Experiencias en Proyecto Hombre Alicante.Parte 1

La realidad de las adicciones tiene nombres y apellidos. La teoría que en otros artículos hemos plasmado desde esta revista se hace carne cuando atendemos a lo que nos cuentan quienes solicitan ayuda o realizan tratamiento.

Por ello, cuando desde la Revista Independientes se nos brindó la posibilidad de que en este artículo incluyéramos las vivencias de quienes están en el día a día de un proceso de atención a personas con problemas adictivos, no nos cupo ninguna duda.

En el artículo de hoy falta una figura importantísima, la de la persona VOLUNTARIA, pero hemos decidido que tal vez sea mejor dedicarle un espacio especial en un artículo futuro.

Los textos se han dejado tal cual la persona que los ha escrito nos los ha enviado. Las imágenes corresponden a personas en tratamiento en Proyecto Hombre Alicante.

Disfrutad de la lectura.

Sentid con quien escribe.

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Raúl (42 años) Persona que ha realizado tratamiento

Mi problema con las drogas empieza siendo bastante joven, empiezo a consumir cocaína de una forma bastante esporádica en fiestas señaladas y cada vez este consumo va aumentando en días y cada vez más a corto plazo.

Este consumo va haciendo mella en todos los ámbitos de mi vida y en mi día a día.

En el ámbito laboral me lleva a perder trabajos, engañando a personas que confiaban en mí para los puestos que se me contrataba.

En lo familiar era todo un engaño por mi parte: falta de dinero en casa porque yo me lo gastaba en consumos, engaños cuando perdía trabajos y no se explicaban porque, actitudes de escape y de no afrontar con mi pareja en los conflictos que surgían, mucha falta de responsabilidad y una nula comunicación verbal y expresión de sentimientos por mi parte.

Llega un momento en el que todo esto se agrava de una forma exagerada aislándome totalmente de todo el mundo y enfoco mi vida solo al consumo. Es en este momento cuando, después de oír de la gente que me aprecia el decirme que necesitaba ayuda y yo negarlo, junto a mi mujer tomo la decisión de pedir ayuda.

El primer sitio donde pido ayuda es en la UCA de la calle Gerona de Alicante donde después de hacerme una entrevista sobre mi situación me ofrecen el poder asistir a los grupos que allí se hacen, pero al informarme de que era un grupo a la semana yo les expreso que necesito algo mas y me informan que hay un sitio que se llama Proyecto Hombre que da buenos resultados a las personas como yo con una adicción.

Se agrava de una forma exagerada aislándome totalmente de todo el mundo 

Aquí es donde acudo pidiendo ayuda y después de unos coloquios con diferente terapeutas se me hace el pase al programa Nocturno-Altaír (orientado a personas que trabajan y tienen problemas de consumo de cocaína/alcohol/cannabis/juego patológico). En este programa estuve varios meses pero sin llegar a romper con mis miedos, sin hablar de mí y como se dice aquí “calentando silla en los grupos” esta actitud me lleva a mantener por muy poco tiempo mi abstinencia y repetir varios consumos.

Tras varios consumos y recaídas con sus respectivas intervenciones (atenciones individualizadas con los terapeutas de referencia) y viendo que no avanzaba se me ofrece retomar mi proceso en Centro de Día, un programa que se llama Mástil y que es más intensivo que Altaír.

Ahí durante un periodo de tiempo más largo prolongó estuve abstinente, por lo que empiezo otra vez con recaídas debido a lo mismo: relajación, falsa seguridad, me dejo puertas abiertas (personas conocidas consumidoras, pensamientos de que puedo consumir esporádicamente…), no afronto adecuadamente los conflictos que me surgen y empiezo a no creer en mí, lo que me produce entrar en un estado cerrado y de negación a que se me ayude.

Se me propone hacer el tratamiento residencial al cual me niego, aunque me dura muy poco esta negación por el buen trabajo hecho por el equipo terapéutico con mi pareja y familia. Es aquí, cuando yo me niego, cuando mi familia ejerce una muy buena presión sobre mi cerrándome puertas incluso la de mi casa, por la cual duermo unos días en el coche y es aquí donde reflexiono sobre donde he llegado y finalmente accedo a mi ingreso en la Comunidad Terapéutica (CT).

