Entrevista a Andrés M Joison. De la adicción a la autonomía

“Las nuevas tecnologías facilitan un efecto hipnótico e ilusorio que anestesia al sujeto erosionado la singularidad”

Andrés J Moison / imagen cedida

Andrés M. Joison / imagen cedida

“Las adicciones, la esclavitud del siglo XXI, anulan la identidad individual mientras consumen el potencial afectivo y creativo del sujeto”. A partir de esta afirmación el psicoterapeuta Andrés M Joison, experto también en psicosomática y Terapéutica de la Imaginación Material y Dinámica, emprende una travesía en la que explica el proceso de rehabilitación del individuo y de su familia. En su libro “De la adicción a la autonomía. Dispositivos terapéuticos en travesía para el abordaje de las adicciones”  habla del papel de la familia en el proceso de rehabilitación, pero también del papel de los sueños, de la narcótica del amor y de las sociedades occidentales como potenciadoras de la adicción.

Pregunta. ¿Por qué un libro como este?

Respuesta. En el año 2012 en uno de los cursos que impartí en el colegio de médicos de Sevilla, un psiquiatra enfadado que estaba en el público estalló en ira y me dijo: ¿Usted está diciendo que la adicción no es para siempre y que se puede curar?  Luego agregó: Eso contradice toda la bibliografía psiquiátrica!!

En la sociedad de consumo es esperable que muchos abordajes terapéuticos,  ciertos remedios indicados para algunas enfermedades e incluso muchos enfoques profesionales estén  influenciados por el modelo de capitalista de consumo. El problema es que si cosificamos a un ser humano le quitamos toda la fuerza y el potencial curativo y creativo que posee. Algunos tratamientos parten, por ejemplo, del modelo del panóptico del siglo XIX, creado para el desarrollo de cárceles. Se trata de una construcción en forma de anillo, con una torre en el centro. La construcción periférica está dividida en celdas dispuestas como compartimientos estancos. Así el adicto es tratado como un delincuente  que debe estar aislado y excluido como un desecho del sistema familiar y de la sociedad. La adicción es un problema de vacío en la identidad y este tipo de abordajes no solventan este problema y de manera iatrogénica (alteración del paciente producida por el médico) refuerzan la personalidad adictiva del dependiente.  Frecuentemente el paciente está un tiempo controlado para finalmente volver a recaer. Esta encerrona va erosionando la confianza en sí mismo no dejándole más alternativa al adicto que refugiarse otra vez en el consumo. 

La adicción es un problema de vacío en la identidad

P. ¿Qué pasos tiene que pasar una persona para ir de la adicción a la autonomía?

R. Un adicto es alguien que depende de algún tipo de droga ( tabaco, alcohol, sustancia), vínculo ( pareja, amistades, hijos etc.) u objeto ( trabajo, dispositivos móviles, deporte, comida etc.).  La travesía terapéutica consiste en que el dependiente, acompañado por su familia, atraviese LA DEPENDENCIA mientras construye su propia identidad.  La travesía terapéutica compromete el pasaje de la adicción (etimológicamente esclavo, proviene de additus) a una dependencia transitoria y necesaria para la curación. El paciente se libera progresivamente de esta “dependencia funcional” mientras adquiere una mayor autonomía. Para hacer posible la construcción de la identidad, la ampliación de la vida afectiva e imaginativa;  el paciente debe atravesar diferentes fases:

1)      Toma de conciencia y construcción del vínculo terapéutico: Mientras construye el vínculo terapéutico, el dependiente toma conciencia de su esclavitud, de su enfermedad, de su funcionamiento vincular y de cómo funciona su cerebro adicto.

2)      Momento de negación e idealización de la adicción: El paciente niega el problema pretendiendo vivir como antes de manera omnipotente y creyendo que lo puede todo.

3)      La caída libre: En esta etapa se resquebraja la coraza o armadura, el falso sostén que el adicto mantenía con la droga. Comienza la deconstrucción de la identidad artificial del consumidor.

4)      Descubrimiento de sentimientos y emociones: El paciente comienza a recordar sus sueños y a explorar diferentes sensaciones. Se producen cortocircuitos afectivos, necesarios para desprogramar el consumo.

