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Igualdad en el consumo de alcohol entre hombres y mujeres y cambios en los roles de género

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tablaA medio camino entre la vida pública y el ámbito doméstico, la mujer, actualmente,  se encuentra en una encrucijada. Ahora trabaja, posee un nivel de estudios más elevado y ha empezado a cobrar protagonismo en la vida social. Pero esta mayor presencia en la esfera pública también ha traído consigo que las mujeres deban enfrentarse a nuevas situaciones Y las ha expuesto a nuevos riesgos, como el consumo de alcohol y otras drogas. Asimismo, a pesar de los avances que se han logrado para alcanzar la igualdad de géneros, los estereotipos y roles aún persisten.

El consumo de alcohol, tradicionalmente, se ha vinculado a los hombres. Esto no quiere decir que las mujeres no ingirieran esta sustancia, sino que presentaban un patrón de consumo más solitario y disimulado. Así, nunca llegaban a las consultas de los expertos y su consumo pasaba inadvertido.

Actualmente, el consumo de alcohol se está empezando a equiparar entre los  hombres y las mujeres jóvenes. Según la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), 1994-2008, realizada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, dependiente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, la prevalencia del consumo de alcohol en el caso de las chicas es mayor para consumo alguna vez en la vida, consumo en los últimos 12 meses y consumo en los últimos 30 días, como se puede apreciar en la tabla. Además, la prevalencia del consumo de tabaco y tranquilizantes tanto con receta médica como sin ella es superior para las chicas en este grupo de población.

Laura Ibáñez

A medio camino entre la vida pública y el ámbito doméstico, la mujer, actualmente,  se encuentra en una encrucijada. Ahora trabaja, posee un nivel de estudios más elevado y ha empezado a cobrar protagonismo en la vida social. Pero esta mayor presencia en la esfera pública también ha traído consigo que las mujeres deban enfrentarse a nuevas situaciones Y las ha expuesto a nuevos riesgos, como el consumo de alcohol y otras drogas. Asimismo, a pesar de los avances que se han logrado para alcanzar la igualdad de géneros, los estereotipos y roles aún persisten.

El consumo de alcohol, tradicionalmente, se ha vinculado a los hombres. Esto no quiere decir que las mujeres no ingirieran esta sustancia, sino que presentaban un patrón de consumo más solitario y disimulado. Así, nunca llegaban a las consultas de los expertos y su consumo pasaba inadvertido.

Actualmente, el consumo de alcohol se está empezando a equiparar entre los  hombres y las mujeres jóvenes. Según la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), 1994-2008, realizada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, dependiente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, la prevalencia del consumo de alcohol en el caso de las chicas es mayor para consumo alguna vez en la vida, consumo en los últimos 12 meses y consumo en los últimos 30 días, como se puede apreciar en la tabla. Además, la prevalencia del consumo de tabaco y tranquilizantes tanto con receta médica como sin ella es superior para las chicas en este grupo de población.

 Sin embargo, en la población de entre 15 y 64 años, la prevalencia de consumo de alcohol en hombres es superior a la de las mujeres (un 84,4% frente a un 72,7%. El hombre consume todas las drogas en mayor proporción que la mujer excepto los hipnosedantes en este grupo de población), según la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) 2009/2010 realizada por el mismo organismo.

El papel que las mujeres cumplen en la sociedad se está equiparando al de los hombres. De esta manera, ellas han comenzado a salir a la vida pública, lo que ha implicado que, en muchas ocasiones, deban asumir roles que tradicionalmente se han asociado a los hombres. Este hecho también ha traído consigo que los patrones de consumo de ellos y de ellas se estén equiparando. “Ahora nos encontramos con una mujer cuyo rol se está igualado socialmente cada vez más con el del hombre a la hora de realizar todo tipo de conductas entre ellas las del consumo. Puede beber socialmente sin ese estigma de otras épocas, además puede tener una historia de policonsumos (tabaco, cannabis, cocaína, etc). Al mismo tiempo las edades de consumo de alcohol como de otras drogas en la mujer cada vez son de mayor precocidad”, explica Ricardo Bravo de Medina, profesor de Psicología en la Universidad del País Vasco y miembro de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcoholismo y otras Toxicomanías (Socidrogalcohol) cuya tesis doctoral versaba sobre el alcoholismo y los trastornos de la personalidad.

Este fenómeno de equiparación en los consumos de sustancias no es nuevo. Así, a comienzos del siglo XX, las mujeres comenzaron a fumar como un símbolo de la libertad femenina. Actualmente, estos consumos han superado al de los hombres en la población entre 14 y 18 años, según ESTUDES. Sin embargo, en cuanto al alcohol, la mujer joven no lo consume como un símbolo de su independencia sino que se trata de “una cuestión de accesibilidad, de inmediatez, de aprendizaje social y principio de apetencia”, concluye Bravo de Medina.