Una vez dentro observo situaciones de las que aprendo tanto al vivirlas como al afrontarlas, situaciones que me motivan a seguir luchando.

Aquí empieza a cambiar todo, hablo en los grupos, cuestiono las actitudes de mis compañeros, me exijo y me cuestiono a mí mismo, asumo las consecuencias de mis decisiones, etc.

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Durante mi estancia de 5 meses exprimo al máximo todo lo que me enseñan aquí y lo pongo en práctica en cada salida de fin de semana que realizo. En estas salidas me surgen conflictos y situaciones desagradables que llevo agrupo y se me cuestionan para yo así aprender. Empiezo a aprender a: afrontar conflictos, a expresar lo que siento sin miedo a lo que piensen los demás, a posicionarme, a pedir ayuda y, sobre todo, a pedir lo que necesito.

Después de mi estancia en CT, salgo bien preparado para hacer la Reinserción, con amigos vinculados en mi proceso y objetivos a corto plazo marcados como voluntariado y actividades de ocio y tiempo libre ya concretadas. Mi paso por Reinserción supone un gran avance para mí ya que, después de adquirir las herramientas terapéuticas necesarias en este proceso, dispongo de todo el día fuera del centro con la posibilidad de dos días a la semana llevar a grupo cualquier situación que me ocurre fuera y no afronto adecuadamente.

No es un camino de rosas pero por fin voy viendo solución a este problema

No es un camino de rosas pero por fin voy viendo solución a este problema y sobre todo me hago consciente de que esto es para toda la vida que no puedo bajar la guardia y que en CT he adquirido una estructura de vida que es la que me viene bien para funcionar en mi día a día.

Así que después de un proceso largo de casi cuatro años logro cambiar mi vida desastrosa de consumos, de engaños, de traiciones y miedos por una vida responsable, realista, aceptando mis virtudes y defectos.

Es en mi Alta Terapéutica cuando veo que mi largo paso por aquí en vez de ser una queja como hacía antes por las ganas de terminar ha sido un beneficio y estoy agradecidísimo porque gracias al trabajo terapéutico, mi familia, amigos y mis ganas de salir me han servido para conocerme y saber que quiero ser y donde quiero ir.

Ahora por fin soy feliz siendo quien soy.

 

Sigue conociendo otros testimonios en la segunda parte de este artículo.

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Félix Rueda
Hace 13 años inició su andadura profesional en el ámbito de la prevención e intervención en trastornos adictivos, siempre en el contexto de Proyecto Hombre.Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Málaga, Máster en Psicología de la Salud por la Universidad Miguel Hernández, Experto en Drogodependencias por la Universidad Complutense de Madrid, y Técnico en Logopedia por la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía. Así mismo, ha cursado estudios de Filosofía durante 3 años. Actualmente desempeña las funciones de Coordinador de los programas Terapéuticos para adultos, Responsable de Calidad, y a su vez supervisa y coordina uno de los programas de intervención dirigido a personas activas laboralmente que presentan problemas de adicción a Cocaína y/o Alcohol, principalmente, y el programa de reinserción socio-laboral para aquellas personas que han completado un proceso de tratamiento en una Comunidad Terapéutica. Así mismo, es miembro del Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil del drogodependiente, que desarrolla su actividad a nivel nacional. Es profesor invitado (en representación de Proyecto Hombre Alicante) de la Escuela de Formación de la Asociación Proyecto Hombre (Impartiendo la materia: Perfil profesional en Proyecto Hombre, Trabajo y Gestión de Equipos, Potencial Humano del profesional de Proyecto Hombre). Ha participado en numerosas publicaciones, ha sido miembro de la Comisión Nacional de Evaluación de Proyecto Hombre (un Proyecto del Ministerio Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), hasta su disolución el pasado 2013, y ha intervenido en múltiples foros relacionados con ámbitos afines a los trastornos adictivos. Durante 4 años fue responsable de los programas de prevención indicada para adolescentes y sus familias en Proyecto Hombre Málaga.