5)      Reconstrucción y construcción de la identidad: El paciente construye su propio espacio íntimo desde el cual siente mayor seguridad para no tener que continuar dependiendo de la droga. Esta es la base sobre la cual se cimentarán la creatividad y los afectos del sujeto

La travesía terapéutica consiste en que el dependiente, acompañado por su familia, atraviese la dependencia mientras construye su propia identidad

P. ¿Qué papel tienen los sueños y las producciones creativas del individuo en el paso de la adicción a la autonomía?

R. El trabajo con producciones  proviene de la T.I.M.D (terapéutica de la imaginación material y dinámica) desarrollada por Susana Rotbard. El trabajo con producciones creativas y con los sueños reside en su estrecha relación con los afectos, siendo una vía regia para ampliar el mundo imaginario del dependiente. Durante la travesía, los sueños y las producciones ayudan a darnos información más precisa sobre el momento que el paciente está atravesando. A través de la recurrencia y convergencia de datos podemos, por ejemplo, conocer los riesgos de recaída de un paciente y así anticiparnos a ella. Por ejemplo, si un paciente sueña que todo es placer y placer y que no hay ninguna trama más que puro hedonismo, esto nos da la pauta de que hay mayor riesgo de consumo. Cuando no se recuerdan los sueños eso indica una mayor desconexión afectiva, del mismo modo que ocurre cuando un paciente entra al taller y hace una producción de manera rápida y sin compromiso. Los sueños y las producciones se van haciendo más complejos y elaborados cuando la identidad se expande y las arterias afectivas se desbloquean. El tiempo y la duración de los sueños también indican un mayor o menor intervalo de contacto afectivo del paciente. Esto ayuda a intervenir de manera más asertiva.

P. ¿Para qué sirven  los sueños?

R. Las producciones creativas hacen que el dependiente se construya de manera inconsciente mientras construye un objeto en el taller. Así se trabaja terapéuticamente en el vacío. El taller de la T.I.M.D es un espacio de libertad sin tóxicos del mismo modo que cuando el paciente sueña puede desarrollar más su autonomía sin sentir que depende de nada ni de nadie. Soñando y creando el paciente crece y se construye. Las imágenes del sueño y de las producciones posibilitan la emergencia del afecto a través de lo intersensorial. La imagen constituye a modo radiográfico la fuerza de lo visual, que fortalece el vínculo terapéutico y la instauración de la confianza básica. Estas imágenes acompañaran al paciente durante su travesía facilitando su construcción.

Las imágenes del sueño y de las producciones posibilitan la emergencia del afecto a través de lo intersensorial

P. ¿Por qué considera que la familia es parte responsable de la adicción pero al mismo tiempo recurso terapéutico?

R. La familia es parte responsable por varios motivos. Por un lado, porque la ausencia de la función paterna y la utilización del niño/a como relleno o tapadera del vacío de la madre, dan lugar a lo que defino como abuso estructurante fundacional de la dependencia. Esto instaura un modo vincular de abusos que se manifestará en futuras relaciones. Es ahora cuando el adicto abusará de manera activa rellenando su vacío existencial con la droga. También me refiero a un abuso estructurado que consiste en que la presencia “DEL ADICTO” como problema en el sistema familiar sea usado como un ‘quitapenas’ del sistema familiar en su totalidad. Así el adicto se convierte en un vertedero de la dinámica tóxico familiar silenciando así los vacíos y los conflictos. La presencia de la familia proporciona al paciente y a su familia una segunda oportunidad para corregir sin la presencia de la droga y desde el afecto. Se aborda la toma de conciencia de los múltiples vacíos de todos los integrantes: Las frustraciones, los abusos emocionales, y la responsabilidad afectiva de cada uno de los integrantes del sistema en el funcionamiento vincular adictivo-adictogeno. Esto facilita mucho la tarea terapéutica ya que como desarrollo en el libro uno de las dificultades más importantes no es sólo el conocido ‘mono’ del adicto sino también aquello que designo como ‘El mono familiar’.

Libro 'De la adicción a la autonomía' / InD

Libro ‘De la adicción a la autonomía’ / InD

P. ¿Cuál es según usted el mejor tratamiento? En el libro afirma que el tratamiento que trabaja por un lado con la familia y por otro con el paciente de forma separada es un error ¿Por qué?

R. Hablar de cuál sería el mejor tratamiento sería una gran contradicción porque en las adicciones estamos hablando de una problemática del objeto único.  La sustancia, el vínculo o el objeto adictivo se erigen como un objeto todopoderoso capaz de regular artificialmente toda la vida psicobiologica del adicto. El espíritu del dispositivo en travesía es integrador del dependiente en el sistema familiar y del sistema familiar en el dependiente.

El trabajo ‘Con la familia y en la familia’ ayuda a desetiquetar al dependiente para  liberarse de su enfermedad

El trabajo ‘Con la familia y en la familia’ ayuda a desetiquetar al dependiente para  liberarse de su enfermedad. Proporciona a la familia la oportunidad de trabajar los aspectos codependientes en presencia del paciente. El trabajo familiar en equipo y autogestivo refuerza la confianza y la autoestima del paciente potenciando un mayor contacto afectivo entre los miembros. En lo que respecta a la comunicación facilita que esta sea más simétrica y extensa. Se hace más factible el abordaje del ‘mono familiar ‘así como también la revelación de aquellos secretos (lo no dicho o no hablado) del sistema familiar.

P. ¿Por qué cree que las sociedades capitalistas de occidente son generadoras de adictos más que otras sociedades? ¿Y qué relación tiene esto con las nuevas tecnologías?

