La Desensibilización y la Exposición en las drogas

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Continuación del artículo ‘Desdrogadicción a priori

Centrándonos, una vez realizado el encuadre necesario, en las terapias citadas en el artículo previo, quisiera remarcar la necesidad de un buen conocimiento a cerca de la variopinta diversidad de orígenes que puede tener la adicción a las drogas.  En estas líneas nos centraremos en relatar cómo la Desensibilización Sistemática (DS) y la Exposición albergan un gran potencial a la hora de ayudar a nuestros jóvenes.

A continuación se presentan una serie de técnicas que han de ser desarrolladas por expertos cualificados.  He de remarcar que, bajo ninguna circunstancia, deben de ser llevadas a cabo por personal no preparado ya que, en el mejor de los casos no tendrán ningún efecto y, en el mayor de ellos, serán muy contraproducentes.  Su mal uso puede llevar a una sensación de “protección” ilusoria que debilitará a nuestros pupilos y les puede hacer incluso más sensibles ante circunstancias de riesgo.  Ruego téngase este artículo en cuenta meramente como divulgación.

Ambos, la DS y la Exposición basan su procedimiento, con la venia de sus autores a cerca de la reducción de sus teorías que voy a realizar, en enfrentar a los sujetos a situaciones traumáticas para que desarrollen respuestas que las anulen.  Bien sea mediante una respuesta de relajación (DS) o por medio de una habituación o disminución de la respuesta (Exposición).  El avezado lector estará ahora pidiendo mi lapidación pensando en que estoy pugnando por la exposición de menores a sustancias de riesgo, pero dadme un segundo, nada más lejos de la realidad.

En el siguiente link, se encuentran 12 causas frecuentes por las que cualquiera es más susceptible a una posible drogadicción, todas ellas fundamentadas en la bibliografía que el Cinta Marcos Silván utilizó en la realización de su escrito y que recomiendo que se lea al ser muy claro, ligero y conciso.  Estas son, teniendo en cuenta únicamente aquellas no genéticas o psiquiátricas, entre otras, las experiencias traumáticas pasadas, el ambiente familiar, el grupo de iguales, la búsqueda de admiración, la falta de motivación y objetivos, el alivio del estrés, los problemas en habilidades sociales, la búsqueda de “la primera vez” que se consumió y los problemas del sueño.

Como comenzábamos, la DS y la Exposición basan su aplicación en el enfrentar al individuo con sus temores y que, con ello y la ayuda de un especialista, se desarrollen conductas que eviten la ansiedad derivada de dicho enfrentamiento.  Es decir, e hilando con los orígenes de la drogadicción, un gran número de situaciones presentan un elevado nivel de ansiedad que el ser humano trata de evitar.  No nos engañemos, estamos programados para ello mediante estructuras generadas mediante la evolución por medio de miles de años, por lo que las drogas tienen un muy buen punto de apoyo al librarnos de ella a corto plazo (y dejando secuelas terribles a medio y largo).

Estas técnicas requieren de un especialista y de dos únicas cuestiones (salvo la voluntad del paciente y lo que ello implica) para funcionar.  La primera es que conozcamos, en la medida en la que se pueda y no se invada la privacidad de las personas, los factores de riesgo a los que se ha estado expuesto y la segunda, que sepamos encontrar el estresor que desencadena la ansiedad de la que el individuo quiere huír en el caso particular.  Entre las 12 causas que expone Cinta (de las que no a todas puedo referirme, como dije), no es difícil imaginar a un adolescente cayendo en la relajación de una sustancia por evadirse de un clima tóxico en casa, por disfrutar de una euforia pasajera por no sentirse aislado de los compañeros, por experimentar una serie de sensaciones por considerar “de gente admirada” el consumir o por conseguir un nivel de extraversión únicamente alimentado por un tóxico.  El estrés en casa, el que da imaginarse abandonado, por no ser alguien importante o por creerse inferior son un factor que ruego se tenga muy en cuenta.

Es decir, y espero que a estas alturas el lector haya dejado de pedir mi cabeza, que con un bolígrafo, papel, conocimientos sobre los factores y situaciones de riesgo (compartidos por paciente y profesional) dos personas con voluntad y algo de tiempo bien empleado, podemos proteger al menor ante el consumo de drogas. Porque, ¿nadie cambiaría 5-6 horas al mes durante un año por ser resiliente ante lo que le causó una adicción?.

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Miguel Martinez Notivol

Licenciado en Magisterio de Educación Primaria por la Universidad de Zaragoza y futuro Psicólogo Educativo
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