La dependencia a los esteroides anabolizantes

Botes de pastillas de esteroides anabolizantes

Botes de pastillas de esteroides anabolizantes

Pablo acudía al gimnasio para mantener la línea y cuidar su organismo, como cualquier persona normal. Intuía en los demás que le rodeaban una prepotencia y necesidad sobrehumana de destacar sus arriesgados músculos, que más bien parecía que iban a explotar. Pablo era alguien delgado de constitución, le venía de familia, pero se preocupaba por comer bien y hacer ejercicio por lo menos tres veces por semana. Se apuntó a uno de esos gimnasios grandes con máquinas de todo tipo, con monitores que ayudan a saber cómo usarlas y tenía la opción de asistir por el mismo precio a clases guiadas de aeróbic, step, aquafitness y mil nombres anglosajones más. Llevaba más bien poco tiempo, apenas unos meses, pero ya le había dado tiempo a conocer a los que iban con frecuencia. Le molestaba la prepotencia de algunos, le miraban por encima del hombro. Levantaban pesas de no quería saber ni cuántos quilos mientras él apenas podía con pesas de 5 quilos en cada mano. Siempre hablaban de comer proteínas y era algo que él jamás llegó a entender. Se sentía mal.

Sin embargo, una tarde se acercó al mismo gimnasio de siempre. Entró al vestuario e intuyó que algo extraño pasaba. Escuchó una especie de súplica y a continuación un fuerte golpe. No sabía muy bien qué hacer. El jaleo provenía del aseo del fondo. Sutilmente se fue acercando hacia la puerta cerrada y escuchó una conversación sobre pastillas. Mientras estaba allí de pie horrorizado, vio abrir la puerta y lo pillaron de pleno escuchando. A punto estuvo El Rode, como lo llamaban, de darle un puñetazo en la cara. No sucedió gracias a la habilidad que tiene a la hora de agacharse. Rode estaba furioso, hasta un punto que jamás hubiese podido imaginar, las venas de los brazos y las piernas estaban marcadas más de lo normal y tras soltar aire por la nariz como si de un toro se tratara, salió en dirección a la puerta de la calle con la bolsa colgando del hombro. Cuando pudo reaccionar, Pablo miró dentro del aseo. En el suelo, un hombre no poco musculoso, se encontraba en el suelo tendido con sangre en la cara.

Ambos fueron expulsados del gimnasio. Unas semanas después se enteró que la disputa había sido por un bote de esteroides anabolizantes. En ese mismo instante dejó de sentirse mal ante su cuerpo debilucho y se quiso más que nunca.

El cuerpo de un hombre que consume esteroides de modo habitual

El cuerpo de un hombre que consume esteroides de modo habitual

Los esteroides son denominados así por su composición química y su apellido ‘anabolizante’ tiene que ver con la capacidad de favorecer el crecimiento de la masa muscular. Surgieron en medicina para ayudar en la producción de testosterona en hombres cuyo cuerpo no es capaz de producir las dosis necesarias.

Sus efectos no son inmediatos porque no entran en acción hasta el cabo de unas horas. Si el consumo es prolongado y seguido se empieza a experimentar euforia, energía, competitividad y deseo de combatir. Cuando se detiene el consumo se experimenta depresión, pérdida de apetito, insomnio, dolores de cabeza y fatiga, así como síndrome de abstinencia, como ocurre con las drogas. Se puede hablar por tanto, de una dependencia, aunque no se pueden clasificar como droga, porque se trata de hormonas.

Aunque los esteroides actúan como drogas, la verdadera adicción no son ellos en sí mismos, sino más bien la vigorexia y el culto al cuerpo. Los individuos consumen estas sustancias a pesar de no necesitarlos médicamente y de conocer las consecuencias negativas para la salud, por lo que cumplen con el primer requisito de la adicción.

Los riesgos y las complicaciones del uso de los esteroides repercuten de forma muy clara sobre la salud: Hepatopatías, enfermedades secundarias derivadas de una hiper hormonización, retención de líquidos, incremento de la tensión arterial, alteraciones sexuales,  incremento desmesurado de la masa muscular y múltiples problemas renales.  Los esteroides anabolizantes no producen la muerte por sobredosis aguda como ocurre por ejemplo con los opiáceos, pero provocan muchas alteraciones en las funciones orgánicas y pueden producir daños que a la larga sí produzcan la muerte. En dosis elevadas causa problemas cardíacos o puede llevar a muerte por infarto o ictus cerebral.

La adicción se puede definir, por tanto, como físico-psicopatológica porque se pretende alcanzar un cuerpo perfecto y bello a través de unas sustancias, que paradójicamente perjudican la salud. Sustancias que en muchas ocasiones son ineficientes y peligrosas.

Efectos negativos del consumo

Efectos negativos del consumo

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación de la Prensa de Alicante y la Asociación Nacional de Informadores de Salud.