R. La paradoja de la pregunta es que es difícil comparar la sociedad en la que vivimos con otras sociedades porque estamos en una sociedad globalizada que tiende a la fusión de todo en uno en una falsa ilusión de unidad. Vivimos en una sociedad de consumo en la que nos hacen creer que elegimos, pero que en realidad optamos de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda. La sociedad de consumo tiende a despersonalizar al sujeto y a fomentar el vacío en los modos de relación. Las nuevas tecnologías facilitan un efecto hipnótico e ilusorio que anestesia al sujeto erosionado la singularidad. La perversión del sistema de consumo es que para pertenecer a un grupo y relacionarte, debes consumir nuevas tecnologías. La ilusión de que no hay límites ni costes extras para hacer uso de internet móvil hace que sea más fácil el control social. La sociedad de consumo anula al que piensa diferente y promueve la existencia de un modelo único al que someterte y sobre adaptarte. La utilización de los dispositivos móviles produce una verticalización del cerebro a modo de orejeras tecnológicas que refuerzan la anestesia afectiva:  El no sentir, el no pensar o imaginar. A muchos de mis pacientes que tienen dificultad para recordar sus sueños les indico que no utilicen sus dispositivos móviles ni internet al menos dos horas antes de acostarse. El resultado es asombroso ya que comienzan a recordar con mayor facilidad sus sueños, lo cual indica un mayor contacto con sus afectos.

P. ¿A qué se refiere con la narcotización del amor? ¿Está relacionado con la codependencia tan presente en las familias de personas con adicción?

R. La narcotización del amor tiene más que ver con una suerte de hechizo semejante al que ocurre en situaciones de abuso sexual en las que se vive como una parálisis del tiempo e incluso de los espacios vitales. La persona vive anclada en el pasado, al momento evolutivo en que tuvo lugar el abuso sexual. Las personas adictas son más propensas a la dependencia emocional y  la narcotización del amor tiene que ver con un tipo de elección de parejas que producen el mismo efecto hedonista que la sustancia. Se buscan de manera inconsciente situaciones que reproducen un tipo de vínculo que gira en torno al poder y en la que hay uno que abusa y otro que es abusado. En cierto modo de manera indirecta está relacionado con la codependencia pero no de manera específica.

Las personas adictas son más propensas a la dependencia emocional y  la narcotización del amor

P. ¿Supone el abandono de la adicción la superación de un duelo aunque la meta sea mucho mejor y se gane más que se pierda?

R. En realidad las personas adictas tienden a tapar y a no elaborar sus duelos. En realidad podría decía que de lo que se trata es de acompañar al dependiente en la gran aventura de vivir el duelo de abandonar la sustancia. Este duelo ayudará al paciente a crecer afectivamente y a profundizar en su vida emocional. El adicto debe atravesar LA DEPENDENCIA y eso constituye el gran duelo de su vida. Ya que no se trata solo de dejar la sustancia, vínculo u objeto adictivo sino de dejar caer también  la máscara de la falsa identidad de consumidor para por fin dejar de consumirse.

P. ¿Qué papel juegan las emociones en todo el proceso de cambio (de la adicción a la autonomía)?

R. Uno de los objetivos de la travesía es el pasaje de lo sináptico-emocional a lo sináptico afectivo (La sinapsis es el contacto entre las terminaciones de las neuronas). Lo sináptico emocional implica estar sujeto a una programación exógena por parte de un objeto único, sustancia-droga, que monopoliza la vida del sujeto y el funcionamiento psiconeuroinmunologico en su conjunto. Esto se ve por ejemplo en el ludópata que oscila entre la euforia y el vacío.  La simpaticotonía propia de las adicciones lleva al consumidor a recorrer la misma ruta neuroquímica hacia el placer de un modo automático. El funcionamiento sináptico afectivo, por su parte implica una activación de la autorregulación natural del sistema hipotalámico. Es el propio organismo el que regula los ritmos sin que intervenga un objeto-droga-exógeno. Cuando el paciente atraviesa LA DEPENDENCIA se reencuentra con sus afectos (tristeza, nostalgia, alegría, añoranza etc.) , su brújula interior, lo cual posibilita hacer mayor contacto sináptico-afectivo y así reconstruir su identidad somato-vincular.

P. ¿Significa alcanzar la autonomía redescubrirse uno mismo?

R. En parte sí, ya que el paciente cambia su sensación de miedo por asombro y así emprende un camino de redescubrimiento,  pero también de construcción y reconstrucción de manera activa, libre de tóxicos y en contacto con sus afectos. Más que un redescubrimiento diría que se trata de un proceso de expansión de la propia identidad.

Para más información:

www.delaadiccionalaautonomia.com
www.andresjoison.com

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Vocal de la Junta de la Asociación de la Prensa de Alicante y miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.