La autoestima como factor de protección ante las drogas

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Continuación del artículo: Los derechos básico de la asertividad

Asertividad y conocimiento sobre drogas son imprescindibles para evitar una caída en las drogas, pero ambas han de articularse sobre una fuerte base individual que actúe como factor de protección, la autoestima.

Retomando por última vez el exquisito documento de E-Thinking y Miguel Roa Polo “Cómo fomentar en nuestros hijos e hijas habilidades sociales, de comunicación, asertividad y autoestima como herramientas frente a la presión de grupo.”, quiero acabar la casa por los inigualables cimientos que una buena autoestima concede a nuestros menores.

En ese parque, con esos amigos, en esa ocasión en la que nos ofrecieron X, tenemos toda la información a cerca de que X es perjudicial y tenemos más que ensayadas las herramientas que nos permitan negarnos de forma asertiva a ser partícipes de su consumo. Pero “tenemos miedo” de quedarnos solos. “Creemos” que no somos nadie sin el grupo. “Sabemos” que no valemos para nada y que si no consumimos ese X que nos ofrecen, nuestros amigos se darán cuenta de que somos así y nos quedaremos solos. “Necesitamos” encajar en un determinado arquetipo dentro de las expectativas de nuestros amigos y por eso consumimos X.

Más adelante, sin haber desarrollado una autoestima sana, sentiremos que X tiene un peso muy negativo en nuestra vida y la de los que nos rodean, pero no seremos capaces de dejarla porque “sabemos” que no valemos para nada, que para qué intentarlo si no vamos a poder. Peor aún, “qué dirán cuando se enteren de que no pude dejar X”.

Alarmista, catastrofista o negativista, cuélguenme el San Benito si gustan en esta canónica semana, pero demasiados jóvenes son lanzados a una pendiente de paredes, suelo y techo de hielo en cuyo inicio está el nulo desarrollo de su autoestima por parte de los familiares, tutores y profesionales que le rodean. Así pues, Miguel Roa y E-Thinking nos presentan unas recomendaciones para su fomento:

-Reforzar la acción, no solo el resultado. “Fallaste pero ha dado gusto verte intentarlo, sigue así, llegará la recompensa tarde o temprano.”

-Demostrar afecto de forma contingente pero no avasallante.

-Preguntar su opinión y actuar en consecuencia.

-Confiar en él/ella y reforzar sus puntos fuertes.

-Evitar las comparaciones.

-Lo criticable es la acción, no quien la realiza.

-No ridiculizar. Las bromas están bien, pero seamos sensibles a cómo las reciben.

-Si es capaz de hacer cosas solo, dejarle y asignarle responsabilidades.

-Proteger no es sobreproteger. Errores, caídas, fallos y tropiezos son parte de la vida, dejar que los experimenten desde un clima de seguridad, afecto y confianza.

No dejemos caer en saco roto estas indicaciones ya que, como cualquier persona que haya tratado de memorizar, lo “de sentido común” es lo que luego jamás acude a nuestra memoria, lo damos por sabido, por hecho y lo omitimos una y otra vez. Actuemos dejando de lado los prejuicios a cerca de lo común de estas afirmaciones y pongámoslas en práctica hasta que de verdad sean tan obvias.

Dentro de poco, jóvenes con una sana autoestima, habilidades asertivas y conocimiento respecto a las sustancias peligrosas serán capaces de que el hecho de negarse a consumir X no les presente un problema ni les genere agitación posteriormente. Una juventud fuerte, autónoma y segura.

Educación emocional, conceptual y práctica. A cambio, una vida sin adicciones.

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Miguel Martinez Notivol

Licenciado en Magisterio de Educación Primaria por la Universidad de Zaragoza y Graduado en Psicología por el itinerario de Psicología Educativa
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