El papel del voluntariado en las asociaciones de adictos en rehabilitación

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Son las cuatro y, como cada tarde, se abren las puertas de la asociación. Entra el primer paciente para ser atendido por la psicóloga. Entran en grupo las primeras personas que van a clases de Tai Chi. Más tarde llegará el grupo de teatro y los que vienen a la terapia de las 19,30h.

Las asociaciones de adictos en rehabilitación ejercen una labor fundamental en la recuperación, y no solo integran al enfermo sino también al familiar, pues no hay que olvidar que la adicción es un grave problema de salud que afecta también al entorno social. Se ha demostrado además que los pacientes de los familiares incluidos en un grupo de terapia presentan menos abandonos y menos días de consumo durante el periodo de tratamiento y, que las terapias también contribuyen a evitar recaídas y a la detección precoz.

El trabajo cohesionado de profesionales que trabajan en las asociaciones con las personas ya rehabilitadas que van a ejercer de gran ayuda a los recién llegados, va a ser clave. Y hay que tener claro que gran parte de ese trabajo se hace de forma totalmente altruista. Aquí es donde entra el papel del voluntario, que desde el minuto cero va a tener un rol fundamental, como en cualquier ONG.

Los voluntarios son los que hacen posible que las asociaciones, con los escasos recursos con los que cuentan, puedan funcionar. Los voluntarios aprovechan sus fortalezas para ofrecer y dar aquello que pueden. Algunos organizan actividades lúdicas, talleres, escapadas, excursiones, actividades deportivas, charlas, etc. Otros aportan su grano de arena a nivel profesional, dando su tiempo como psicólogo, trabajador social, médico, etc. Todos tienen cabida. Ser voluntario es un trabajo sacrificado que conlleva una gran recompensa, que permite ganar experiencia, creer en la esperanza, trabajar por un fin común y mejorar como persona.

El pasado 15 de mayo se celebraba en Tomelloso XLI Jornadas Regionales de la Federación de Alcohólicos, Adictos en Rehabilitación y Familiares de Castilla La Mancha, FAARFACAM y las I Jornadas de la asociación ASORA. Ana Belén Vilches, voluntaria en esta entidad explicó junto con Verónica Tinajo y Dulce Serrano el trabajo que las tres desempañan como voluntarias: Supimos que nuestras vidas iban a cambiar al ser voluntarias. No soy la misma cuando entré que la que hoy está aquí sentada. No era capaz de ver la realidad social”.

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Asegura que se han convertido en un agente preventivo aportando cosas que nunca pensó que podría aportar, y da la mano a enfermos y familiares cuya tarea principal es reconstruirse: “La adicción es una enfermedad que no termina, es para toda la vida y esto es un concepto que la sociedad no entiende y debe cambiar”.

Serrano narra su llegada como voluntaria: “Me ponen en el camino tres cosas que me conducen a ejercer el voluntariado. La primera de ellas es la historia que me relata una amiga en un café. La segunda un artículo que me llega a través de la Revista InDependientes titulado ‘Un elefante en mi salón’, escrito por Francisco Pascual. Y la tercera, MªCarmen, la presidenta de ASORA”. Con esto Serrano entiende la necesidad de reeducar y analizar sentimientos como la confusión, la sensación de fracaso, etc. Comprende que el adicto necesita ayuda, pero que el familiar también y, decide de este modo contribuir para hacer desaparecer ese elefante del salón.

Las asociaciones no solapan recursos, los complementan, sobre todo a nivel social, aportando un espacio y un acompañamiento que sustituya a un modo de vida anterior que podría, si no se abandona, reconducir a la no rehabilitación o a la recaída.

Los profesionales de las adicciones, de distintas disciplinas, han entendido que este hecho hace indispensable la coordinación entre recursos de la administración y estas entidades sin ánimo de lucro que trabajan cada día por el mismo objetivo que ellos, rehabilitar y reinsertar a las personas con problemas de adicción.

Se empieza ahora  integrar a las asociaciones en espacios que hasta hace poco era impensable como sociedades científicas, por ejemplo, o se les hace partícipes y se les invita a contribuir en la elaboración de planes estratégicos nacionales o luchar en Europa por las políticas del alcohol, que combatan el lobby de la industria alcoholera.

Su papel es fundamental y quien no lo entienda, tras la evidencia científica y la experiencia acumulada, debería plantearse si su rumbo está equivocado. Nadie se plantea si los enfermos de cáncer mejoran y/o necesitan acudir a AECC (Asociación Española contra el Cáncer)  además de ir a su oncólogo de la sanidad pública o privada. A todos les parece evidente que si acuden, encuentran un apoyo complementario, que seguramente no les dé su centro de salud u hospital de referencia, porque sencillamente no tienen ese recurso que puede ser de ayuda.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Vocal de la Junta de la Asociación de la Prensa de Alicante y miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud.