La impopularidad del suicidio

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La adolescencia es esa edad que supone un punto de inflexión en al historia de toda persona, en la que todo se vive desde los extremos y la incomprensión, donde surgen los primeros amores y los primeros males de amores. Y precisamente entre los jóvenes las rupturas de pareja suelen ser el desencadenante último del suicidio en personas que tenían dificultades en otras áreas de su vida y que estaban pensando en llevarlo a cabo. El modo de tratar este tipo de informaciones en los medios de comunicación se ha limitado a repetir los tabúes establecidos socialmente en torno a este tema. “Pocos saben que el número de muertes por suicidio al año ronda los 3500”, comenta Antonio González, periodista de ‘Público’. A. González es partidario de normalizar el tratamiento de las muertes relacionadas con este tema, pero entiende que “se trata de una cuestión delicada con la que hay que ir con mucho cuidado, sobre todo por el entorno del fallecido, y aún más si es un famoso el eje de la información”. Por eso, es necesario acabar con los tabúes. “Los mitos más dañinos son que el suicidio es un acto de libertad, que el que se quiere matar no lo dice, que el que lo dice no lo hace, que no se puede evitar y que no se debe preguntar a la persona si se quiere matar pues se le puede meter la idea en la cabeza”, explica Pérez.

Este tema es complicado de tratar por las incitaciones y las ideas que puede generar en el público que recibe la noticia. Por ese motivo se llegó a censurar la venta y distribución de un clásico de la literatura alemana, ‘Las desventuras del joven Werther’, un relato de Johann Wolfgang von Goethe, publicado en 1774 y que narra las hazañas de un joven desalentado por sus pasiones amorosas que decide acabar con su vida de un disparo en la cabeza. Así, D. P. Philips en 1974 acuñó el término “Efecto Werther” para describir el fenómeno que se produjo en algunos países de Europa donde hubo una ola de suicidios en jóvenes que se quitaban la vida siguiendo el mismo método (aunque se habla de una ola de suicidios, lo cierto es que se desconocen los datos exactos).

A.   González: “Pocos saben que el número de muertes por suicidio al año ronda los 3500”

A pesar de que se producen nueve suicidios al día en España, pocas veces se habla de suicidio en los diarios, un tabú que posiblemente hay que empezar a romper, pero no sin antes plantearse códigos o normas que definan cómo hacerlo. Por eso la OMS, propone una serie de pautas para hablar sobre este fenómeno, ya que si nunca se habla de él se convierte en un problema invisible. Y es que, como explica Jiménez, “hablar de suicidio no provoca suicidio. Hablar en términos incorrectos del suicidio puede provocar suicidio en personas que pensaban suicidarse”. Asimismo, Jiménez también considera que es necesario que el suicidio deje de ser un tema tabú y muchas veces desconocido para poder poner en marcha programas de prevención, ya que, actualmente no se está llevando a cabo ninguno en España. Pues, precisamente, una de las causas de que los accidentes de tráfico provoquen menos muertes son las campañas de prevención. Como experiencia positiva se puede destacar el programa de prevención de intentos de suicidio que estuvo en marcha en Cataluña durante dos años en el Hospital de Sant Pau de Barcelona.

Mireia Pascual

La adolescencia es esa edad que supone un punto de inflexión en al historia de toda persona, en la que todo se vive desde los extremos y la incomprensión, donde surgen los primeros amores y los primeros males de amores. Y precisamente entre los jóvenes las rupturas de pareja suelen ser el desencadenante último del suicidio en personas que tenían dificultades en otras áreas de su vida y que estaban pensando en llevarlo a cabo. El modo de tratar este tipo de informaciones en los medios de comunicación se ha limitado a repetir los tabúes establecidos socialmente en torno a este tema. “Pocos saben que el número de muertes por suicidio al año ronda los 3500”, comenta Antonio González, periodista de ‘Público’. A. González es partidario de normalizar el tratamiento de las muertes relacionadas con este tema, pero entiende que “se trata de una cuestión delicada con la que hay que ir con mucho cuidado, sobre todo por el entorno del fallecido, y aún más si es un famoso el eje de la información”. Por eso, es necesario acabar con los tabúes. “Los mitos más dañinos son que el suicidio es un acto de libertad, que el que se quiere matar no lo dice, que el que lo dice no lo hace, que no se puede evitar y que no se debe preguntar a la persona si se quiere matar pues se le puede meter la idea en la cabeza”, explica Pérez.

Este tema es complicado de tratar por las incitaciones y las ideas que puede generar en el público que recibe la noticia. Por ese motivo se llegó a censurar la venta y distribución de un clásico de la literatura alemana, ‘Las desventuras del joven Werther’, un relato de Johann Wolfgang von Goethe, publicado en 1774 y que narra las hazañas de un joven desalentado por sus pasiones amorosas que decide acabar con su vida de un disparo en la cabeza. Así, D. P. Philips en 1974 acuñó el término “Efecto Werther” para describir el fenómeno que se produjo en algunos países de Europa donde hubo una ola de suicidios en jóvenes que se quitaban la vida siguiendo el mismo método (aunque se habla de una ola de suicidios, lo cierto es que se desconocen los datos exactos).

A.   González: “Pocos saben que el número de muertes por suicidio al año ronda los 3500”

A pesar de que se producen nueve suicidios al día en España, pocas veces se habla de suicidio en los diarios, un tabú que posiblemente hay que empezar a romper, pero no sin antes plantearse códigos o normas que definan cómo hacerlo. Por eso la OMS, propone una serie de pautas para hablar sobre este fenómeno, ya que si nunca se habla de él se convierte en un problema invisible. Y es que, como explica Jiménez, “hablar de suicidio no provoca suicidio. Hablar en términos incorrectos del suicidio puede provocar suicidio en personas que pensaban suicidarse”. Asimismo, Jiménez también considera que es necesario que el suicidio deje de ser un tema tabú y muchas veces desconocido para poder poner en marcha programas de prevención, ya que, actualmente no se está llevando a cabo ninguno en España. Pues, precisamente, una de las causas de que los accidentes de tráfico provoquen menos muertes son las campañas de prevención. Como experiencia positiva se puede destacar el programa de prevención de intentos de suicidio que estuvo en marcha en Cataluña durante dos años en el Hospital de Sant Pau de Barcelona.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Vocal de la Junta de la Asociación de la Prensa de Alicante y miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.