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Entrevista a Patricia Robledo, neurofarmacóloga del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Medicas de Barcelona

“Si consumes cannabis en la adolescencia es más probable que tengas una enfermedad mental en la edad adultaˮ

Patricia Robledo / Fotografía: Jordi Pascual

Patricia Robledo / Fotografía: Jordi Pascual

Patricia Robledo es neurofarmacóloga, profesora asociada en la Universitat Pompeu Fabra e investigadora al Instituto Hospital de Mar de Investigaciones Médicas de Barcelona, donde ha realizado varias investigaciones sobre el cannabis. Robledo visitó Sant Cugat el pasado 15 de febrero para hablar del uso, el abuso y la adicción a esta sustancia en una actividad organizada por el Ateneo en el marco del Día Internacional de la Mujer a la Ciencia.

Pregunta. Realicemos una mirada social. Preocupa el consumo de cannabis y, sobre todo, el policonsumo entre la juventud.
Respuesta. La prevalencia de consumo de cannabis en España es de las más altas de Europa. Los datos estadísticos que publica el Ministerio de Sanidad muestran que la edad de inicio disminuye, es decir, cada vez hay más personas de entre 14 y 17 años que se inician en el consumo de cannabis. Son datos preocupantes porque durante la adolescencia es cuando hay más riesgos. Es así porque el cerebro es inmaduro y está en desarrollo. El cannabis puede alterar los procesos de memoria y de control racional de las conductas.
Hay estudios científicos que demuestran que si empiezas a consumir cannabis en la adolescencia es más probable que tengas una enfermedad mental, como la esquizofrenia o la psicosis, en la edad adulta. El consumo precoz nos tendría que preocupar más.
Por otro lado, hay casos de policonsum de alcohol, cannabis y al menos otra sustancia ilegal. Esto es preocupante porque el alcohol y el cannabis son depresores del sistema nervioso central y estos efectos se potencian, lo cual puede provocar problemas de salud graves, y si su consumo es crónico puede incrementar las alteraciones de la memoria.

P. Nos acercamos a los jóvenes mediante talleres a los institutos pero, a pesar de todo, el primer consumo acostumbra a ser en la adolescencia. ¿Qué falla?
R. Lo que falla podría ser que la percepción de riesgo de consumir marihuana está disminuyendo entre los jóvenes, es decir, no ven el cannabis como un peligro. También podría ser debido a que en España es fácil conseguir cannabis puesto que todo el producto que viene de Marruecos pasa por España para después distribuirse a toda Europa. A la vez, hay mucha gente que cultiva la planta de la marihuana en su casa porque en España es legal cultivar unas pequeñas cantidades de cannabis. Quizás esta también es una vía de llegada a los jóvenes.
Por otro lado, tenemos el reto de los cannabinoides sintéticos. En España no hay un gran consumo de estos en comparación con otros países como el Reino Unido pero también llega. El problema de los cannabinoides sintéticos es que se pueden comprar en cualquier lugar, por internet, por ejemplo.

P. Fíjate que tenemos una percepción de riesgo baja pero, en cambio, cuando hay una adicción el que se genera es una estigmatización hacia la persona. Se pasa de un extremo al otro
R. Es cierto. Yo siempre explico la adicción como una enfermedad mental que altera el cerebro favoreciendo el ciclo de la adicción. Por eso es importante hablar del riesgo.

P. Tenemos que hablar de políticas públicas, por lo tanto.
R. Sí, habría que hacer campañas de manera constante para que la población general se entere de los riesgos del abuso del cannabis y para incidir en las políticas sociales y la elaboración de leyes más claras. También es necesario regular el uso medicinal para saber exactamente qué productos son seguros y como se pueden tomar.

P. ¿No se están trabajando bien las campañas de concienciación?
R. El problema es que no se llega al público en general. Quizás por internet se puede encontrar más información pero en la charla diversas personas han criticado que a los grandes medios no llegan los anuncios ni la información sobre los peligros del abuso del consumo de drogas. Todavía queda camino para recorrer si queremos llegar a la ciudadanía en general.