Actualmente, las jóvenes también consumen alcohol de manera social. Como indica Marina Muñoz-Rivas, profesora del Departamento deilustracion-alcoholismo Psicología Biológica y de la Salud de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, el alcohol en la adolescencia es utilizado como un autorregulador. Cuando los adolescentes ingieren alcohol “se desinhiben más, son más capaces de socializar, tienen menos vergüenza, es decir, pueden manejar mejor las emociones”, comenta. La gran disponibilidad de alcohol en la sociedad española y su aceptación social (baja percepción de riesgo de esta sustancia, su presencia en cualquier celebración, etc.) también son factores que han contribuido a que se produzca una equiparación en los consumos entre chicos y chicas. Asimismo, también es visto como un símbolo de independencia y autonomía, una puerta de entrada a la edad adulta y está muy asociado al tiempo de ocio.

No obstante, señala Bravo de Medina, las mismas cantidades de alcohol van a provocar más daño en las mujeres que en los hombres. Ellas poseen menos enzimas capaces de oxidar el alcohol, menos volumen de líquido y más de grasa, entre otras razones, por lo que la concentración de alcohol en su cuerpo será mayor.

Binge drinking o “atracones” de bebida

Otra práctica habitual entre los jóvenes son los “atracones” de bebida o binge drinking. Consisten en la ingesta de 5 ó más bebidas alcohólicas en el caso de los hombres y de 4 ó más bebida alcohólicas para las mujeres en un plazo de un par de horas. Según EDADES, actualmente, el 28,4% de los hombres y el 17,9% de las mujeres de entre 15 y 24 años han realizado estas prácticas en los últimos 30 días. Entre los adolescentes de 14 a 18 años, desde el 2006 al 2008, la proporción de borracheras en el último mes ha aumentado del 25,6% al 35,6%, según ESTUDES.

Estas prácticas pueden traer como consecuencia una intoxicación alcohólica aguda. Pero, además, las chicas que ingieren estas cantidades de bebida tienen mayor riesgo de convertirse en víctimas de una agresión física o sexual, “probablemente debido a que se da menos cuenta del riesgo que corre en determinadas situaciones y también porque dispone de menos recursos para escapar o defenderse” debido a la intoxicación etílica, comenta Josep Guardia, vicepresidente de Socidrogalcohol y psiquiatra del Hospital de Santa Cruz de Barcelona. Asimismo, Guardia destaca que el alcohol está implicado en 1 de cada 3 violaciones. No obstante, es necesario destacar que, aunque existe esta asociación entre el alcohol y la violencia, no se puede hablar de una relación causal.

Roles de género

Incluso en las campañas contra en alcoholismo juvenil se asocia a la mujer con el rol de cuidadora

Incluso en las campañas contra en alcoholismo juvenil se asocia a la mujer con el rol de cuidadora

A pesar de que los consumos de alcohol se hayan equiparado entre los jóvenes de ambos sexos, los roles de género están cambiando muy lentamente. “El adolescente varón afianza con el consumo de alcohol su rol masculino y su status dentro de un grupo de iguales”, explica Alejandro Pérez, doctor en medicina y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria que ha publicado diversos estudios sobre el alcohol y la adolescencia. En el caso de las chicas, la presión del grupo para el consumo de alcohol es menor, aunque ellas son utilizadas como gancho para la venta de esta sustancia, ya que, por ejemplo, entran gratis en los pubs o los camareros les invitan a tomar una copa, prosigue Pérez.

No obstante, en cuanto al control parental, Pérez señala que los jóvenes de ambos sexos consideran que los padres emiten mensajes contradictorios, ignorando el problema o prohibiendo su consumo con mensajes autoritarios poco comprensibles para el adolescente ya que son muy ambiguos”. Así, éstos critican que los padres no hablen de este tema (educación por omisión), reclaman un ejemplo vivencial y son conscientes de que su actitud vigilante les impide un consumo excesivo de esta sustancia.

Los adolescentes, por su parte, critican la educación por omisión (el silencio de padres y madres ante este tema), reclaman un ejemplo vivencial y reconocen que la actitud vigilante de los padres impide un consumo excesivo de alcohol.

Anuncio de la marca de alcohol de Soberano de la década de los sesenta donde se vincula el uso del alcohol sólo a los hombres

 Sin embargo, en la población de entre 15 y 64 años, la prevalencia de consumo de alcohol en hombres es superior a la de las mujeres (un 84,4% frente a un 72,7%. El hombre consume todas las drogas en mayor proporción que la mujer excepto los hipnosedantes en este grupo de población), según la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) 2009/2010 realizada por el mismo organismo.

El papel que las mujeres cumplen en la sociedad se está equiparando al de los hombres. De esta manera, ellas han comenzado a salir a la vida pública, lo que ha implicado que, en muchas ocasiones, deban asumir roles que tradicionalmente se han asociado a los hombres. Este hecho también ha traído consigo que los patrones de consumo de ellos y de ellas se estén equiparando. “Ahora nos encontramos con una mujer cuyo rol se está igualado socialmente cada vez más con el del hombre a la hora de realizar todo tipo de conductas entre ellas las del consumo. Puede beber socialmente sin ese estigma de otras épocas, además puede tener una historia de policonsumos (tabaco, cannabis, cocaína, etc). Al mismo tiempo las edades de consumo de alcohol como de otras drogas en la mujer cada vez son de mayor precocidad”, explica Ricardo Bravo de Medina, profesor de Psicología en la Universidad del País Vasco y miembro de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcoholismo y otras Toxicomanías (Socidrogalcohol) cuya tesis doctoral versaba sobre el alcoholismo y los trastornos de la personalidad.

