La asertividad y el aprendizaje por observación

asertividad

Para bien o para mal, cualquiera que lea estas líneas estoy seguro de que conoce algún caso de un amigo, conocido o familiar adicto que trató de abandonar su adicción. Espero que en la inmensa mayoría de los casos el proceso por el cual su allegado pasó fuera rápido, preciso y mínimamente aversivo para él / ella y su entorno. Esta vez para mal, estoy seguro de que muchos de nosotros leemos estas líneas recordando el tedio de abandonar la nicotina o peor aún, la imperiosa necesidad de dejarla pero ser incapaces, dejarlo y al día siguiente recaer, dejarlo y aquella vez en la que pensamos “por una noche no pasa nada” nos llevó a una recaída, dejarlo, tropezarnos y solo conseguir dejar de dejarlo porque: “¿para qué?”. Eduquemos en asertividad para que todos aquellos que, como muchos de nosotros, empezaron por la presión del grupo no tengan que pasar por lo que pasamos nosotros. Pero, ¿cómo?

En un detallado documento de E-Thinking Formación y Miguel Roa Polo “Cómo fomentar en nuestros hijos e hijas habilidades sociales de comunicación, asertividad y autoestima” podemos hallar una serie de pautas que recomiendo encarecidamente a quien estas líneas le sepan a poco.

Comencemos: ¿qué es ser asertivo? Con el permiso del Diccionario de la Real Academia de la lengua Española que lo describe como “Afirmativo” y “Que expresa su opinión de manera firme”, en este caso nos es más útil su definición como “La habilidad social y comunicativa que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; teniendo como premisa fundamental que todos tenemos derechos y han de ser respetados”, es decir, la asertividad consiste en conocer el punto de vista u opinión propia y defenderlo sin dejarse llevar por presiones externas(que no dependan de una argumentación coherente, seria y razonada, ahí ya habríamos de saber claudicar si no tenemos la razón.

Siguendo el documento de Miguel Roa y E-Thinking, nos centraremos en el aprendizaje en casa, ya que junto con el que se lleva a cabo en la escuela, engloba casi la totalidad del tiempo del menor y de su proceso de maduración. Cayendo en el cliché y haciendo todo el ruido posible al precipitarme de cabeza hacia él, no puedo dejar de llamar la atención sobre que “Tenemos que dar ejemplo”. Los padres, madres, tutores legales y resto de integrantes del núcleo familiar tienen que enseñar por medio de la acción y, sobre todo, ser conscientes del punto de mira en el que se encuentran a la hora de tener en cuenta las conductas que los menores desarrollan.

“Tienes que ser más educado” pero jamás un camarero mereció una sonrisa, “No siempre es posible hacer lo que nos apetece” pero el resto de conductores del atasco merecen de nuestras peores imprecaciones, “Te pasas el día viendo la tele, lee más” pero nunca nos vieron con un libro en la mano. ¿Nos suena de algo? Los jóvenes aprenden por observación, así que, retomo el cliché y quiero que lo elevemos a la máxima potencia porque sepan: si nuestros hijos ven como defendemos un punto de vista válido y coherente frente a otro punto de vista por medio de la asertividad, les garantizo que algún día (junto a la debida información sobre la negatividad del consumo) serán capaces de decir “No” a ese amigo en ese parque sin temor a no saber defender su postura. Un miedo que, según mi experiencia, ha sido la primera ficha de dominó en demasiadas ocasiones.

Asertividad a lo largo del tiempo, hagamos el esfuerzo, se lo merecen.

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Miguel Martinez Notivol

Licenciado en Magisterio de Educación Primaria por la Universidad de Zaragoza y Graduado en Psicología por el itinerario de Psicología Educativa
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