Fármacos utilizados en la rehabilitación del alcoholismo

El tratamiento de los Trastornos por consumo de Alcohol, desde los abusos a la dependencia, se debe de hacer desde una perspectiva multidisciplinar, bio- psico – social ya que si variadas son las causas que producen el problema, también variadas debe ser la intervención para solucionarlo. Pero a parte de la intervención psicológica, las tareas de reinserción y la ayuda mutua, existen una serie de fármacos que pueden ayudar o incluso ser determinantes en algunos casos. Son diversos los medicamentos que se pueden utilizar, pero depende del momento o de la clínica del paciente.

En un primer momento, si lo que necesitamos es desintoxicar al bebedor, habrá que darle algún fármaco que nos evite el tan temible síndrome de abstinencia, para ello lo más fácil es dar un fármaco sedante durante unos días, a ser posible no más de una semana y en dosis más altas al principio para ir reduciendo hasta su retirada total. Se puede utilizar el clometiazol (distraneurine) o el diazepam (valium), siempre con prescripción y pauta médica, además se puede acompañar de un complejo vitamínico B, e incluso de algún aporte mineral, aunque volver a una dieta equilibrada y con una buena rehidratación suele ser suficiente. Algunos pacientes, en especial aquellos con antecedentes de cuadro epiléptico o convulsiones se puede dar algún antiepiléptico, el valproato sódico (depaki e), la Oxcarbazepina (Trileptal) o la Pregabalina (Lyricaj entre otros.

Una vez superada esta fase y con el paciente ya limpio de alcohol, hay que mantener la abstinencia y deshabituar al paciente. Ahora veremos si damos algún medicamento para controlar el deseo de consumo (Naltrexona o acamprosato), para mantener el estado de ánimo (antidepresivos), o para calmar la ansiedad (ansiolíticos) o para ayudar a dormir (hipnóticos).

Todos, repito todos bajo estricta supervisión médica.

Entre los antidepresivos encontramos los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (fluoxetina, fluvoxamina, citalopram, escitalopram, etc…) con distintos nombre comerciales, hay otro grupo denominado duales que actúan sobre dos neurorreceptores como son la serotonina y la noradrenalina, los más conocidos son la Venlafaxina (Vandral, o Dobupal) y la más reciente Desvenlafaxina (Pristiq). Otros fármacos también duales son la Duloxetina (Xeristar o Cymbalta). Un fármaco más reciente, actúa sobre la melatonina así que tiene la función además de ser un antidepresivo de regular el ritmo vigilia – dueño y ayudar a superar la anhedonia. Por último, el más reciente, la Vortioxetina (Brintellix),es multimodal, es decir actúa sobre distintos receptores y tiene una característica diferenciadora ya que permite un mejor funcionamiento cognitivo y una mejor recuperación para realizar distintas actividades cotidianas.

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No sirven para tratar el alcoholismo directamente pero al menos sí para mejorar los aspectos anímicos y del día a día.

No es menos cierto que persiste en ocasiones otros cuadros clínicos tanto físicos como psíquicos, entonces hay que preguntar, diagnosticar y ofrecer el tratamiento más adecuado. Pueden aparecer desde polineuritis, anemia, problemas gastrointestinales, hepatopatías, pancreatitis, etc… O cuadros de orden psicótico. De ahí que siempre recomendemos una correcta coordinación con otros servicios o niveles asistenciales.

Algo más, algunas personas con dependencia al alcohol, tras varios intentos, no consiguen la abstinencia y precisan fármacos denominados aversivos o interdictores que ayudan a mantener la abstinencia. Hay dos en el mercado, la cianamida cálcica (colme), en gotas y el disulfiram (antabus). Dos fármacos en principio inofensivos, bien tolerados, pero interaccionan a nivel metabólico con el alcohol etílico, incrementando en cantidad y tiempo las tasas sanguíneas del acetaldehido (metabolito intermedio del alcohol), antes de ser eliminado del cuerpo. Cuando una persona bebe habiendo tomado esta medicación, o viceversa, notará, nauseas, mareos, vómitos vasodilatación periférica (rubicundez a la cara), taquicardia, etc… Lo que sirve de freno inmediato para no seguir bebiendo, o al pensarlo previamente, como revulsivo de la bebida.

Son fármacos que es conveniente que los tutele un familiar, pero nunca se deben dar si no existe un consentimiento previo y explícito por parte de adicto.

Y por último y no por ello menos importante debemos conocer el nalmefeno (selincro). Un fármaco que actúa sobre los receptores opiáceos y que permite que la persona disminuya el consumo, o que sirva de paso intermedio para conseguir la abstinencia.

El problema real es que solo acuden al médico u a otros recursos para tratar el alcohol, entre 8-10 personas de cada cien que debería hacerlo, ya que su consumo le acarrea problemas, algunos se estos, no acuden en búsqueda de ayuda simplemente porque no quieren, otros, por miedo o porque no se identifican con el problema y la mayoría porque no quien dejar de beber del todo.

Selincro facilitaría este aspecto, y es que se puede empezar a tomar aunque el objetivo inicial no sea la abstinencia, pero la persona, debido al efecto del fármaco, notará que no le apetece seguir bebiendo, ya no le encuentra el mismo efecto, no le sabe igual, no le apetece, así reducimos consumos y cuadros de enfermedades o incluso de muerte.

No obstante algunos de estos pacientes acaban pidiendo, por ellos mismos, dejar la bebida ya que para que van a seguir bebiendo si ya no notan aquellos efectos deseados. Mientras tome. La medicación, hay que seguir trabajando con técnicas psicológicas, la motivación, las ambivalencias y procurar si es necesario que la persona deje de consumir.

Por lo tanto se trata de un fármaco que ayuda a los abusadores a no hacer consumos excesivos, problemáticos y con complicaciones y a los adictos a abriles un camino, diríamos menos duro, hacia la abstinencia.

No olvidemos no obstante que no hay panaceas, que el medicamento perfecto no existe, pero que cuando hablamos con el paciente, cuando valoramos que le pasa y porqué lo hace, si empezamos a utilizar los fármacos más adecuados a su caso y si además se puede apoyar en grupos de ayuda mutua, el éxito estará garantizado.

Dr. Francisco Pascual. Dr. en medicina, Asesor de CAARFE y Presidente de SOCIDROGALCOHOL