Este fenómeno de equiparación en los consumos de sustancias no es nuevo. Así, a comienzos del siglo XX, las mujeres comenzaron a fumar como un símbolo de la libertad femenina. Actualmente, estos consumos han superado al de los hombres en la población entre 14 y 18 años, según ESTUDES. Sin embargo, en cuanto al alcohol, la mujer joven no lo consume como un símbolo de su independencia sino que se trata de “una cuestión de accesibilidad, de inmediatez, de aprendizaje social y principio de apetencia”, concluye Bravo de Medina.

Actualmente, las jóvenes también consumen alcohol de manera social. Como indica Marina Muñoz-Rivas, profesora del Departamento de Psicología Biológica y de la Salud de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, el alcohol en la adolescencia es utilizado como un autorregulador. Cuando los adolescentes ingieren alcohol “se desinhiben más, son más capaces de socializar, tienen menos vergüenza, es decir, pueden manejar mejor las emociones”, comenta. La gran disponibilidad de alcohol en la sociedad española y su aceptación social (baja percepción de riesgo de esta sustancia, su presencia en cualquier celebración, etc.) también son factores que han contribuido a que se produzca una equiparación en los consumos entre chicos y chicas. Asimismo, también es visto como un símbolo de independencia y autonomía, una puerta de entrada a la edad adulta y está muy asociado al tiempo de ocio.

No obstante, señala Bravo de Medina, las mismas cantidades de alcohol van a provocar más daño en las mujeres que en los hombres. Ellas poseen menos enzimas capaces de oxidar el alcohol, menos volumen de líquido y más de grasa, entre otras razones, por lo que la concentración de alcohol en su cuerpo será mayor.

Binge drinking o “atracones” de bebida

Otra práctica habitual entre los jóvenes son los “atracones” de bebida o binge drinking. Consisten en la ingesta de 5 ó más bebidas alcohólicas en el caso de los hombres y de 4 ó más bebida alcohólicas para las mujeres en un plazo de un par de horas. Según EDADES, actualmente, el 28,4% de los hombres y el 17,9% de las mujeres de entre 15 y 24 años han realizado estas prácticas en los últimos 30 días. Entre los adolescentes de 14 a 18 años, desde el 2006 al 2008, la proporción de borracheras en el último mes ha aumentado del 25,6% al 35,6%, según ESTUDES.

Estas prácticas pueden traer como consecuencia una intoxicación alcohólica aguda. Pero, además, las chicas que ingieren estas cantidades de bebida tienen mayor riesgo de convertirse en víctimas de una agresión física o sexual, “probablemente debido a que se da menos cuenta del riesgo que corre en determinadas situaciones y también porque dispone de menos recursos para escapar o defenderse” debido a la intoxicación etílica, comenta Josep Guardia, vicepresidente de Socidrogalcohol y psiquiatra del Hospital de Santa Cruz de Barcelona. Asimismo, Guardia destaca que el alcohol está implicado en 1 de cada 3 violaciones. No obstante, es necesario destacar que, aunque existe esta asociación entre el alcohol y la violencia, no se puede hablar de una relación causal.

Roles de género

Incluso en las campañas contra en alcoholismo juvenil se asocia a la mujer con el rol de cuidadora

A pesar de que los consumos de alcohol se hayan equiparado entre los jóvenes de ambos sexos, los roles de género están cambiando muy lentamente. “El adolescente varón afianza con el consumo de alcohol su rol masculino y su status dentro de un grupo de iguales”, explica Alejandro Pérez, doctor en medicina y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria que ha publicado diversos estudios sobre el alcohol y la adolescencia. En el caso de las chicas, la presión del grupo para el consumo de alcohol es menor, aunque ellas son utilizadas como gancho para la venta de esta sustancia, ya que, por ejemplo, entran gratis en los pubs o los camareros les invitan a tomar una copa, prosigue Pérez.

No obstante, en cuanto al control parental, Pérez señala que los jóvenes de ambos sexos consideran que los padres emiten mensajes contradictorios, ignorando el problema o prohibiendo su consumo con mensajes autoritarios poco comprensibles para el adolescente ya que son muy ambiguos”. Así, éstos critican que los padres no hablen de este tema (educación por omisión), reclaman un ejemplo vivencial y son conscientes de que su actitud vigilante les impide un consumo excesivo de esta sustancia.

Los adolescentes, por su parte, critican la educación por omisión (el silencio de padres y madres ante este tema), reclaman un ejemplo vivencial y reconocen que la actitud vigilante de los padres impide un consumo excesivo de alcohol.

Anuncio de la marca de alcohol de Soberano de la década de los sesenta donde se vincula el uso del alcohol sólo a los hombres

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