El misterioso mundo del amor codependiente, mito o realidad

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Algunos hemos oído dichos sobre el amor a primera vista, la media naranja, el sexo todo lo puede en una relación o simplemente frases como los celos son una prueba de amor irrefutable. Para muchos resulta difícil entender el amor como un concepto universal que se vive de diferentes formas de acuerdo a ideologías propias o comunes, pero al final es un sentimiento mutuo de afecto hacia otra persona con la que se desea compartir momentos y experiencias únicas.  Sin embargo, en ocasiones no se interpreta con claridad este sentimiento y tiende a confundir a los individuos, un ejemplo de ello es la codependencia amorosa, la cual tiene como resultado la incapacidad de una persona de alejarse con decisión propia de una relación enfermiza o tóxica.

A veces no se tiene conocimiento de hasta dónde somos capaces de amar o de llegar por “amor” o por codependencia, puesto que para muchos el amor significa una protección, la salida de un túnel lleno de oscuridad, la esperanza de sentirse vivo y suspirar hasta el alba, perdiendo en innumerables casos el amor propio y la autoestima.

Cuando encuentras un alma que crees gemela todo lo mágico empieza a suceder, no hay obstáculos, ni ‘pero’ que valga, todo fluye sin cesar, pero todo pasa, acaba y lo que algún día estuvo en un altar, termina por convertirse en un mito lleno de miedos y mentiras. Pero la pregunta real es para dónde vamos si dependemos de otro para decidir, para vivir e incluso para morir, en dónde queda la libertad de pensamiento, expresión, opinión y consciencia propia.

Las pérdidas de libertades son incontables cuando se trata de una relación ponzoñosa y se ven a diario en la sociedad. La causa real de por qué llegamos a caer en este juego no está establecida o definida por una ley, sin embargo, una de ellas puede ser el miedo, aquel que acecha el alma, el miedo a quedar solos o a qué alguien más nos arrebate ese altar que nosotros mismos hemos construido.

Al final la conclusión a la que se llega es que se debe entender que nadie nos pertenece y tampoco somos propiedad de nadie. Vivir las diferentes etapas del enamoramiento causa sensaciones extraordinarias y nos cambia el estado de ánimo, pero si una relación es tóxica lo mejor es tomar decisiones propias que nos conduzcan a una vida óptima y feliz. A veces no entendemos en las etapas de una relación cómo una persona le hace pensar a su pareja que sólo lo que él o ella dicen es lo correcto y que no existe otra verdad absoluta, llegamos a enaltecerlos incluso cuando nos sentimos humillados y excluidos.

¿De qué se trata el amor si no se puede sentir plenitud? Y, aunque existan dificultades, debemos empezar a soltar las malas creencias y costumbres que se tienen sobre este renombrado sentimiento, creando así una nueva sociedad basada en respeto por el otro y libertad universal.

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