La importancia de la precisión

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Hablar de drogadicciones es siempre muy complicado para los periodistas. El informador, condicionado por las dificultades intrínsecas a su profesión (la rapidez, las presiones de distintos agentes sociales, etc.), debe enfrentarse al hecho de que éste es un tema socialmente estigmatizado y en el que un error es mucho más grave que en otros ámbitos. Como explica Antonio González, periodista del diario Público, “en este terreno es muy fácil caer en el sensacionalismo. Las drogadicciones son un problema que tienen un trasfondo social y se debe evitar caer en lo fácil y hacerle el juego a aquellos a los que les interesa que este problema sea banalizado”. Por eso, este periodista considera que el profesional de la información debe tener una formación adicional en materia sanitaria y científica, ya que un error tiene repercusiones más graves para los afectados por esa noticia y, además, contar con fuentes fiables. Por eso, es importante que existan organizaciones como la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) que aglutina a profesionales que trabajan con información sanitaria tanto en los medios de comunicación como dentro del ámbito sanitario. ANIS forma parte de HeaRT, un proyecto a nivel europeo que tiene como  objetivo “establecer un estándar de formación a nivel europeo para conseguir profesionales que se puedan mover por todo el continente y que tengan unos conocimientos mínimos a partir de los cuales ejercitar su profesión”, como señala Mikel Sierra, vicepresidente de esta asociación.

Antonio González: “Con las drogadicciones se debe evitar caer en lo fácil y hacerle el juego a aquellos a los que les interesa que este problema sea banalizado”

 Además, a la hora de abordar las informaciones sobre el botellón, el informador debe tener en cuenta de manera simultánea distintos aspectos, puesto que se trata de un problema social y de salud pública complicado. No obstante, como indica el periodista de Público, “por falta de espacio y por el imperio del titular, los medios de comunicación a veces se centran en uno de los aspectos, cuando es un problema muy complejo que debería abordarse de forma más profesional para impregnar a toda la sociedad”. Así, apunta que en este tema es esencial la información y la prevención y no se debe obviar ninguna información de relevancia, al margen de que eso pueda ser políticamente incorrecto.

Asimismo, el botellón suele ser un fenómeno que afecta a los menores, hecho que dificulta todavía más la tarea de informar, puesto que su intimidad está más protegida legalmente frente a los medios de comunicación. Aunque esto sea positivo para el menor, también puede ser un problema para concienciar a los ciudadanos, puesto que, como afirma González, el hecho de que no aparezca en los medios “evita que la sociedad vea el problema en su crudeza”.

Entrevista íntegra a Mikel Sierra:

Laura Ibáñez

Hablar de drogadicciones es siempre muy complicado para los periodistas. El informador, condicionado por las dificultades intrínsecas a su profesión (la rapidez, las presiones de distintos agentes sociales, etc.), debe enfrentarse al hecho de que éste es un tema socialmente estigmatizado y en el que un error es mucho más grave que en otros ámbitos. Como explica Antonio González, periodista del diario Público, “en este terreno es muy fácil caer en el sensacionalismo. Las drogadicciones son un problema que tienen un trasfondo social y se debe evitar caer en lo fácil y hacerle el juego a aquellos a los que les interesa que este problema sea banalizado”. Por eso, este periodista considera que el profesional de la información debe tener una formación adicional en materia sanitaria y científica, ya que un error tiene repercusiones más graves para los afectados por esa noticia y, además, contar con fuentes fiables. Por eso, es importante que existan organizaciones como la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) que aglutina a profesionales que trabajan con información sanitaria tanto en los medios de comunicación como dentro del ámbito sanitario. ANIS forma parte de HeaRT, un proyecto a nivel europeo que tiene como  objetivo “establecer un estándar de formación a nivel europeo para conseguir profesionales que se puedan mover por todo el continente y que tengan unos conocimientos mínimos a partir de los cuales ejercitar su profesión”, como señala Mikel Sierra, vicepresidente de esta asociación.

Antonio González: “Con las drogadicciones se debe evitar caer en lo fácil y hacerle el juego a aquellos a los que les interesa que este problema sea banalizado”

 Además, a la hora de abordar las informaciones sobre el botellón, el informador debe tener en cuenta de manera simultánea distintos aspectos, puesto que se trata de un problema social y de salud pública complicado. No obstante, como indica el periodista de Público, “por falta de espacio y por el imperio del titular, los medios de comunicación a veces se centran en uno de los aspectos, cuando es un problema muy complejo que debería abordarse de forma más profesional para impregnar a toda la sociedad”. Así, apunta que en este tema es esencial la información y la prevención y no se debe obviar ninguna información de relevancia, al margen de que eso pueda ser políticamente incorrecto.

Asimismo, el botellón suele ser un fenómeno que afecta a los menores, hecho que dificulta todavía más la tarea de informar, puesto que su intimidad está más protegida legalmente frente a los medios de comunicación. Aunque esto sea positivo para el menor, también puede ser un problema para concienciar a los ciudadanos, puesto que, como afirma González, el hecho de que no aparezca en los medios “evita que la sociedad vea el problema en su crudeza”.

Entrevista íntegra a Mikel Sierra: