El cine como complemento educativo contra las adicciones

Imagen de la película Ciudad de Dios / enclavedecine.com

Imagen de la película Ciudad de Dios / enclavedecine.com

Del mismo modo que se receta un medicamento, los médicos deberíamos ser capaces de recetar películas en nuestras consultas”, opina Javier González, pediatra y autor de los libros ‘Cine y Pediatría I y II’ y, ponente en el último congreso de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) . “Prescribir una película es algo muy serio, como serio es prescribir un fármaco. Hay que conocer lo que se prescribe y adquirir experiencia en la prescripción, también de películas. Porque la misma película puede ser positiva para un receptor y contraproducente para otro”. (Acceda a la entrevista completa)

Desde la antigüedad los seres humanos han disfrutado escuchando y contando historias. Los juglares formaron parte como narradores de ese afán humanista, al igual que hoy en día lo configuran los periodistas, escritores, locutores y por supuesto, los directores de cine y de series de televisión.

En fenómenos como las adicciones, el cine es fiel reflejo de la sociedad que ha producido y consumido películas y es, a su vez, factor influyente en la construcción social de opinión; según se desprende del artículo ‘Consumo de drogas en el cine de Pedro Almodóvar’ (Sánchez-Carbonell, X.; Colomera, P.) . Partiendo de esta base la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) viene desarrollando desde 1995 un programa de educación en valores a través del cine. A finales del 2011, 1.400.000 alumnos habían pasado por el programa.

Ignacio Calderón, director general de la FAD, explica que su acogida ha sido muy buena por el valor lúdico que conlleva el hecho de ver películas, algo muy atractivo para los jóvenes de colegio e instituto de igual modo. Calderón defiende la buena acogida del programa ejemplificando la expansión del mismo a otros territorios como Perú. “Muchos de los niños no habían ido al cine nunca, según explica la persona encargada de llevar allí el programa, por lo que pueden imaginar cómo llego el mensaje a esos jóvenes”, argumenta el director.

Aquí en España centenares de centros educativos han aplicado el programa ‘Cine y educación en valores’, propuesto por la FAD, u otros de semejante temática propuestos a nivel autonómico. María José Gutiérrez, psicóloga técnico de la Unidad de Prevención Comunitaria en Conductas Adictivas (UPCCA) de Benidorm (Alicante), cuenta su experiencia tras trabajar con el mismo: “El cine tiene un indudable atractivo para los jóvenes, pero, al igual que puede suceder con la música o el deporte, su adhesión a él, en gran parte, es educacional. Una labor muy importante de los padres y también de la escuela es fomentar el gusto por el mismo y dotarlo de un valor añadido cuando a través de él se consigue el fomento de determinados valores”, explica. Y añade: “A los que más ha gustado ha sido al alumnado, el que se trate de una actividad lúdica, algo extraordinario dentro del curriculum habitual y más cuando las proyecciones se han llevado a cabo en una sala comercial de cine. También les gusta mucho la selección de películas que se hace y las actividades post-visionado que se proponen. Al profesorado le agrada la metodología, muy sencilla de aplicar, y los objetivos del programa. En conjunto, el programa  lo valoran como una herramienta muy valiosa y atractiva para trabajar la educación en valores”.

Cartel de la película 'María llena eres de gracia'

Cartel de la película ‘María llena eres de gracia’

Las películas que se trabajan no tienen una relación directa en cuanto a su temática se refiere con las drogas, pero brindan la oportunidad de trabajar unos valores necesarios para tener herramientas que permitan afrontar situaciones de la adolescencia en los que sí hay sustancias: “Siempre se trabajan valores prosociales que suponen el fomento de  factores de protección para su consumo”, argumenta Gutiérrez.

Villena (Alicante) es otra de las localidades en las que se ha llevado a cabo el citado programa. Laura Fuentes, psicóloga responsable técnica de la UPCCA del municipio, hace una diferenciación de la acogida en colegios e institutos. El hecho de trasladarse hasta una sala de cine en el caso de primaria está mejor visto que en secundaria. Esto se debe a la composición de los horarios, que hace que en el caso de los institutos, los alumnos tengan que perder más de una hora de una asignatura para trasladarse hasta la sala, afectando así a diferentes profesores y materias. Mientras que en primaria la flexibilidad de los horarios permite la actividad extraescolar.

Sin embargo, cualquier película no es efectiva, esta opinión es compartida por psicólogos, educadores sociales, terapeutas y médicos: “Las películas, como un fármaco, se deben “prescribir” teniendo en cuenta su composición, su posología, sus indicaciones y contraindicaciones, y sus efectos adversos. No se puede prescribir cualquier película a cualquiera, pues las emociones y reflexiones que desencadenan en un estudiante de medicina, en un residente, en un determinado profesional sanitario (médico, enfermera o cualquier otro), en un paciente o en su familia, son diferentes”, razona el pediatra.

Rosa García Guardiola, educadora social y Madre de Día en la única Casa Madre de Día de Alcoy y la provincia de Alicante , argumenta que la proyección debe ser elegida en función de la edad y de los valores que se quieran trabajar. Los profesores deberán ejercer de mediadores y esta no será una actividad única, sino complemento de una buena educación por parte de los padres y con el respaldo de asignaturas como educación para la ciudadanía o religión, en el caso de colegios concertados o privados.

La sociedad es responsable de la educación de los jóvenes y con ella los formadores de opinión (medios de comunicación). García destaca la permisibilidad de las familias a la hora de ver en televisión series como Los Simpson. “El mensaje que transmiten es un contravalor. Se ve el alcoholismo del padre, la pasividad de la madre ante los desmanes, la educación de los hijos, etc. Eso para determinadas edades es devastador”, explica.

El cine es un reflejo de la realidad social, de ahí su valor. “Una buena película puede ayudar a comprender mejor al ser humano, sobre todo desde un plano emocional”, argumenta González. Pero no solo el que ve la película, también el que la escribe y la desarrolla, así lo defiende Alfonso López Quintás, catedrático emérito de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, en su artículo ‘El poder formativo del cine de calidad’ : “El que juega advierte con lucidez que está participando activamente de una realidad y dando lugar a algo nuevo valioso. Al realizar ese juego creador, cobra conciencia de que se halla creando una forma entrañable de unión con la realidad, unión que se traduce en un vínculo y un conocimiento más profundo”.

El conocimiento profundo de la realidad es lo que va a permitir desarrollar herramientas válidas a los jóvenes para ser libres en la elección del consumo y evitar presiones de grupo y soslayar así todo lo que conlleva probar, usar, abusar y depender de una sustancia.

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Mireia Pascual Mollá
Editora de la Revista InDependientes. Además periodista en gabinete de prensa de Socidrogalcohol y CAARFE. Coordinadora de la campaña #RompeElEstigma. Monitora y periodista en GARA Alcoy. Colaboradora de Radio Alcoy, El Gratis y Hoja del Lunes. Miembro del Instituto de Investigación en Drogodependencias de la UMH y secretaria técnica de la publicación Health and Addictions. Miembro de la Asociación de la Prensa de Alicante y la Asociación Nacional de Informadores de Salud.