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P. En en cuanto a la regulación del uso recreativo, ¿cuál es la vía? ¿La legalización, la prohibición, un término medio..?
R. Se tiene que tener mucho en cuenta la edad de utilización. No valoraré si el cannabis es o no nocivo para la persona adulta si se consume de forma comedida, pero hay que tener en cuenta que el abuso puede alterar el sistema de neurotransmisors del cerebro y afectar a la persona a nivel emocional, de motivación y de recompensa. Además, la corteza cerebral, encargada del control racional de las conductas se puede ver alterada y ser disfuncional. Todo esto es el que refuerza el ciclo de la adición. En Canadá se acaba de legalizar y se permite el consumo a los 18 años. Es una edad demasiada joven. Nos hace falta una regulación más estricta, que si tiene que permitir el consumo recreativo sea a una edad más avanzada. Tenemos que ver también qué pasa ahora en el Canadá.

P. ¿Por qué? ¿Por un posible efecto llamada?
R.  No solo por el efecto llamada sino porque no sabemos qué pasará con la prevalencia de consumo en los jóvenes y también porque muchas personas apuestan por la legalización para acabar con el tráfico ilegal pero vemos que con la legalización también puede crecer el tráfico ilegal.

P. ¿Por la vertiente del consumo medicinal, es mejor regular el cannabis en sí o hay que crear productos derivados que tengan las propiedades positivas de la sustancia?
R. Hay que regular el uso medicinal para saber exactamente qué productos son seguros y cómo se pueden tomar. El problema es que el cannabis tiene tantos componentes que es muy difícil regular y hacer productos que tengan las cantidades precisas del que se necesita. Esto también hace que sea complicado saber el grado de seguridad de los medicamentos. Es decir, hay que saber si el consumo de cannabis y sus componentes pueden ser nocivos para otras dolencias que tenga la persona. Seguramente este es uno de los grandes problemas, que la planta tiene efectos muy diversos que afectan a las personas de maneras diferentes.
Hay productos en el mercado para usos medicinales que son puramente THC, el componente activo del cannabis, que se utilizan como antiemètics (evita el vómito o las náuseas) o para el tratamiento del dolor en pacientes de cáncer. Hay otros que contienen THC y cannabidiol por el tratamiento de contracciones y rigidez en la esclerosis múltiple o preparaciones de solo cannabidiol para la epilepsia precoz en niños. También hay algunas evidencias que muestran que la planta entera puede tener más beneficios medicinales por el efecto sinérgico de todos sus componentes, pero esta teoría todavía se está investigando.

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P. ¿Consideras que en España no está bien regulado el uso medicinal?
R. En España solo el Sativex está legalizado para la esclerosis múltiple. También puedes acceder a esta medicina por otros usos mediante la ley del uso compasivo. Se habla mucho de uso medicinal pero la ley no avanza en este sentido. El problema es que el cannabis sigue en la lista más restrictiva de sustancias peligrosas sin usos terapéuticos y esto dificulta la legislación del uso medicinal del cannabis.

P. ¿Hablas de un cambio de ley en muchos sentidos?
R. Sí, seguramente no tenemos que hacer una legalización total pero tampoco dejar de lado el uso medicinal. Tendríamos que legalizar y regular el uso medicinal y establecer unas normas claras para el uso recreativo.

P. ¿Es una cosa que tiene que liderar el Ministerio de Sanidad?
R. Sí, habría de haber un esfuerzo conjunto entre la sociedad, los políticos y el Ministerio de Sanidad. Es desmotivador ver como hay mociones presentadas por Unidos Podamos y Ciutadans para avanzar en el uso medicinal que se han quedado paradas.

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Jordi Pascual Mollá

Jordi Pascual Mollá

Periodista y jefe de redacción de El Cugatenc