motivación, el estilo de afrontamiento hacia los problemas, las habilidades sociales, la impulsividad, y todas aquellas variables que forman parte del funcionamiento del individuo.

Ante un problema de consumo, es importante realizar una buena evaluación psicológica para detectar el por qué del inicio de consumo, las variables que influyen en el mantenimiento del mismo y el motivo de la incapacidad de abandonar la sustancia. Todas estas variables psicológicas ayudarán a entender el proceso adictivo del individuo y proporcionarán información sobre qué hay que hacer para resolver el problema de consumo. Muchas veces el consumo se mantiene debido a variables emocionales como por ejemplo el sentimiento de incapacidad para afrontar problemas. En este caso, la intervención psicológica estará enfocada en proporcionarle al individuo ese sentimiento de capacidad, mediante el entrenamiento de habilidades para afrontar y solucionar problemas.

La psicología tiene un papel muy importante en el tratamiento de este tipo de problemáticas, es por ello que los psicólogos forman parte del proceso de abandono de la sustancia.

 

 

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Karen Acuna

Karen Acuna

Psicóloga con gran interés en el ámbito de las adicciones y magíster en Inteligencia Emocional e Intervención en Salud y Emociones
Karen Acuna

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